Adiós muro

#Narrativa

Por Candy Márquez (Lady Muro) / Club de Lectura Infantil del Centro Cultural

Hoy por fin el muro se cayó. Ese muro que por meses alejó a mis papás, que les costó lágrimas, insultos y tiempo. Todo por aquellos niños que algunos decían que eran flojos.  

Qué bueno que cayó, porque ahora mis amigos de la primaria podrán venir al centro cultural. Por fin podré invitar a Sofía a ver el librero nuevo que parece una casita.  

Recuerdo el día que mi mamá llegó enojada porque Sofía ya no podía ir al club de lectura: al cruzar el muro la picó un alacrán. También recuerdo las horas que pasé esperando en las oficinas de Derechos Humanos y los días de calor en que acompañé a mi mamá a juntar firmas. Me aburría escuchar a tanta gente quejarse del muro, y pensaba: si es tan malo, ¿por qué los policías no lo quitan?  

Después vinieron los insultos. Escuché cómo le gritaban groserías a mi papá, incluso personas que antes nos saludaban. El señor de Cayetano ya no me deja acariciar a su perro porque dice que mi papá es una vergüenza por pedir paso para los vecinos. A mi mamá también la dejaron de ayudar: el vecino que nos prestaba la bocina para las noches de cine le dijo que era revoltosa. A veces pensé que mis papás eran malos, porque si fueran buenos, ¿por qué el ITESO castigó a mi papá quitando su nombre de la página que lo hacía sentir orgulloso?  

Pero del otro lado del muro todo era distinto: nos saludaban, nos agradecían. Y yo veía cómo mis vecinos nos miraban feo.  

Lo mejor del muro fue el día que los artistas nos enseñaron a pintarlo. Junto con Sofía lo llenamos de corazones y caritas felices. Hasta salimos en las noticias y mis amigas fueron con sus familias a tomarse fotos frente al león gigante.  

Adiós, muro. A veces me hiciste pensar que otros niños eran más importantes que yo para mi mamá. Pero no te extrañaré, porque ahora puedo jugar con todos en los juegos que pusieron en tu lugar.  

Hoy todos están felices porque ya no estás. Incluso la señora que escribió cosas feas de mi mamá y de mí en Facebook vino a disculparse.  

Ahora sé que el muro sí hacía malas a las personas. Tan fácil que era derribarlo y dejarnos jugar. Los adultos se complican demasiado.  

Hoy veré a Sofi y le daré una pulsera de mejores amigas.

Nota:
Este cuento es un testimonio literario del conflicto vivido en la avenida Primavera de Tlaquepaque, donde un muro divisorio entre las colonias Parques del Bosque y Haciendas de San José obstaculiza una vialidad pública de 25 metros de ancho establecida en el Plan Parcial de Desarrollo Urbano. La coordinadora del Club de Lectura Infantil, quien lidera la resistencia ciudadana, organiza a la comunidad para defender el interés superior de la niñez y la restitución del espacio público.  Su objetivo es la demolición del muro ilegal, que por más de dos décadas ha vulnerado el derecho a la movilidad.  A través de la participación ciudadana, quejas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco y movilización comunitaria, se busca que los niños y niñas de ambas colonias puedan transitar libremente y utilizar juntos los espacios públicos de convivencia.

Comparte

ZonaDocs
ZonaDocs
Somos un proyecto de periodismo documental y de investigación cuyo epicentro se encuentra en Guadalajara, Jalisco.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Quizás también te interese leer