El colectivo Narrativas y Memorias, junto a familias buscadoras de distintos estados, impulsa el “Diccionario para la búsqueda”, un proyecto que redefine conceptos relacionados con la desaparición de personas desde la experiencia de quienes buscan a sus familiares. A través de talleres y herramientas artísticas, las familias reconstruyen nuevos términos, palabras que adquieren nuevos significados marcados por la ausencia y la búsqueda.
Por Vanessa Briseño / @nevervb
El colectivo Narrativas y Memorias, en alianza con familias buscadoras de diversos estados del país, impulsa la creación del “Diccionario para la búsqueda”. Este proyecto colaborativo tiene como objetivo definir la desaparición de personas desde la experiencia directa de quienes dedican su vida a localizar a sus seres queridos, otorgando un nuevo sentido a conceptos que la sociedad suele dar por sentados.
En entrevista para ZonaDocs, Itzel Sánchez, coordinadora de alianzas creativas de Técnicas Rudas e integrante de Narrativas y Memorias, detalló que la iniciativa es fruto de años de labor conjunta con agrupaciones de familiares. El enfoque central ha sido vincular el arte con los procesos de acompañamiento y resistencia en el territorio nacional. Sobre esta visión puntualizó: “Le llamamos trabajo indisciplinado porque pensamos que hay que salir de las disciplinas”.
Antes de gestar este glosario, el colectivo realizó diversas intervenciones artísticas, como la creación de muñecas y piezas poéticas. Fue en esos espacios donde detectaron la urgencia de diseñar herramientas que permitieran a la ciudadanía comprender de forma más profunda la realidad de las familias.
La propuesta original, según relató la coordinadora, nació de la visión de la artista Paloma Villalobos y de Mari Lechuga, quienes visualizaron un compendio hecho por y para las familias: “El objetivo era hacer un diccionario desde los familiares”.
Itzel subrayó que la desaparición altera irreversiblemente el lenguaje cotidiano. Para quienes buscan, las palabras adquieren una dimensión marcada por la ausencia y la violencia institucional. Actualmente, el colectivo colabora con agrupaciones de familias buscadoras en Oaxaca, Morelos, Puebla, Sinaloa, Guerrero y Jalisco, con la meta de consolidar una plataforma virtual que se actualice de forma permanente con nuevas voces y aportaciones.
El proyecto se encuentra en una etapa avanzada de desarrollo. Además de las definiciones, cada término es acompañado por collages e ilustraciones elaboradas por las propias buscadoras. Itzel adelantó que el diseño del sitio web que albergará este material comenzará en breve, manteniendo los talleres como el núcleo de la creación. Al respecto, destacó que los espacios de trabajo se rigen por la educación popular feminista y el arte comunitario: “Intentamos trabajar de manera intergeneracional”.
Aunque Narrativas y Memorias facilita la logística, el contenido intelectual es propiedad de las familias. La coordinadora fue enfática al respecto: “Quien construye los términos y quien hace las definiciones son los familiares”.
Itzel reconoció que la falta de respuestas oficiales ha obligado a los colectivos a especializarse en múltiples áreas, desarrollando una preparación técnica notable. Sobre esta capacidad, afirmó: “Tienen una gran expertise tanto en ciencia, como en arte, como en protocolos”.
Esta acumulación de saberes, que abarca desde herramientas científicas hasta estrategias legales, es para Sánchez un conocimiento que la sociedad debe validar con urgencia. No obstante, lamentó que la problemática siga enfrentando una barrera de indiferencia. “Hay una gran ignorancia”, expresó la entrevistada, refiriéndose a quienes ven la desaparición como un suceso ajeno. Asimismo, denunció que persisten los estigmas y la revictimización.

Para el colectivo, este diccionario busca ser un puente de sensibilidad. Ejemplificó cómo términos comunes cambian de peso bajo este contexto; por ejemplo, la palabra “insomnio”. Mientras para algunos es un trastorno pasajero, para una madre buscadora representa la vigilia eterna por la ausencia: “(Para las familias significa que) te robaron el sueño, te robaron la vida”, sentenció.
Otros conceptos técnicos también aparecen en el glosario, como “varilla de búsqueda”, instrumento que las familias diseñaron para detectar restos en fosas clandestinas. También se incluyen términos como “GPS”, “mapa”, “comisión de búsqueda” o “burócrata”, palabras que describen el difícil tránsito de las familias por las instituciones públicas.
Entre las definiciones más impactantes, resaltó el término “ladrillera”, resignificado por colectivos de Lagos de Moreno. Lo que antes era un sitio de trabajo, hoy se asocia a lugares de hallazgos dolorosos. Del mismo modo, explicó que palabras como “positivo” cambian radicalmente de connotación. “No significa lo mismo para nosotros que para una familia”, explicó.
Incluso la palabra “tesoro” ha sido reapropiada por los colectivos para referirse a los restos óseos recuperados. Cada entrada del diccionario es, en esencia, un fragmento de memoria y una herramienta pedagógica para que el país dimensione la magnitud de la tragedia. “Queremos ser un megáfono de esta gran lucha”, aseguró.
El proyecto aspira a generar empatía y a exigir condiciones más dignas para quienes buscan. Para la integrante de Narrativas y Memorias, el entendimiento colectivo es el primer paso hacia la justicia. “México se tiene que doler y tiene que entender la dimensión de esta problemática”, manifestó con convicción.
Finalmente, extendió una invitación a otros colectivos que deseen sumarse o recibir acompañamiento. El contacto se realiza a través del correo narrativasymemorias@tecnicarudas.org y sus plataformas digitales: @narrativasymemorias.
También recomendó seguir el programa “Radio Hasta Encontrarles”, un espacio dedicado a compartir estos testimonios. “Creo que tendríamos que tener escucha activa y mucho amor para seguir adelante en este país”, concluyó.


