#8M2026
Junto a miles de mujeres que tomaron las calles de Guadalajara este 8 de marzo, las adultas mayores también salieron en su propio contingente a exigir sus derechos, a reconocer su lucha y a recordar su resistencia ante los despojos de su cuerpo, su libertad y su ser.
Por Karen García / @karen_gdlt
La lucha feminista no es algo nuevo, es el resultado de la resistencia de mujeres que han desafiado el sistema patriarcal y machista desde muchas décadas atrás. En un país como México, donde los sistemas de opresión se enraízan para suprimir, segregar y negar los cuerpos que no “encajan en la norma”, las adultas mayores son la memoria viva de las violencias que por mucho tiempo fueron normalizadas por el edadismo y el capacitismo.
Este 8 de marzo en Guadalajara, organizadas en su propio contingente, las mujeres adultas mayores salieron a las calles, algunas lo hicieron por primera vez, otras sumaron una marcha más a su historia personal de exigencia y reivindicación feminista.

La convocatoria surgió gracias a un grupo de gerontólogas y geriatras del Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá), quienes observaron que en las movilizaciones feministas en la ciudad hay muchas mujeres adultas mayores que salen a manifestarse, pero no tienen un lugar dentro de los contingentes.
“El año pasado vimos que había varias adultas mayores en otros contingentes y este año quisimos llevarlo a cabo para que pudieran ver que, también en la adultez mayor siguen luchando y siguen resistiendo”, expresó Laura, una de las geriatras.
Gabriela, bromea con su edad, dice que casi es una adulta mayor, pero aún no, lo dice porque todavía no llega a la edad que la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece para que una persona pueda ser considerada parte de este grupo etario. Este año decidió sumarse a este contingente, pues sus amigas, con quienes marcha cada año -y pertenecen a un grupo de teatro también para mujeres adultas mayores- no pudieron acompañarla a la marcha:
“Vi que iba a haber este contingente y dije ¡Ay que padre!, yo quiero marchar con otras mujeres de mi edad. Y estoy muy contenta”, expresó Gabriela, quien desea que en próximos años más mujeres mayores se unan y se sientan acuerpadas.
Pero no es la primera marcha de Gabriela, recuerda que cuando estuvo en la universidad, en sus años de juventud salía a tomar las calles por la lucha campesina, por lo que ahora, en retrospectiva y en la marcha actual se siente emocionada, pues hay “una energía que se genera muy potente”.

Alma Pérez por su parte, madre de Daniela, otra de las geriatras que impulsaron la idea de este espacio, expresó que no recuerda haber vivido algo así en su juventud, sin embargo, considera que las reivindicaciones que acompañan a las juventudes de mujeres en este tiempo son indispensables en medio de la violencia que atenta contra su seguridad y su vida, pero también frente a la desprotección del Estado.
Referente al lema de este año, “Juntxs contra todo despojo”, Laura expresó que, respecto a sus años de juventud, el contexto social no ha cambiado, pues aún se siguen arrebatando la vida de las mujeres, se les desaparece y se abusa sexualmente de las infancias. Una realidad que le ha alcanzado pues hace unos meses su hija fue víctima de un intento de secuestro mientras se dirigía a su trabajo, en este contexto, su exigencia se dirigió hacía el derecho y la posibilidad de salir a la calle sin miedo: “Gracias a Dios estamos hoy aquí, porque por poquito y me quedo sin mi hija”.
Así como ellas, Leticia Marceinas marchó junto a sus seres queridas, fuera del contingente de adultas mayores.
“Marcho para manifestarme en contra de todo lo que le pasa a las chicas y de todo lo que le pasa a las mujeres, no solamente en Guadalajara, sino de toda la República y de todo el mundo.”
Leticia expresó que toda mujer se ha sentido despojada de alguna forma, aún más en el contexto actual, pues no hay libertad.

“Realmente ahorita el gobierno, aparte de todo el despojo económico que ha hecho, nos está dejando más sin libertad. Yo no soy libre de ir a las farmacias en la noche. No soy libre de ir con mis amigas a un bar en las noches.”, comparó cómo no existe mucha diferencia en la brecha generacional sobre la resistencia de las mujeres, pues aún se sigue justificando la violencia con frases como “¿por qué ibas vestida así? ¿Por qué saliste tan noche?”, “es que no justifica que se te meta el demonio y haga cosas terribles”.
Para Dora María Vela, este 8 de marzo fue su primera protesta. Se ubicó frente al parque rojo junto a su hija, cargando un cartel con la frase “Hoy marcho por primera vez, porque antes, no me dejaban. No estoy sola”, así como una foto de ella de niña

Protestó porque “por fin soy libre y por fin me dejan”, ya que su esposo, confesó, no la dejaba salir ni “a la esquina”. Sin embargo, hoy se siente liberada en todos los aspectos: emocional, física y económicamente.
“Me siento que soy yo apenas”, expresó.
Las mujeres que pasaban a su lado le gritaban ¡no estás sola!, lo cual la hizo sentir acogida, ya que se creía sola. Al salir a las calles se dió cuenta que hay muchas personas como ella, que la apoyan y la arropan.
“No se dejen”, envió como mensaje a más mujeres.


