Cuenta regresiva

La calle del Turco

Por Édgar Velasco / @Turcoviejo

Foto: Antonio Tello / NTV

Son días difíciles para tratar de mirar objetivamente a la Selección Mexicana de fútbol. Corrijo: objetivamente no, porque la objetividad no existe, pero sí de la manera más neutra o al menos ecuánime posible. Por una parte están los datos que no paran de repetirse en todas partes: México clasificó a la siguiente ronda del Mundial como primer lugar de su grupo, con tres victorias y cero goles en contra. Increíble. Histórico. Pero, sobre todo, histérico.

Poco o casi nada se habla de que, al ser uno de los países anfitriones, le tocó ser cabeza de grupo y, en consecuencia, le tocaron rivales más a modo. Dicho de otro modo: México avanzó como avanzó no porque esté jugando de manera espectacular, ni siquiera de forma eficaz, sino porque se ha enfrentado a rivales que no le han exigido mucho y de cuyos enfrentamientos era difícil esperar otro resultado. Pero seamos realistas: México está jugando horrible. O, más propiamente dicho, está jugando a nada: el equipo juega en cámara lenta, sin propuesta, sin variantes y más de la mitad de los seis goles que anotó en la primera ronda cayeron de rebote o por errores garrafales de sus contrincantes, más que por genialidades de los jugadores mexicanos. Si antes se decía que México jugaba como nunca y perdía como siempre, hoy se puede afirmar sin titubear que México está jugando como siempre y ganando como nunca.

Esto, la forma en que se está jugando y cómo han llegado las victorias, parecen no importarle a los miles de aficionades que han salido a colmar las calles luego de cada partido y a demostrar cuán poderoso puede ser el anonimato: cobijadas, y encubiertas, por la masa, las personas han aprovechado los festejos por las victorias de la selección para dar rienda suelta a expresiones de abierto vandalismo, tolerado porque tiene la bendición de la pelota. El carácter festivo y celebratorio, que ha dado pie a expresiones divertidísimas como “el lanzamiento de compa”, se ha visto eclipsado por otras manifestaciones de euforia que más parecen una escena de la purga y que ya han tenido graves consecuencias.

En lo personal, me emociona ver la calle abarrotada de gente contenta por algo tan simple como un juego de fútbol, una alegría efímera y vacía, dirán algunos, pero necesaria para una sociedad tan golpeada por tantas y diversas crisis y asediada permanentemente por un clima de inseguridad que tiene su mayor recordatorio en las familias buscadoras, que no han cejado en su empeño por hacer ver ante el mundo que México puede presentarse como una gran sede mundialista, pero la realidad cotidiana que vive la ciudadanía está más cerca de la pesadilla que del carnaval futbolero.

Mientras escribo esto, miles de personas están congregadas en la Minerva escuchando el concierto “gratuito” de Alejandro Fernández, Julión Álvarez y Alfredo Olivas; por otra parte, en el calendario del Mundial está marcado que hoy, viernes 26 de junio, tendrá lugar el último partido programado para Guadalajara, en el que jugarán España contra Uruguay. La cuenta regresiva para “la sede más mexicana” llegó a su fin y, aunque la competencia continúa y el Fan Fest se va a quedar unos días más, lo cierto es que poco a poco la fiebre del Mundial va a comenzar a bajar y dependerá completamente de los resultados que obtenga la Selección Mexicana, que seguramente llegará por fin al quinto partido pero no por méritos, sino porque este año se agregó una ronda más. El verdadero objetivo debería ser llegar al sexto partido, pero para lograrlo todo parece indicar que tendrá que vencer a Inglaterra y, me temo, hasta ahí va a llegar el espejismo que se ha venido construyendo en la fase de grupos.

Pero me desvío: decía que la fiesta del Mundial se acabó para Guadalajara en tanto sede y ahora lo que nos toca enfrentar es una cruda descomunal: con las autoridades estatal y municipales en modo fiesta, los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara hemos visto cómo, lejos de solucionarse, durante estas semanas la crisis del agua ha ido empeorando: cada vez son más las colonias con reportes de agua apestosa, turbia, sucia y de plano inservible. A pesar de todo lo que se dijo hace meses, de las promesas que se hicieron y los compromisos que se fijaron, la realidad es que el agua que llega a las casas está cada vez más cerca de convertirse en un riesgo sanitario sin que haya autoridad capaz ya no digamos de solucionar la situación, sino al menos de ofrecer una respuesta o una alternativa a los reclamos de la ciudadanía. Casi me atrevo a afirmar que Guadalajara está cada vez más lejos del Mundial y más cerca de una epidemia de cólera o de enfermedades gastrointestinales o de infecciones de la piel por el agua que surte el SIAPA. Pero, ¡hey!, tenemos más pantallas para ver los partidos y conciertos pagados con recursos que bien podrían resolver una que otra crisis de la urbe. A ver si ahora que ya no van estar ocupados atendiendo a las visitas, Pablo Lemus y su pandilla comienzan a hacer eso para lo que, se supone, fueron elegidos en las urnas. Spoiler: no va a pasar.

En fin, la cuenta regresiva sigue avanzando lenta, pero inexorablemente. La próxima frontera para el país es el martes. Ese día, a menos que ocurra una “tragedia” —que ya ha pasado, claro—, México va a ganar su partido, miles de personas saldrán a la calle a ebrias de alcohol y euforia, celebrarán, habrá destrozos y mucha, demasiada basura, mientras el agua del grifo sigue saliendo puerca y más de 130 mil personas siguen sin regresar a casa.

Comparte

La calle del Turco
La calle del Turco
Édgar Velasco Reprobó el curso propedéutico de Patafísica y eso lo ha llevado a trabajar como reportero, editor y colaborador freelance en diferentes medios. Actualmente es coeditor de la revista Magis. Es autor de los libros Fe de erratas (Paraíso Perdido, 2018), Ciudad y otros relatos (PP, 2014) y de la plaquette Eutanasia (PP, 2013). «La calle del Turco» se ha publicado en los diarios Público-Milenio y El Diario NTR Guadalajara.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Quizás también te interese leer