#ZonaDeOpinión
Por Anashely Elizondo / @Anashely_Elizondo
“No estés triste, hay muchos peces en el mar”, dicen.
Y con esa mentalidad nos vamos. Dejamos de intentar, nos aburrimos, lo saboteamos.
“Hay muchos peces en el mar”, dicen. Pero la verdad es que, para todos, todo es limitado.
Pienso, por ejemplo, en el eterno catálogo de las plataformas de entretenimiento; cientos de películas, decenas de series, documentales, spin off, celebridades de protagonistas. ¿Y al final? Terminas sin ver nada, terminas buscando la única película que no está disponible.
Así funcionan todos los algoritmos. Sigues bajando en Tik Tok, continuas scrolleando en reels porque no quieres perderte el que sigue: ¿Es más gracioso? ¿Es más pretencioso? ¿Qué tal si puedo compartirlo con alguien? ¿Qué tal si es la respuesta del tarot que estaba buscando? También en Tinder, Bumble, Grindr, insatisfechos, desechamos, calificamos, no sostenemos porque, según, estamos esperando siempre algo mejor.
“Hay muchos peces en el mar”, pero Céline en la película Before Sunset, es muy clara con Jessie: “Nunca puedes reemplazar a nadie porque cada persona está hecha de detalles tan hermosos y específicos”. “Hay muchos peces en el mar” pero lo que sientes cerca de esa persona, -llámese pareja, amigx, vínculo- no lo volverás a sentir jamás.
Entender eso, entender las particularidades de cada persona, de cada momento, de cada ocasión, pueden llegar a desaparecer para siempre y que, por nada del mundo, podrán ser reemplazables te permite cuidar y acompañar mejor. Te permite ver la vida de una manera más apegada (en el mejor sentido de la palabra) a las cosas que en realidad importan.
Ser sentido y dejarse sentir es un milagro. Cada encuentro es un milagro. Cada coincidencia, es, sin lugar a duda, un milagro. Las personas, los encuentros, los momentos, la sensibilidad y la empatía son la lucha contra el consumismo relacional. Luchar, entender, perdonar, compartir, son los verdaderos pasos hacía relaciones más justas, trascendentes y comprometidas.
Nos han enseñado mucho sobre cómo soltar, pero poco sobre cómo sostener. Sostener es la clave. Sostener lo es todo.



