La calle del Turco
Por Édgar Velasco / @Turcoviejo
Foto: Leslie Zepeda
Como era de esperarse, el martes pasado México ganó el partido contra Ecuador y ahora el siguiente rival es Inglaterra, en un partido que se antoja de pronóstico reservado: si el combinado tricolor juega como lo hizo en la primera mitad del partido pasado, tiene posibilidades de tener un resultado positivo y, entonces sí, comenzar a soñar con hacer historia —cosa que no necesariamente significa ganar la copa. Si, en cambio, juega como en los encuentros previos y como en la segunda mitad del partido del martes, entonces seguramente se habrá acabado la fiesta.
Como el partido es de pronóstico reservado, mejor me quedo aquí. ¿Quiero que gane la Selección Mexicana? Definitivamente. ¿Creo que puede ganar? No estoy tan seguro. De lo que sí estoy seguro es de que en caso de que México consiga el pase a los cuartos de final la celebración va a ser apoteósica y ojalá que salga bien para todos: es preocupante que la fiesta del martes pasado haya terminado con saldo rojo.
Ahora bien, ya con el Mundial transcurriendo en otras sedes, las autoridades por fin se resignaron al hecho de que la fiesta se acabó y van a tener que ponerse a atender las cosas que tanta hueva les dan. Hace unos días, el secretario general de Gobierno, Alberto Esquer, salió a dar una rueda de prensa en la que habló de muchas obras y muchos más millones de pesos para resolver el problema del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Habló de trabajo, habló de inversión, habló de proyectos, habló de la importancia de involucrar actores, habló de la necesidad del apoyo federal.
Todo eso está muy bien. O al menos debería estarlo. Pero al menos en este rincón, el más insignificante de todos, lo anunciado en la rueda de prensa tiene un enorme pero: Alberto Esquer no dijo, o al menos no me enteré, cuál es la estrategia para resolver la crisis que ya mismo está aquejando a una buena cantidad de colonias. Es decir, ¿qué va a hacer la autoridad mientras se realizan las obras anunciadas? ¿Cómo se va a paliar la crisis sanitaria que implica estar consumiendo agua turbia y sucia todos los días? ¿Qué vamos a hacer mientras concluye la ampliación de la planta potabilizadora o el nuevo acueducto? El problema de las soluciones a futuro —que son importantes, necesarias y fundamentales, claro— es que no resuelven una crisis que ni siquiera es de ahora, sino que es producto del abandono y la negligencia con el que las autoridades, sin importar su color, han gestionado el tema del agua en la capital jalisciense.
Otra cosa que no se dijo, o que al menos yo no escuché, y que hubiera estado muy bien que se informara es la respuesta a la pregunta de cómo llegamos a este punto. Es decir, ¿qué se dejó de hacer para que el agua empezara a salir del grifo en esas condiciones? Es claro y más que obvio que el problema no es nuevo, ¿desde cuándo se dejó de atender o de dar mantenimiento de renovar eso que debía mantenerse en buen estado para evitar que esto pasara? Y lo más importante: ¿quiénes son las personas responsables de que se haya llegado a este punto?
En la rueda de prensa en la que Alberto Esquer vino a decirnos que ya todo se iba a solucionar no se habló ni de causas ni de responsables ni de responsabilidades ni de castigos. Y sí, era importante anunciar obras, pero también es importante ponerle nombre y apellido a las personas responsables, que debe haberlas, ya sea por las acciones que tomaron o por las decisiones que no quisieron tomar. Y, repito, también era importante saber qué vamos a hacer en el plazo inmediato.
En muchas y diferentes ocasiones se ha dicho que el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) ha sido usado como caja chica y agencia de colocación de las diferentes administraciones estatales, sin importar su colores, filiaciones o parafilias. Un botón de muestra lo recibimos el año pasado, cuando se destapó el caso de Elizabeth Castro, la mujer que cobraba más de 70 mil pesos en la nómina del SIAPA sin tener el perfil ni los conocimientos necesarios para desempeñar las tareas para las que estaba contratada. Hace unas semanas se dio a conocer la nómina del servicio de atención telefónica que recibe las llamadas de los usuarios que levantan reportes que jamás serán atendidos. Hace no mucho se informó cuánto cobraron los despachos que se contrataron para recuperar la cartera vencida, que cobraron muchos millones de pesos y no recuperaron prácticamente nada. Y mientras el dinero se va a manos llenas para otros lados, la infraestructura siguió sin atención y el servicio llegó al punto en el que estamos hoy.
En fin, al Mundial le quedan un par de semanas. ¿Cuánto le queda a México? Por lo pronto está vivo hasta el domingo y después, ya se verá. Pero lo importante, lo que debe ocuparnos y sobre lo que debemos exigir cuentas, va a requerir bastante tiempo en resolverse y se va a necesitar mucho más que anuncios en ruedas de prensa para resolverlo.


