Vicente Guerrero, el presidente afromexicano

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Como parte de la reparación de una deuda histórica con Vicente Guerrero y la población afrodescendiente, el gobierno mexicano arrancó la conmemoración de la consumación independentista con una ceremonia en honor al presidente afromexicano

Texto: Reyna Haydee Ramírez

Fotos: Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo

CUILÁPAM DE GUERRERO.-Vicente Ramón Guerrero Saldaña fue el primer presidente de México de ascendencia africana. Pasaron casi dos siglos para que su afromexicanidad fuera reconocida por el Estado mexicano.

El fin de semana pasado, Martín Luther King III estuvo en Oaxaca, para honrar la memoria de Vicente Guerrero, reconocerle su lucha contra la esclavitud, por la Patria, por la libertad y, sobre todo, hacer hincapié en reinvindicar su ascendencia africana, por la cual el mandatario mexicano sufrió discriminación. Se trata del primero de 15 actos con los que el gobierno mexicano celebrará los 200 años de la consumación de la Independencia.

“Fue un líder de la gente y para la libertad de la gente en México. ‘Mi Patria es Primero’ ha inspirado a muchos patriotas por dos centenarios”, dijo Luther King III en los jardines del exconvento de Cuilápam de Guerrero, donde el expresidente fue fusilado hace 190 años: el 14 de febrero de 1831.

“Además del gran amor que tenía a su patria, Vicente Guerrero fue uno de los grandes luchadores de México, quien peleó para terminar con la esclavitud. Como afroamericano experimentó discriminación pero lo utilizó como voz, para lograr la dignidad y libertad de los mexicanos”, destacó.

Discriminación histórica

Vicente Guerrero pertenece a la tercera raíz en México, derivada de las personas africanas que arribaron a las costas de Guerrero y Oaxaca, tejieron lazos con comunidades indígenas de la región y empezaron a caminar juntos en la música y en el baile. Pero también en la pobreza y la invisibilización durante cuatro siglos.

Apenas en 2020, por primera vez en la historia del país, las autoridades incluyeron en el censo nacional una pregunta para visibilizar a esta población mexicana. “¿Se considera usted afromexicano, negro o afrodescendiente?”. De los 126 millones de mexicanos, 2 millones 576 mil 213, el equivalente al 2 por ciento de la población, se considera afrodescendiente.

Por eso no es de extrañar que en el ensayo “Vicente Guerrero: Insurgente, militar y presidente afromexicano”, la investigadora María Dolores Ballesteros destaca cómo los escritores, pintores y la sociedad de la época discriminaron a Guerrero y a su familia, hasta llegar a la ofensa y la burla por su raza y color.

Pinturas y escritos mostraban y describían a Guerrero con piel clara y rostro afilado. Incluso sus rizos eran “alaciados”, en un afán de borrar las huellas de su origen africano.

“Si (los ex presidentes de México) Guerrero y (Juan) Álvarez fueron discriminados por su origen racial, siendo estos importantes militares y políticos del siglo XIX, qué no padecerían los afromexicanos que trabajaban de artesanos, vendedores o cocheros en la capital, los trabajadores del trapiche o los ayudantes en los puertos mexicanos”, expresa Ballesteros.

La traición

En la Enciclopedia Guerrerense, editada por Guerrero Cultural Siglo XXI A.C., se narra cómo el vicepresidente Anastasio Bustamante pagó 50 mil pesos oro al marino genovés Francisco Picaluga, a través del ministro de Guerra José Antonio Facio, para apresar a Guerrero.

“El 15 de enero de 1831 el navegante invitó a comer a Guerrero y un grupo de amigos a su bergantín El Colombo, que se encontraba anclado en Acapulco, y sin enterarse plenamente de sus maniobras los invitados, se hace a la vela.

“Picaluga se dirige a las bahías de Huatulco, en Oaxaca, con sus prisioneros ya encadenados. Entrega a Vicente Guerrero a las fuerzas gobiernistas que lo esperaban. Se dirigen con él a la ciudad de Oaxaca. Le forman un consejo sumario y lo condenan a muerte. Fue fusilado dentro del atrio de la iglesia de la Villa de Cuilápam, el 14 de febrero, apenas rayaba el sol”.

De acerdo con el portal de la Sedena, el escritor mexicano Ignacio Manuel Altamirano expresó tras la muerte de Guerrero:

“Allí tenéis a Guerrero, a ese hombre que nos envidian las naciones más grandes de la tierra. Para quien los reveses eran razones para ser fiel, para quien la esperanza era un motivo para perseverar, para quien la miseria no era un obstáculo, para quien la familia no era una cadena que lo atara al poste de la inacción, para quien la envidia era un sentimiento desconocido, para quien la cobardía era una vana palabra, para quien los alimentos estaban en los bosques y las municiones en las cartucheras del enemigo”.

«La patria es primero»

El gobierno federal retoma la obra de Guerrero para darla a conocer, hacerle justicia y reinvindicarlo como uno de los grandes luchadores para que México fuera un país libre e independiente.

La Enciclopedia Guerrerense narra también la historia de cómo surgió su frase más reconocida, que habría dicho al rebelarse ante el virrey de la Nueva España:

“El 9 de noviembre de 1820, desesperado, el virrey envía una oferta de indulto a Guerrero a través de su padre, Pedro Guerrero; don Vicente se muestra sensible ante el dolor de su progenitor pero, según la versión popular, ceñida cariñosamente por la tradición oral, responde:

“Este venerable anciano es mi padre; viene a nombre del virrey a ofrecerme dádivas, que nunca aceptaré. Respeto a mi padre y le obedezco; pero como mexicano de honor y soldado de la libertad de mi pueblo, no puedo traicionar mi ideal, que piensan empañar los hombres faltos de amor patrio: Mi patria es primero”.

Contra la esclavitud

Guerrero Saldaña fue presidente de México entre 1829 y 1830, menos de dos años, su cargo lo asumió al rebelarse contra el triunfo de su contrincante Manuel Gómez Pedraza.

Como general se le reconoce su valor en la lucha por la Independencia de México. Y en su corto periodo presidencial, 1829-1830, él impulsó la Ley de Expulsión del país a los españoles y el decreto para abolir la esclavitud en 1829.

En el ensayo La abolición de la Esclavitud en México, para El Colegio de Jalisco, Jaime Olveda Legaspi, relata la aportación de Vicente Guerrero para abolir la esclavitud en México, a quien le atribuye la firma de un decreto presidencial el 15 de septiembre de 1829:

1°. Queda abolida la esclavitud en la República.

2°. Son por consiguiente libres los que hasta hoy se habían considerado como esclavos.

3°. Cuando las circunstancias del Erario lo permitan, se indemnizará a los propietarios de los esclavos, en los términos que dispusieren las leyes.

Vicente Guerrero fue quien plasmó la abolición de la esclavitud en un decreto presidencial, aún después de él se reconfirmó en la Constitución de 1917. Pero antes de él, Olveda Legaspi menciona que los primeros que hicieron Bandos y acuerdos para abolir la esclavitud en México fueron el cura Miguel Hidalgo en el inicio de la  insurrección con la promulgación de un Bando en octubre de 1810, le siguió José María Morelos al incluir el tema en “Los Sentimientos de la Nación” en 1813, y establecía “que la esclavitud se prescriba para siempre, lo mismo que las castas”.

También destaca la obra de Ignacio López Rayón que consigna el rechazo a la esclavitud en Los Elementos Constitucionales de 1812. Y el acuerdo que firma el presidente Guadalupe Victoria, con el gobierno de Inglaterra para prohibir el comercio de esclavos en 1826.

Martin Luther King III y su familia en el Palacio de Gobierno del estado de Oaxaca / Crédito: Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo 

Puentes México-EEUU

El nieto de Luther King destacó la importancia de tender puentes para unir comunidades, tal como su abuelo lo soñó.

“Mi padre fue un constructor de puentes, no de murallas, el trataba de derribar barreras de separación, de división y discriminación, barreras de temor y de ignorancia. Hoy en honor a Vicente Guerrero también trabajemos para la libertad, justicia e igualdad, para continuar por la hermandad entre toda la gente de México y Estados Unidos”, enfatizó Luther King III.

Mirando hacia el futuro, tengo más esperanzas que nunca que el país de México y Estados Unidos podrán trabajar en cooperación para solucionar problemas de nuestros tiempos”, puntualizó.

Con la ceremonia luctuosa en el exconvento de Cuilápam de Guerrero, el presidente Andrés Manuel López Obrador cerró su gira de tres días por Tlaxcala, Puebla y Oaxaca. El presidente y Martín Luther King III montaron una guardia de honor.

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 Este trabajo fue publicado originalmente en Pie de Página que forma parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie. Aquí puedes consultar la publicación original.

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