Colectivas feministas: acompañando desde la sororidad

“Juntas, libres y sin miedo”. FOTO: cortesía de Colectiva Juntas (2020).

Por Karen Tovar / @Elena73680444

“La revolución será feminista o no será”, es una de las muchas consignas del feminismo que ha circulado en protestas alrededor del mundo y que vive en la mente de la activista queretana Yuriria Pérez, como una verdad irrefutable para generar el cambio.

Yuri, entiende que el movimiento feminista es quizá la única herramienta que las mujeres poseen para hacer frente a las desigualdades estructurales entre géneros impuestas por el patriarcado. Asegura que no se trata de un discurso vacío, sino de una postura política que asume todos los días para reconocer los peligros que una mujer enfrenta en un país como México.

“Vivo en un país muy inseguro y estoy cerca de muchas situaciones que me muestran esa inseguridad todo el tiempo. Estoy constantemente cerca de temas que me recuerdan que no estoy segura, ni en mi casa, ni en mi escuela, ni en mi trabajo, ni en mi calle”.

Y entiende, sobre todo, que el miedo al contexto de inseguridad donde reside no es infundado, sino evidenciado con un incremento en el número de víctimas de violencia de género a nivel nacional. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), durante los primeros 7 meses de 2021, los feminicidios se han incrementado en un 3% con respecto al mismo periodo del año anterior, en este tiempo se reportaron 564 mujeres asesinadas por ser mujeres.

A su vez, el SESNSP posicionó a su hogar queretano como el número 30 en la lista de los primeros 100 municipios con más presuntos feminicidios, así como, en el primer lugar nacional con más denuncias de presuntas víctimas mujeres de lesiones dolosas por cada 100 mil. En cuanto a otros delitos, el estado registró 403 denuncias por abusos sexuales, 250 casos de violación simple y 144 de violación equiparada, durante los primeros siete meses de 2021.

De ahí que Yuri y un grupo de compañeras decidieran organizarse en 2019 a través de la Colectiva Juntas, una de las muchas agrupaciones comunitarias feministas en el estado que realizan acompañamiento sororo a víctimas de estas violencias y la visibilización de las problemáticas sociales y estructurales que las generan.

De colectivos a colectivas: el centro feminista

Los colectivos sociales surgen como grupos de personas organizadas alrededor de un objetivo político en común, autogestionados y separados de lo institucional al desligarse de un sistema jerárquico tradicional, así los define el Comité Editorial de Saber sin fin.

En cuanto a las colectivas feministas, estas han tomado mayor fuerza desde el siglo XVIII y difieren de otros colectivos sociales al mantener su centro en el feminismo y la perspectiva de género sobre las injusticias vivenciadas por las mujeres dentro de un contexto patriarcal, de ahí su denominación en femenino.

En el caso de Colectiva Juntas, el equipo se reconoce como una organización horizontal donde no existen representantes, sino un grupo de compañeras con roles específicos para brindar y complementar “un acompañamiento integral entre mujeres, fomentando la sororidad, prevención y reacción ante la violencia de género”.

Otras colectivas en Querétaro como Feminismo para todas, creada como tal desde el 2018, sostienen un objetivo similar en torno a trabajar para que todas las mujeres ejerzan sus derechos humanos “sin ser acosadas, tocadas, violentadas, encerradas, desaparecidas o asesinadas”.

“Somos grupos de mujeres sobrevivientes de violencia que nos enunciamos feministas, nos articulamos, acompañamos, apoyamos y llenamos de herramientas necesarias para ir sobrellevando la violencia que se nos ejerce a las niñas y mujeres”, explica Diana Chávez, integrante de Feminismo para todas.

Las colectivas surgen de manera constante ante la respuesta deficiente de las autoridades gubernamentales e institucionales para contrarrestar la violencia de género. De acuerdo con Diana, se tiene conocimiento de al menos 20 colectivas feministas activas dentro del estado. Sin embargo, dice desconocer el número exacto de estas agrupaciones, ya que explica que todas surgen desde distintos frentes y espacios. Por ejemplo, Mujeres de la NO FCPyS UAQ, es una iniciativa de las estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales dentro de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) para fomentar una vida libre de violencia.

“Este trabajo y esfuerzo la gran mayoría de las veces debería ser proporcionado por el Estado, pero al ser omiso, indolente y falto de tener alguna estrategia para lograrlo, pues no lo hace así, entonces son las colectivas feministas las que terminan realizando este trabajo de manera cotidiana”, comenta Jovana Espinosa, miembra de Colectiva Juntas.

Las cifras en materia de seguridad en el estado resultan contrastantes, ya que no hay una coincidencia entre lo reconocido por la autoridad estatal y las autoridades federales. Mientras que, el 6to y último informe del Gobernador Francisco Domínguez destacó a Querétaro como el “tercer lugar nacional en cuanto a mejor percepción de seguridad entre sus habitantes”, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública posicionó a la entidad como la octava más insegura en la comisión de cinco principales delitos: lesiones dolosas, extorsión, violación, acoso sexual y violencia de género durante el primer semestre de 2021.

“Además, están las cifras no oficiales que escuchamos a diario o conversamos entre nosotras. Ahí nos damos cuenta que todas las mujeres hemos sufrido violencia alguna vez en nuestra vida”, destaca Diana.

“No conozco a una sola mujer que no haya sufrido violencia de género, la haya denunciado o no”, reafirma Jovana.

Al respecto, los resultados de la última actualización de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) en el 2016 mostraron que 66 de cada 100 mujeres de 15 años o más de edad en el país, ha sufrido al menos un incidente de violencia de cualquier tipo a lo largo de la vida.

Las tres vertientes de un acompañamiento integral

La señora Arsenia Moreno se acercó a la Colectiva Juntas en abril de 2019 tras el feminicidio de su hija, Marlene Fernanda. Su caso, uno de los más mediáticos dentro del estado, responsabilizaba a la Fiscalía General del Estado de Querétaro de haber orientado la investigación de este feminicidio como un suicidio, al ignorar, por ejemplo, los signos de violencia psicológica y emocional que habría ejercido la pareja de Marlene en su contra antes de ser asesinada. La colectiva no sabía que terminaría siendo su debut como agrupación feminista y tampoco que esto les permitiría comenzar a trabajar de manera oficial para visibilizar en mayor escala la problemática. 

“La verdad no teníamos muchas herramientas. Lo que sí era que teníamos mucha empatía y sensibilidad, muchas ganas de hacer que la señora Arsenia no se sintiera sola en ese proceso. Desde ese día nos dimos cuenta que no había marcha atrás. Ha sido un poco a tropiezos pero hemos estado caminando hacia estos objetivos que nos planteamos desde un inicio”, destaca Yuri.

Yuriria Pérez, Jovana Espinosa, Liliana Gutiérrez, Bárbara Escobedo, Nancy Villegas y Mayniael López, conforman Colectiva Juntas y trabajan para ofrecer  apoyo e inserción a mujeres en cualquier situación de marginación, discriminación y violencia de género, esto a través de un acompañamiento integral dividido en tres grandes vertientes: psicológico, legal y mediático.

La colectiva busca que las víctimas de violencia reciban contención psicológica y emocional, ya sea con sesiones de terapia o primeros auxilios psicológicos, ya que reconocen que se encuentran en medio de “un estado complicado de indefensión, vulnerabilidad y miedo tras los sucesos acontecidos”.

Otro servicio prioritario es el asesoramiento legal para aquellas mujeres que buscan continuar con algún proceso de denuncia desde el ámbito institucional y legal. En caso de ser requerido, la colectiva brinda o canaliza un acompañamiento sistemático con el apoyo de una abogada interna o juristas de organizaciones externas, lo que implica “meter los escritos y hacer la declaración junto a la víctima”, precisan.

Finalmente, la tercera vertiente mantiene su enfoque en el acompañamiento mediático de un caso en particular. Es decir, la colectiva hace uso de las herramientas digitales para viralizar un llamado de apoyo y concientizar a la población sobre el deber de las autoridades del estado con la protección de las mujeres.

“La parte mediática tiene que ver con poner los reflectores en alguna situación, un caso en concreto donde los recursos legales pudieron haberse agotado y necesitamos que haya eco en los medios de comunicación para no perder el caso o bien, visibilizar una causa o problemática en particular. La idea es hacer mucho ruido alrededor de un abuso a los derechos humanos o caso de violencia de género que requiera la atención de la ciudadanía y no lo barran bajo la alfombra”, precisa Yuri.

El actuar de la colectiva abarca diversos frentes de la violencia de género, desde la violencia sexual y física hasta la política. También tienen una extensión de apoyo gratuito a todas las mujeres que lo soliciten, sin importar el sector, edad o condición social.

Similar a otras colectivas como Feminismo para todas, Colectiva Juntas suma a su  acompañamiento integral la participación activa en la denuncia pública, lo que implica tomar las calles a modo de protesta para visibilizar y alzar la voz sobre las injusticias que viven las mujeres en la entidad.

“También hacemos protestas de calle, damos talleres y capacitaciones. Fomentamos la cultura de paz y prevención de la violencia a través de este tipo de acciones”, comenta Yuri.

“Grito pero sin miedo”. FOTO: cortesía de Colectiva Juntas (2020).

“Que todas sepan que pueden hacer una denuncia pública y que estamos todas ahí. Que no tengamos miedo de denunciarlo, de hacerlo visible. Logra una catarsis entre las demás poner en palabras lo que ocurre de la violencia que estamos viviendo”, suma Diana.

Obstáculos en el trayecto hacia la justicia

El objetivo de la colectiva feminista es uno, el camino para alcanzarlo aunado a los obstáculos emergentes que se interponen en el mismo, es otro. A pesar de garantizar un apoyo integral sin costos a las víctimas de violencia de género, las colectivas no pueden dejar de lado los gastos que implica a nivel personal y estructural llevar a cabo esta tarea. La autogestión que les caracteriza ha suscitado una escasez de fondos para conseguir recursos materiales, infraestructura, transporte y retribución; en el caso de Colectiva Juntas, hacia “aquellas mujeres de la colectiva que realizan cuestiones cruciales, como el acompañamiento psicológico y legal”.

“La verdad es poco sostenible porque son muchas cosas lo que implica el acompañamiento y no se pueden sacar los recursos del aire. También tendríamos que pensar, y siento que es un tema de todas las organizaciones, en maneras para sacar sustento. Sabemos que las víctimas han atravesado por muchas cosas y no se siente bien cobrar por eso”, precisa  Yuri.

Así, con la organización de “rifas”, la venta de productos merchandising, donaciones y dinero de sus propios bolsillos, -como también lo hace Feminismo para todas-, la colectiva ha intentado solventar algunos de los gastos pendientes, aunque no ha sido suficiente para tomar casos específicos en lo que va del año 2021.

“Necesitamos tener unas estructuras internas y cimientos sobre nuestra organización más sólidos para poder hacernos responsables, porque sí es una responsabilidad muy grande”.

Además del freno económico, la colectiva ha encarado diversas limitaciones que comparte con otras agrupaciones debido al contexto hostil donde residen. Feminismo para todas, por ejemplo, enfatizó en la “desinformación, estigmatización, hostigamiento, amenazas y persecución política” que experimentan de parte del Gobierno del estado y sus habitantes al momento de realizar su labor.

Colectiva juntas sostuvo un argumento similar al resaltar el enfrentamiento a la “misoginia y conservadurismo” del estado queretano, donde “se tiene que convencer a la sociedad de que las mujeres también son personas con derechos”.

Al establecer contacto vía telefónica con el Instituto Queretano de las Mujeres, para solicitar información en torno a su postura y respuesta a los señalamientos de las colectivas feministas, no hubo una respuesta concreta.

¿Pero cómo se ha evidenciado esta obstaculización del Estado?

Basta recordar las detenciones a las mujeres que participaron en la manifestación del 8 de marzo de 2021 por parte del gobierno municipal y la fiscalía, para comprender las tácticas de silenciamiento y represión impuestas sobre “quienes han ejercido su libre derecho a la libertad de expresión y a la protesta en busca de justicia”.

“Existen actualmente ocho carpetas de investigación para ocho compañeras que participaron en esta manifestación el 8 de marzo”, comenta Diana.

Marcha #25N. FOTO: cortesía de Colectiva Juntas (2020).

Mujeres de la NO FCPyS UAQ destaca también las trabas que han impuesto las autoridades institucionales al momento de generar acciones en representación de otras estudiantes cuyos derechos se han visto violentados.

“No pensamos que iba a ver tantas resistencias de la institución, compañeros y  administrativos. Desde las miradas feas, el ‘no te préstamos el mobiliario para hacer eventos públicos’, hasta compañeras sintieron temor de que les hicieran sanción institucional”, comenta la colectiva.

Un granito de arena en esta gran lucha

Los esfuerzos de Colectiva Juntas siguen encaminados a concluir el proceso de la Constitución legal para convertirse en donataria autorizada y, así, acceder a recursos más formales para alcanzar sus objetivos a corto y largo plazo. Asimismo, el equipo busca generar una reestructuración de sus prioridades para mejorar su forma de trabajo interno, “logrando sistematizar, organizar y por lo tanto, replicar y escalar para reanudar la toma de casos específicos”. Entre sus motivaciones, se encuentra construir un albergue o refugio para mujeres en situaciones de violencia, siendo un espacio seguro para “hacer una pausa y retomar el rumbo por sí mismas una vez que se sientan listas”.

“Puede haber mucho empoderamiento pero si no tienes los medios para alejarte de la situación de violencia, es complicado. Es importante poder sacar a la persona físicamente de la situación de violencia”, señala Yuri.

Colectiva Juntas reconoce la incidencia que han tenido en las mujeres de su localidad, desde las posibilidades que tienen como organización autogestionada e independiente. Comprenden, así como otras colectivas, que las pequeñas victorias son parte de su “granito de arena” en una lucha tan grande como lo es la violencia de género en México.

“Una mujer que vive en violencia a una mujer que no vive en violencia es completamente significativo”, señala Jovana.

En palabras de Diana, si el Estado no hace nada por detener esta violencia, la población femenina debe saber que existen estos espacios de inclusión creados por mujeres para mujeres, donde se puede ser escuchada, donde se puede denunciar, donde se puede perder el miedo y ser libre de salir a gritar sus dolores.

Desde la sororidad, se puede alzar la voz.

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Si estás en busca de información, requieres ayuda o conoces a una mujer que se encuentre en situación de violencia, puedes contactar a las siguientes colectivas:

Colectiva Juntas

colectivajuntas@gmail.com

@colectivajuntas

Feminismo para todas

feminismoparatodasg@gmail.com

@ManadaFeministaQro

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Este reportaje fue realizado en el marco del Bloque de Producción periodística convergente del Tec de Monterrey Campus QRO, del cual ZonaDocs fungió como socio aliado.

 

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Somos un proyecto de periodismo documental y de investigación cuyo epicentro se encuentra en Guadalajara, Jalisco.

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