“Me siento muy nerviosa, como si algo malo fuera pasar otra vez”: Infancias manifiestan su sentir tras jornada de violencia

Ante los hechos de violencia ocurridos este 22 de febrero en Jalisco y otros estados del país, organizaciones que velan por los derechos de las infancias hacen hincapié en que niñas, niños y adolescentes no se encuentran al margen de lo que ocurre, por lo que dan una serie de recomendaciones sobre cómo acompañarles luego de estos hechos violentos.

En esta nota, las infancias también nos comparten sus sentipensares sobre la violencia que les ha impedido hacer su vida de manera cotidiana.

Por: Alondra Angel Rodriguez / @AlondraAngelRo

Foto: Israel Rodríguez Navarro

La operación federal iniciada en el municipio de Tapalpa que llevó a la detención y posterior abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), este 22 de febrero, desató una serie de hechos violentos que han paralizado a Jalisco y otras entidades del país, con vehículos incendiados, bloqueos carreteros en, al menos 30 municipios, lo que provocó la activación de un “código rojo” en la entidad.

El impacto de estos hechos no sólo se reflejó en las calles. Al interior de las casas, la información comenzó a circular entre conversaciones de personas adultas, audios de WhatsApp y noticias en redes sociales, generando incertidumbre también en niñas, niños y adolescentes.

“Yo estaba en mi casa haciendo mi tarea cuando escuché que mis papás empezaron a platicar sobre que había muchos bloqueos en las calles, carros quemados y que estaban saliendo muchas cosas en el fEIS (Facebook). Les pregunté que qué estaba pasando, pero mi mamá no me quiso decir. Eso me asustó porque no sabía de qué estaban hablando, pero se escuchaba bastante peligroso. Ya más tarde supe que habían detenido a un señor muy peligroso y que por eso estaban haciendo todo eso”, comentó Valentina de 10 años.

Una experiencia similar vivió Jade, de 12 años:

“Una amiga de mi mamá le mandó un audio diciéndole que había mucha gente armada y militares en muchos lados, que nos cuidáramos y que nos saliéramos de nuestra casa. Yo pensé que era mentira o que no iba a ser tan cerca de con nosotros, porque pues siempre salen esas cosas, pero luego vi las noticias y me dio mucho miedo, porque eran lugares que yo conozco, lugares donde yo he pasado y se sentía muy cerca de nosotros”.

Lo anterior ha llevado a una paralización de la ZMG, lo que ha ocasionado la suspensión de servicios, comercios y actividades sociales. Espacios de primera necesidad, como puestos de atención médica, farmacias y tiendas de conveniencia, así como lugares de esparcimiento como gimnasios, plazas y parques, se vieron en la necesidad de cerrar sus puertas. Además, los gobiernos de Jalisco, Nayarit, Colima y Michoacán decidieron suspender clases, hasta nuevo aviso, en todos los niveles escolares, tanto en educación pública como privada.

La interrupción de la vida cotidiana también atravesó los espacios familiares 

“Salimos de misa y fuimos a desayunar a la casa de mis abuelitos y cuando estábamos terminando de comer vimos en las noticias que había muchos bloqueos en la calle, camiones quemados y mi abuelita dijo que nos quedáramos adentro de su casa, que no nos regresáramos. Me empezaron a dar muchos nervios y a doler la panza, pero al mismo tiempo me sentí bien porque estábamos seguros. Nos quedamos aquí todo el día y no dejaron de salir noticias de todo lo que estaba pasando. Ya después dijeron que habían matado a ese señor y me dio más miedo de todo lo que podría pasar ahora que lo habían matado”, expresó Alexander de 13 años.

La violencia que se vivió todo el 22 de febrero conmocionó por completo a la población jalisciense, detuvo su vida cotidiana y les hizo despertar un sentimiento de inseguridad que está más latente que nunca. Este sentimiento no sólo se remite a la población adulta, pues al tratarse de un hecho tan violento y con tanto alcance —ya no solo a nivel nacional, sino internacional— las infancias y adolescencias no fueron ajenas a lo que sucedió.

La suspensión de clases y el cierre de espacios cotidianos impactaron directamente en la posibilidad de retomar sus rutinas y en la percepción de seguridad en el espacio público.

“Ahorita me siento muy nerviosa, como si algo malo fuera pasar otra vez. No me gustaría volver a la escuela tan rápido, me da miedo estar en la calle y que vuelvan a quemar camiones o carros. Yo nunca había visto que todos estuvieran tan asustados. Cuando vi que hasta la tienda (tienda de abarrotes) estaba cerrada, que mi mamá cerró las ventanas y dijo que nos quedáramos dentro yo supe que algo malo estaba pasando. Me da miedo salir porque no siento que la calle sea segura”, mencionó Valentina.

Esa inseguridad es algo que para Jade y Alexander no terminado de irse.

“Yo sigo asustada. Aunque ya pasó, siento que en cualquier momento van a volver a decir en las noticias que algo está pasando. No quiero volver a la escuela (secundaria), me gusta mucho ir, pero pienso en los audios y los videos que le mandaron a mi mamá y me da miedo salir y que empiecen balaceras o quemen cosas. Yo sabía que había violencia, pero nunca la había sentido tan cerca y por eso siento tanto miedo, porque pensé que nos iba a tocar a nosotros”, contó Jade.

“Me da mucho miedo, escucho ruidos y pienso que ya llegaron aquí. Me da miedo volver (a la escuela), me da miedo que vuelva a pasar. Yo nunca había visto tanta gente asustada, ni tantas noticias así de feas”, comentó Alexander.

Los testimonios anteriores evidencian que infancias y adolescencias se dan cuenta y han estado al tanto de la situación tan violenta registrada, por lo que el ocultamiento de información o desviar la atención no parece ser la mejor alternativa para cuidarles.

¿Cómo hablar y acompañar a las infancias tras estos hechos violentos?

Desde la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) mencionaron que es fundamental recordar que niñas, niños y adolescentes no están al margen de lo que sucede. Aunado a esto, la información, los audios, videos e imágenes de lo sucedido circulan en redes sociales también les alcanzan generándoles miedo, angustia e incertidumbre.

Ante esto, compartieron una serie de recomendaciones claves para acompañarles en estos momentos:

  • Preguntar qué saben y cómo se sienten.
  • Validar sus emociones.
  • No negar la información, pero sí evitar la sobreexposición.
  • Cuidar lo que consumen en redes sociales.
  • Hablar con honestidad, pero sin detalles innecesarios o amarillistas.

En su publicación hacen énfasis en que minimizar falsamente el peligro de todo lo que está sucediendo no tranquiliza, pero la escucha, el diálogo abierto y el cuidado de las infancias y adolescencias sí les protegen.

“Todas las personas adultas somos corresponsables de garantizar su derecho a la información sin exponerles a más violencia”, concluyó la REDIM.

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Aquí sus recomendaciones completas:

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Alondra Angel
Alondra Angel
Soy estudiante de Comunicación Pública. Me gusta el color blanco, escuchar música y tomar café. Me encanta estar con mi familia. Creo que el periodismo es una manera de hacer algo frente a las problemáticas de hoy y las que tendrán un impacto en el futuro.

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