FICG 2026: “Querida Fátima” una historia que exige verdad, justicia y no repetición

El documental “Querida Fátima”, producido por la Colectiva Varinia, retrata el feminicidio de Fátima y la incansable búsqueda de justicia emprendida por sus padres, conectando este duelo íntimo con la crisis sistémica de violencia en México. La obra, que compite en el FICG 2026 en la categoría del Premio Mezcal, destaca por un modelo de creación colectiva donde la familia asumió la coautoría del relato. Lo que inició como un anhelo familiar por preservar la memoria, se transformó en una pieza cinematográfica sólida.

Por Vanessa Briseño / @nevervb

Fotografías cortesía.

El documental Querida Fátima, producido por la Colectiva Varinia, narra la historia de Fátima, una niña de 12 años víctima de feminicidio en 2015, y la incansable batalla de su madre, Lorena Gutiérrez, por obtener verdad y justicia. La obra retrata un sistema plagado de omisiones y obstáculos, acompañando a Lorena en jornadas clave de protesta durante el marco del 8 de marzo y en su vida diaria. Así, la película logra entrelazar la intimidad familiar con una exigencia pública que rebasa el caso particular para convertirse en un símbolo colectivo.

La cinta, que compite en la Selección Oficial del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) 2026, destaca por su metodología de creación. Fue desarrollada bajo un esquema colaborativo donde la propia familia participó como co-directora, trabajando de la mano con realizadores experimentados como Rodrigo Reyes, Su Kim y Dawn Valadez.

Más que un simple registro de hechos, el filme se plantea como un ejercicio de memoria y denuncia. El objetivo es centralizar la voz de quienes han padecido la violencia, cuestionando al mismo tiempo las narrativas tradicionales del dolor en el cine. Bajo esta premisa, la Colectiva Varinia impulsó un modelo de autoría compartida donde Lorena y su esposo, Jesús “Don Chucho” Quintana, actúan como narradores activos y dueños de su propio relato.

Lorena relató a ZonaDocs que la inquietud por realizar este documental surgió en el núcleo familiar mucho antes de consolidar un equipo de producción. Contar la historia de Fátima era un anhelo constante entre ellos, una necesidad de visibilizar lo ocurrido y preservar el recuerdo de la menor, aunque en ese momento carecían de las herramientas técnicas para ejecutarlo.

El proyecto comenzó a materializarse gracias a su vínculo con el director Rodrigo Reyes, a quien Lorena conoció durante el rodaje de “499” entre 2017 y 2018. Años después, tras el regreso de Rodrigo a México, la familia retomó la propuesta. El cineasta aceptó colaborar con la condición de que el proceso fuera totalmente colectivo, una idea que la familia aceptó de inmediato para garantizar la autenticidad del mensaje.

Durante el desarrollo, Lorena y Don Chuy fueron invitados formalmente a integrarse como co-directores. A pesar de no tener formación cinematográfica, ambos se involucraron en cada etapa de la producción. Lorena destacó que, mientras el equipo profesional aportó el rigor técnico, ellos imprimieron la vivencia directa y el compromiso emocional, logrando finalmente cristalizar una idea que habían atesorado durante años.

Para la madre de Fátima, este tránsito representó llevar un deseo privado al espacio público de forma cuidada. Su participación directa aseguró que el sentido original del proyecto se mantuviera intacto: relatar la vida de su hija desde su propia experiencia y con sus propias palabras.

Reconstruir la historia no fue una tarea sencilla, especialmente al interior del hogar. Lorena recordó que al principio sus hijos se resistían a profundizar en el tema debido al inmenso dolor que les provocaba. “Fue muy difícil hablarlo entre nosotros porque mis hijos no querían tocar el tema”, explicó. Sin embargo, con el tiempo, el diálogo permitió que cada miembro de la familia encontrara una forma de expresarse y comprendiera la importancia de nombrar la tragedia.

A través de este proceso interno, concluyeron que hablar era una extensión de su lucha. Lorena señaló que el escucharse mutuamente fue un punto de quiebre: “Entendimos que teníamos que hablar de Fátima”. Esta resolución les permitió transitar de la memoria privada a la exposición pública, asumiendo que su testimonio era fundamental para generar conciencia en otros.

La integración del equipo creativo siguió la misma línea de respeto y escucha activa. Según Lorena, las personas realizadoras siempre estuvieron dispuestos a oír sus inquietudes, lo que facilitó que el sueño familiar se convirtiera en una realidad cinematográfica. Este acompañamiento fue vital para que la esencia de la familia no se diluyera al trasladarse al lenguaje documental.

Sobre el impacto de la obra, Lorena espera que el público adopte una postura activa frente a la violencia de género. Consideró que visibilizar estas historias es una forma de combatir la normalización de los feminicidios. “Tenemos que unirnos para que esto no siga pasando”, enfatizó, resaltando la importancia de la organización entre mujeres para evitar que estas tragedias se repitan.

Frente a la pantalla, a Lorena le interesa que las personas espectadoras recuerden quién era Fátima más allá del crimen: una niña con sueños y aspiraciones. Subrayó que nadie tiene el derecho de disponer de la vida de una mujer y pidió que se reconozca la resistencia que su hija opuso durante la agresión que sufrió.

“Me gustaría que se quedaran, con lo que Fátima quería hacer y con la lucha que ella dio por preservar su vida”, expresó con firmeza. A partir de ese recuerdo, insistió en que la exigencia de la sociedad debe enfocarse en la no repetición, trabajando para que ninguna otra familia tenga que atravesar un calvario similar.

Finalmente, Lorena concluyó que la meta principal es que las mujeres puedan vivir con la seguridad de regresar a casa. Su lucha, ahora plasmada en cine, busca que la sociedad no descanse hasta lograr que salir a la calle no represente un riesgo mortal.

Si quieres conocer más sobre este proyecto, puedes visitar el perfil de Instagram: @queridafatimadoc o en la página oficial del FICG: www.ficg.mx

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Vanessa Briseno
Vanessa Briseno
Melómana por excelencia y apasionada de la lectura. Creo firmemente que el periodismo es una gran herramienta que te permite contar historias reales desde la verdad.

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