Control migratorio y barreras estructurales limitan derechos a mujeres migrantes y refugiadas: denuncian organizaciones frente a la CSW70

La Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración denuncia que las mujeres migrantes y refugiadas enfrentan graves barreras estructurales para acceder a la justicia, esto derivado de políticas migratorias, la militarización  y la falta de enfoque en acuerdos internacionales. 

Destacan avances, sin embargo, aún presentan retos importantes en la región.

Por Farah Medina /@_dtfarahm_

Durante la 70ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70), la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración (RMMSyM) se pronunció para denunciar las persistentes barreras que enfrentan las mujeres migrantes y refugiadas para acceder a la justicia en la región.

Desde Mesoamérica, la red reconoció la adopción de mecanismos internacionales orientados a fortalecer los derechos de las mujeres,  sin embargo, alertó sobre retrocesos importantes en el lenguaje y el enfoque interseccional de estas mismas, en su posicionamiento, señalaron que “lamenta que la eliminación del lenguaje interseccional que reconocía las vulnerabilidades específicas asociadas a la condición migratoria hayan quedado fuera”.

Para la red, la CSW70 representa un espacio fundamental para poder definir y estandarizar rubros globales en materia de igualdad, pero advierte que las decisiones, actualmente, no reflejan las condiciones que enfrentan las mujeres en contextos de movilidad, quienes continúan viendo limitado su acceso a la justicia en la región.

La RMMSyM, también cuestionó el modelo de control migratorio que es aplicado actualmente, al que califican como un “obstáculo estructural”, “el actual paradigma de la militarización y la externalización de las fronteras imposibilita el acceso a la justicia para las mujeres en contexto de movilidad”. Además, denuncian que las políticas han derivado en prácticas como “retornos y deportaciones forzadas”, así como en restricciones al derecho de asilo.

Por esto, señalan que se ha generado un “cuello de botella” regional que sólo agrava las condiciones de vulnerabilidad de las mujeres en contextos de movilidad, dónde la migración impacta de manera diferenciada y significativa a las mujeres, “las mujeres representan el 51.3% de la población latinoamericana migrante y el 46% de las personas desplazadas forzosamente en la región”.

A partir de un monitoreo territorial, la Red documenta cifras que evidencian la desprotección institucional. Según el comunicado, “el 69% de las víctimas de amenazas a su seguridad no presentan denuncias(…) el 40% no denuncia por temor a represalias y un 38% considera que no obtendrá justicia”.

Estas cifras, según advierten, corresponden a un sistema debilitado, “43% de las defensorías carecen de protocolos de asistencia jurídica, y el 29% no incorpora un enfoque de género”.

El posicionamiento, también destaca el papel de las organizaciones feministas, que ante la ausencia de de instituciones y el Estado, “asumen el mandato de protección y rendición de cuentas, tejiendo redes de cuidado multisectorial”.

Por ello, desde la Red Mesoamericana, hacen un llamado a los Estados miembros de la ONU para avanzar y seguir promoviendo una justicia centrada en las verdaderas necesidades de las mujeres migrantes y “sin fronteras”.

Entre sus principales exigencias, urgen “desvincular el control migratorio del acceso a la justicia”, para evitar que denunciar violencia sea motivo de detenciones y deportaciones. También demandan “garantizar servicios esenciales financiados”, incluyendo salud, defensa legal, trabajo y educación.

La necesidad de fortalecer la protección en los territorios y regularización, es también una de las prioridades, “cumplir con la Declaración de Cartagena para tramitar solicitudes de asilo bajo una interpretación amplia de la violencia de género”.

Señalaron que “el acceso a la justicia no es un trámite, es una garantía de supervivencia”. Y exponen que mientras exista la falta de separación en las políticas migratorias de la atención a la violencia de género, “la justicia para ellas seguirá siendo una promesa vacía”.

Finalmente, la RMMSyM, reconoce a la CSW70 como una oportunidad para colocar en el centro a las mujeres migrantes y refugiadas, y lograr que se tome acción y se propongan ideas concretas que no solo busquen, si no que garanticen sus derechos en toda la región.

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Farah Medina
Farah Medina
Llegué al periodismo por accidente e impulsada por el ‘olfato periodístico’, las narrativas con una perspectiva de derechos humanos y la necesidad de seguir creando espacios para las voces, plumas y visión de las mujeres periodistas, me quedé.

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