¿A qué temen y con qué sueñan las infancias en Jalisco?

En el marco del Día de la Niña y el Niño, este 30 de abril, niñas y niños jaliscienses comparten cuáles son sus esperanzas y sueños en un México que, más de una vez, les ha fallado en materia de seguridad, bienestar y desarrollo. Los testimonios recuperados resultan clave en la búsqueda de justicia, reparación del daño y garantía de derechos humanos para niñas, niños y adolescentes quienes son plenamente conscientes de su entorno y desan cambiarlo.

Por: Alondra Ángel Rodríguez / @AlondraAngelRo

En México, el Día del Niño se celebra desde el 30 de abril desde 1924, cuando fue oficializado por el presidente Álvaro Obregón y el secretario de educación José Vasconcelos con el objetivo de reafirmar los derechos de las infancias y fomentar su bienestar.

Sin embargo, en el contexto actual, la fecha parece tensionarse frente a la realidad: de 2015 a 2025 se registran siete muertes diarias de niñas, niños y adolescentes, y un total de 28 mil 340 han sido víctimas de homicidio o feminicidio, según Servicios de Inclusión Integral y Derechos Humanos (SEIINAC).

En ese escenario, el miedo forma parte de la experiencia cotidiana de muchas infancias; por ello, nos dimos a la tarea de preguntarles cuáles son sus sentipensares respecto de la violencia que experimentan en Jalisco.

“Sí, me da mucho miedo cuando regreso de la escuela y mi mamá y yo venimos caminando; me da miedo cuando camionetas pasan o cuando hombres se nos acercan porque muchas veces le han dicho cosas a mi mamá… eso me da una sensación muy fea en el estómago”, comenta Jade, de 12 años.

“Me da miedo que pase como la otra vez que hubo balaceras y bloqueos; ese día todos estábamos muy asustados y me da miedo que vuelva a pasar y que no estemos todos juntos… que mi papá esté en el trabajo o que mi hermano y yo estemos en la escuela”, expresa Erick, de 11 años.

“Me da miedo salir a la calle ya muy noche porque empiezan a pasar camionetas raras, que no conocemos por aquí y me pongo a pensar quiénes son o qué hacen por aquí. También me da miedo cuando veo las noticias y dicen que hay muchos desaparecidos, porque no quisiera que nos pasara a mi familia”, comenta Valentina, de 10 años.

Estas preocupaciones dialogan con datos recientes. De acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), durante 2025 se registraron 10 mil 707 reportes de desapariciones de niñez y adolescencias, de los cuales 2 mil 856 seguían sin ser localizados. Además, el número de personas de 0 a 17 años que continuaban desaparecidas al 5 de enero de 2026 aumentó 30.3 % respecto de 2024 a 2025.

Asimismo, entre 2025 y el primer trimestre de 2026 se registraron 47 casos de desapariciones de madres jóvenes con sus hijas o hijos pequeños, así como 14 denuncias de desaparición de adolescentes en casas hogar y albergues en diferentes puntos del estado, según datos de Melel Xojobal y la Red por los Derechos de las Infancias y Adolescencias en Chiapas (REDIAS).

En paralelo, la organización Vientos Culturales reporta que, entre 2022 y 2025, las violencias física y verbal se mantienen en niveles altos (50 %), mientras que la violencia sexual persiste entre el 10 y el 13 %, afectando principalmente a adolescentes mujeres. Aunque este tipo de violencia no fue mencionado por las infancias en este sondeo, los datos muestran su relevancia en el contexto general.

Frente a este panorama, niñas y niños no sólo expresan miedo, también formulan deseos claros sobre el tipo de vida que quieren y sueñan construir.

“Seguir yendo a la escuela y entrenando tae kwon do, porque me gusta mucho. Sobre lo demás quisiera pues que ya no hubiera tanta violencia ni crimen para que todos podamos vivir tranquilos”, expresa Alexander, de 12 años.

“Quisiera que mi hermana, mi mamá y yo siempre estemos juntas, que podamos salir a la calle sin miedo y poder ser muy felices. Quisiera que ya no hubiera tanta violencia y que nadie más sufriera”, comenta Natalia, de 9 años.

Niñas, niños y adolescentes son conscientes de lo que ocurre en su entorno: de las violencias, las desigualdades y los problemas que afectan al país. En ese sentido, Tania Ramírez, directora de REDIM, subraya la importancia de escuchar sus voces y permitirles expresar lo que piensan, incluso, en aspectos que podrían parecer sencillos, ya que esto forma parte del libre desarrollo de la personalidad y de la autonomía progresiva.

“Creo que eso es algo a lo que nos podemos abrir como personas adultas. Siempre sorprende mucho escuchar a un niño, una niña que tiene una opinión bien fundada, sólida, politizada. No porque sea la excepción de la regla, sino porque estamos tan poco habituados a darles una silla y un micrófono, pero nos sorprenderíamos en realidad si lo hiciéramos cotidiano”, puntualiza.

En este contexto, el Día de la Niña y el Niño se presenta como una oportunidad para generar cambios desde los hogares, a partir de la escucha activa, la creación de entornos seguros y el fomento de un pensamiento crítico que permita a las infancias desarrollarse plenamente.

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Alondra Angel
Alondra Angel
Soy estudiante de Comunicación Pública. Me gusta el color blanco, escuchar música y tomar café. Me encanta estar con mi familia. Creo que el periodismo es una manera de hacer algo frente a las problemáticas de hoy y las que tendrán un impacto en el futuro.

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