Bajo la crisis que suma más de 133 mil desaparecidos, miles de madres buscadoras procedentes de distintos rincones de México marcharon este domingo 10 de mayo en Ciudad de México para exigir verdad y justicia; mientras el país se prepara para el mundial, ellas siguen luchando para que sus hijos vuelvan a casa.
Por: Giselle Velasco Matías / @arlette_giselle
Es domingo 10 de mayo. Mientras en algunos hogares en México se preparan comidas y se regalan ramos de flores por el Día de las Madres, miles de madres buscadoras se reúnieron en el Monumento a la Madre en la Ciudad de México para exigir justicia y verdad por los más de 133 mil desaparecidos en el país.
Llegan desde diversas geografías. Han viajado horas desde Zacatecas, Coahuila, Chihuahua, Jalisco, Michoacán, Chiapas, Guerrero, Estado de México, Quintana Roo, Tamaulipas y otros rincones del país para recordar que su búsqueda continúa y que, para ellas, el 10 de mayo es también un día de lucha.
Desde las 9:00 horas, las madres, acompañadas de sus familiares, solas o en colectivos, entre ellos, Hasta Encontrarte, Mariposas Buscando Corazones y Justicia Nacional, Grupo Vida, Siguiendo tus pasos, por mencionar algunos, comienzan a aglutinarse en los alrededores del Monumento a la Madre.
Alrededor de las 10:00 horas, los grupos de mujeres comienzan a avanzar sobre Paseo de la Reforma para dar comienzo la XIV Marcha por la Dignidad Nacional Madres Buscado a sus Hijos, Hijas, Verdad y Justicia. Muchas de ellas visten playeras con el rostro de su desaparecido. Llevan pancartas hechas con cartulina, lonas o cartón con los nombres de sus seres queridos o con fichas de búsqueda.
Este año, la marcha se inscribe bajo el contexto del Mundial 2026, a realizarse en junio. Muchas madres visten la tradicional playera verde de la selección nacional, pero los nombres de los jugadores han sido reemplazados por los de sus desaparecidos. “Para que no solo la pelota, sino para que nuestros hijos vuelvan a casa”, se lee entre los carteles que sostienen las madres.
Durante el trayecto, miles de madres de diversas edades, mujeres jóvenes y algunas otras con bastones gritan las consignas que se replican en los diversos contingentes. “Hasta encontrarles”, “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, “El diez de mayo no es de fiesta, es de lucha y de protesta”, son algunas frases que se repiten con fuerza y dejan perplejos a los caminantes y turistas curiosos que detienen su camino para escucharlas.
Francisco Albavera Trejo, Juan Pablo Arellano Santoyo, Pamela Leticia Portillo Hernández, Johnatan Guadalupe Romero Gil, Ana Amelí García, son algunos de los nombres cuyos rostros sostienen las y los participantes durante la jornada.
Una batucada acompaña el camino con música que transmite respeto por la lucha de las madres. Entre la multitud, se observa una bandera intervenida que lanza la cifra de 133 mil desaparecidos. A los costados, algunos paseantes en bicicleta se detienen a mirar a las madres que sostienen las pancartas.
Algunos observan conmovidos, otros, más indiferentes continúan su trayecto dominical, creando un contraste entre las personas que continúan con sus rutinas y las madres que gritan los nombres de sus hijas e hijas.
En otro contingente, una madre camina con un sahumador acompañando la lucha. Efectivamente no es un día de fiesta, los rostros de los desaparecidos abundan durante todos los contingentes, nombres de mujeres y hombres jóvenes, adultos y niños que hasta la fecha continúan desaparecidos.
Al medio día, en el Ángel de Independencia, las madres se colocan en las escaleras y hacen ofrendas para dar comienzo con el micrófono abierto, en el que las madres toman la palabra para narrar sus casos mientras otras madres descansan. Después de cada participación, miles de gargantas responden con las consignas “¿Dónde están?”, “¡Ahora y por siempre!”, “¡Hasta encontrarles!”.

En este punto, las historias en voz de las madres, brindan más detalles sobre los procesos y las búsquedas. Se habla de las madres que han sido asesinadas buscando a sus hijas e hijos, de los 80 mil cuerpos sin identificar que el Estado tiene bajo su resguardo y de las realidades invisibilizadas, como la de una chica trans desaparecida en Puerto Escondido, Oaxaca de la que nadie habla.
Su nombre es Lilith Saori Arreola Alvear, una joven trans de 21 años, que desapareció el 2 de enero de 2023 en Playa Zicatela. Su madre, Joana Alvear, mantiene la búsqueda activa y exige justicia tras denunciar irregularidades en la investigación.
Martha Gómez, originaria de Michoacán, se encuentra sentada sobre las calles de Paseo de Reforma junto a su nieta y su hija. Busca a su hijo, José Manuel Cisneros Gómez, desaparecido el 17 de noviembre de 2024. Su historia, argumenta Martha, es una desaparición “por equivocación” ya que, según testimonios de los hechos, las personas que se llevaron a José Manuel, buscaban a otra persona.
“Desde entonces son sabemos nada de él, hemos acudido a todo, lo hemos buscado con el gobierno, pero nada, nadie nos dice nada, solo que hay que seguir buscando”, menciona Martha.
“Siento lo peor, hay noches enteras que no duermes, que vas a comer, vas a dormir, vas a ir a un lado y lo primero es pensarlo y eso es muy pesado”, agrega Martha con la voz quebrada pero firme. Marta viene acompañada de su hija y su nieta, por su edad, ella ya no puede acudir a las jornadas de búsqueda en campo, pero su hija ha tomado el relevo.

Del otro lado de la calle, descansa junto con un grupo de cinco madres buscadoras, Olivia del Rocío Márquez, del colectivo Grupo Vida. Ella viajó desde Coahuila buscando a su hija, Adilene López Márquez, quien fue desaparecida por el crimen organizado en 2011. Casi 15 años después, Olivia sigue buscando respuestas sobre su hija. “Estamos apoyando a todas las familias para que se logre alguna solución sobre nuestros desaparecidos”, expresó Olivia.
Por su parte, Luis Gómez, de la Comisión Búsqueda de Personas de la Ciudad de México, admitió la complejidad del fenómeno de la desaparición forzada. “Las desapariciones administrativas, como las llama la Comisión de Búsqueda de Derechos Humanos de la Ciudad de México, son por falta de coordinación, por falta de acciones por parte de algunas instituciones, se demora y se alarga el proceso de localización de personas desaparecidas, y justamente esa ha sido una de las problemáticas”, señaló.
Finalmente, en el Ángel de la Independencia, se realiza una cascarita de fútbol como una forma de apropiación del espacio público para evidenciar que, así como se grita por un gol, se debe gritar por justicia en esta crisis de desapariciones que atraviesa el territorio mexicano.
“Si gritaran por los desaparecidos como gritan por el fútbol, México sería otro” señaló una madre buscadora al micrófono mientras terminaba su participación.


