En un contexto de crisis ambiental, expansión urbana desmedida y luchas fragmentadas el programa Voces de la Ahuehuete, transmitido desde la Radio Comunitaria La Coyotera surge como un espacio para narrar la vida, la memoria y los sentipensares que sostienen la defensa del territorio.
Impulsado por mujeres especialistas en comunicación, activismo y derecho ambiental el proyecto apuesta por construir comunidad a través de la palabra en una ciudad donde las lucha por defensa de territorio, sigue buscando ser escuchada.
Por: Alondra Angel Rodriguez /@AlondraAngelRo
Fotografía de portada por Farah Medina. Asamblea organizativa contra Termoeléctrica en Juanacatlán, Jalisco
Voces de la Ahuehuete, nace como una respuesta a la falta de espacios efectivos para amplificar las voces de las colectividades. El programa fue uno de los seleccionados en el marco del lanzamiento de la segunda convocatoria de La Coyotera Radio Comunitaria para ampliar su parrilla de contenidos.
El proyecto tiene un objetivo claro: abrir un canal donde las personas directamente involucradas en la defensa territorial puedan narrar sus procesos más allá de los marcos informativos convencionales.
Las participantes del programa mencionan que la integración a La Coyotera resulta central en este sentido, ya que al tratarse de una radio comunitaria su lógica no responde a criterios comerciales, sino a la construcción de lo colectivo.
“La radio comunitaria siempre apuesta a lo común y nosotras necesitamos llegar a esas personas justamente para comunicar con ellos”, menciona Denis Alejandra Ávila Martínez, defensora ambiental y directora adjunta de IDEA.
El programa está estructurado en tres ejes centrales que orientan tanto la selección de temas como la conversación con las colectividades. Territorio, entendido desde una dimensión amplia que incluye el cuerpo, el espacio público y los ecosistemas; la memoria, como un registro vivo de las prácticas, historias y formas de habitar que han sido desplazadas o invisibilizadas y la experiencia, centrada en los relatos personales, los efectos y las formas de la organización cotidiana.
Estos ejes permiten desplazar la conversación de los datos duros hacia las condiciones de vida, ya que, no se trata únicamente de documentar conflictos, sino de comprender cómo es que esto se sostienen
“Por eso es tan importante rescatar las memorias, sus prácticas y tradiciones a través de sus relatos. Esas partes que son como más personales en la relación es donde ellos nos contagian otra vez de esperanza para poder imaginar y construir un futuro”, expresa Cecilia Tonantzin Moya Esparza, investigadora de conflictos socioambientales y comunicóloga.
Uno de los principales aportes del programa es su apuesta por generar identificación entre audiencias y luchas territoriales. Desde esta perspectiva el programa pretende romper con la distancia entre quienes defienden el territorio y quienes observan desde fuera. Es por ello que, se priorizan elementos que suelen quedar fuera de la cobertura mediática, como los vínculos familiares, las experiencias de cuidado y las memorias comunitarias.
Lo anterior implica un cambio en la forma de comunicar la defensa del territorio, ya que en lugar de centrarse exclusivamente en la denuncia o el conflicto Voces del ahuehuete visibiliza las condiciones o motivos que hacen posible la resistencia: redes de apoyo, organización cotidiana y significados simbólicos del espacio.
Además, cuestionan las narrativas que legitiman el despojo en nombre del desarrollo: “A la larga es un pésimo negocio fragmentar el territorio para entregarlo a las empresas, fragmentar el territorio es también fragmentar la vida de quienes lo habitan y al final pensar la casa como únicamente el lugar en el que vamos a dormir, en el que habitamos en el estricto sentido de habitar pues es una cosa que nos haría pensar en una jaula o en algo que no es en realidad”, menciona Tonanzin González Carrillo, maestra de preparatoria de UDG y presidenta de Huentitán Resiste AC.
A propósito, la convergencia de los perfiles de las personas que participan del proyecto permite mirar desde distintas dimensiones la defensa del territorio, por ejemplo, en el acompañamiento jurídico y ambiental, la organización comunitaria desde la activismo directo y la producción de conocimiento y narrativas desde la comunicación y la investigación. Esta diversidad no sólo amplía el análisis de conflictos, sino que fortalece la construcción del programa al integrar herramientas, lenguajes y enfoques complementarios.
“Tratamos de tener un panorama super amplio. Eso es lo padre ahorita en el programa y lo maravilloso es que no lo planeamos. Las tres, cada una con sus perspectivas de la vida y de su hacer podemos llevar a cabo este programa”, comenta Alejandra Ávila.
Además, la producción del programa es colectiva, ya que desde la selección de temas hasta la construcción de escaleta es un trabajo totalmente conjunto. Cada misión implica investigación, diálogo previo y vinculación con colectividades, lo que permite que los contenidos respondan a procesos reales y no a agendas externas.
El programa ha comenzado a tejer redes. Con cinco emisiones y una audiencia mayoritariamente femenina ha recibido propuestas de colaboración de colectivos, artistas y académicos. Esto es enriquecedor para las participantes del proyecto, puesto que, les permite reconocer que el espacio no sólo difunde luchas, sino que también funciona como una plataforma para que otras voces se encuentren eco. Incluso el programa ha logrado abrir espacios para expresiones poco convencionales en la radio, como poesía o relatos íntimos y las participantes hacen hincapié en que cualquier persona es bienvenida a participar en el proyecto:
“Qué sepan que este espacio lo pueden utilizar también para comunicar lo que está pasando, para expandir su voz y están invitados a contactarnos para darle voz a sus luchas”, expresa Alejandra Ávila.
Al respecto, las creadoras mencionan que Voces del ahuehuete no es sólo un programa de radio, sino un laboratorio colectivo: un lugar donde distintas voces, pueden encontrarse para reflexionar sobre las crisis actuales, ambientales, sociales de desaparición y construir sentidos compartidos
“Estamos construyendo y facilitando un espacio donde distintos actores puedan ir a hablar y entre todos busquemos un sentido a lo que estamos viviendo y saber que al menos todos queremos luchar”, comenta Cecilia Moya.
Desde esta perspectiva el proyecto también apuesta por politizar lo cotidiano y entender que las luchas territoriales no son aisladas ni locales, sino que son interdependientes. El debate público permite construir interpretaciones colectivas sobre problemáticas complejas que suelen quedar fuera de la agenda:
“No es un agravio personal, es un agravio colectivo y por lo tanto hay un poder político ahí que no está aislado, o sea que no es el Parque Rojo, San Rafa, Huentitán o Santa María, somos todos porque si una persona dice es que le afecta lo que están haciendo es porque vive ahí, pero también es un espacio público que afecta a los demás y es ahí donde queremos llegar, a la raíz tiene y a lo que no sólo es lucha si no lo que no sostiene a todas”, sostiene Tonantzin González.
Lo anterior es particularmente relevante en contextos donde la información circula de manera fragmentada. El programa articula estas fragmentaciones y muestra la interdependencia entre territorios y luchas:
“Las luchas del medio ambiente, del territorio, del espacio público no conocen frontera ni código postal ni está regido por los cruces de las calles, la realidad es que es una cuestión amplísima Estamos hablando de una serie de existencias que por sí mismas tienen valor, tengamos o no tengamos beneficio directo de ellas tienen una importancia”, agrega Tonanzin.
El proyecto formó parte de la segunda convocatoria de La Coyotera para conformar su programación habitual, por lo que permanecerá al aire un periodo de seis meses y luego la continuidad decidirá si se queda. Mientras tanto, las participantes buscan consolidar el contenido, ampliar la red de colaboraciones y mantener una apertura a nuevas voces. Además, el interés de actores no previstos inicialmente como la academia y proyectos culturales es leído como un indicador de qué es un espacio que responde a una necesidad más amplia de comunicación.
La experiencia de construir el programa ha significado para sus integrantes una forma de reconfigurar la esperanza en medio de contextos adversos, donde la organización y la palabra compartida se vuelven herramientas centrales.
Voces del ahuehuete trasciende lo radiofónico, se convierte en un ejercicio de comunidad que permite sostener la vida, las luchas y la posibilidad de imaginar otros futuros.
“El encuentro con otras personas que comparten contigo tus mismos intereses en principios e ideas en estos tiempos siento que es como un regalo yo no me lo esperaba la verdad”, concluyó Alejandra.
Escucha Voces del Ahuehuete todos los lunes a las 12:00 del día a través de La Coyotera Radio Comunitaria en el 102.3 FM., un proyecto radiofónico hermano de ZonaDocs.
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