Trotamundos Político
Por Fabrizio Lorusso / @FabrizioLorusso
Esta semana la revista italiana de asuntos internacionales, justamente llamada Internazionale, que republica o analiza lo más destacado de la prensa mundial, dedica su portada y artículo central a Claudia Sheinbaum, reproduciendo un reportaje extenso, publicado en el diario británico The Guardian, firmado por la periodista e historiadora Rachel Nolan, finalista en 2025 del premio Pulitzer, categoría de “no ficción” con el libro Until I Find You (sobre niños desaparecidos y adopciones coercitivas en Guatemala), y académica de la Universidad de Boston.
En la portada destaca la imagen de la presidenta mexicana de espaldas, mano levantada, ante una multitud durante un acto masivo. El título “México a contracorriente” se completa con la descripción: “Claudia Sheinbaum apuesta por las políticas sociales. Y es la líder de izquierda más popular del mundo. Pero aún no ha resuelto el problema de la violencia en México”.
El propio reportaje de Nolan, en cambio, se llama “Yo, Claudia”, y en la versión italiana quedó como “Presidenta de todos” (Presidente di tutti). Y la presenta como a “líder de izquierda más popular del mundo”.
En seguido reporto los puntos clave tratados en el texto, con el fin de detectar de qué manera está siendo retratada la mandataria del otro lado del charco, particularmente en UK e Italia, donde la pieza está teniendo amplia circulación.
Si bien muchos elementos del artículo se traducen casi en clichés y escasa crítica al poder, anécdotas y tonos a veces condescendientes, o bien son ya notorios en México, me resulta interesante ponerme en los zapatos de las y los lectores de allá en mi país para entender qué es lo que cuela, filtra y pasa en la narrativa del The Guardian, retomada por Internazionale.
Creo bien logrado, finalmente, el retrato narrativo a 360 grados de la figura de Claudia, con sus aciertos y retos, enormes pendientes de un país en transformación, pero aún violento y desigual. Igualmente, como convicción metodológica, no considero posible reducir la historia a sus personajes, sobre todo si se trata de figuras poderosas como presidentes y gobernantes, así que hay que referirse siempre a lo estructural, la larga duración y procesos geopolíticos de larga data, más que “personalidades” y coyunturas. Aun así, el reportaje no lo ignora, aunque su centro es, como reza el título, Claudia, también a través de la experiencia directa que la autora tuvo al participar en una mañanera. Un poco romantizado su cuento, pero al fin y al cabo un testimonio de una atenta observadora.
Hay un foco inicial sobre la relación con lo popular, más evidente y directa en AMLO, pero subrayada como parte de una imagen pública y simbolismos también en su sucesora que viste trajes confeccionados artesanalmente por Olivia Trujillo en un taller casero de un barrio popular en la periferia sur de Ciudad de México. Tejidos sencillos de producción nacional y motivos indígenas son parte de un mensaje, desde luego, hacia adentro y afuera.
Llama la atención allá en Europa, también con personas conocidas mías, apasionadas de México y Latinoamérica, el perfil académico y la postura como firme tomadora de decisiones, también frente a Trump, basadas en datos y en una afirmación identitaria como “científica” y exprofesora “de cabeza fría”. No se esconde cierta envidia respecto de líderes tibios o sometidos dentro de las derechas y las izquierdas moderadas europeas.
Se habla de sus colaboradores que la describen como una líder obsesionada con los pormenores que inicia su jornada a las cuatro de la mañana, enviando mensajes directos a colaboradores cercanos y a funcionarios de rangos menores en departamentos desconocidos. En reuniones de alto nivel, prefiere defensas estrictamente técnicas, siendo ejemplo una presentación de junio de 2025 ante Estados Unidos, entre minucias y gráficos, para demostrar la disminución del tráfico de fentanilo.
Al respecto, el mismo número de la revista italiana retoma una nota sobre la disminución de muertes por sobredosis en EUA, como trasfondo de la relación bilateral en materia de narcotráfico, pues en 2025 las muertes por sobredosis de fentanilo en EUA descendieron por tercer año consecutivo (pasando de casi 49,000 en 2024 a poco más de 38,000 en 2025). Esta mejora se atribuye a un mayor acceso a la telemedicina, clínicas móviles, un control estricto de analgésicos y la distribución masiva de naloxona, aunque las muertes continuaron aumentando en los estados del oeste (como Arizona, Colorado y Nuevo México).
Volviendo a la narrativa sobre el perfil de Sheinbaum, se evidencia una popularidad global, como primera mujer presidente de México y por la agenda de bienestar social típica de la izquierda, extraviada en muchos otros países. Con un índice de aprobación superior al 70%, Sheinbaum se posiciona como una de las líderes democráticas más populares del mundo, destacando frente al auge de mandatarios de extrema derecha en las Américas y sirviendo de inspiración para la izquierda internacional (como lo ha manifestado el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani).
Si bien, desde mi punto de vista, sin reforma fiscal la política social y de bienestar en México sigue sin profundizarse y extenderse y se arriesga a decaer en los próximos años, sin duda, como lo menciona el reportaje hay una tendencia hacia la universalización (digo yo, más en el papel por el momento que en la realidad) de derechos, como es el caso de la asistencia sanitaria universal gratuita, del aumento de pensiones y de los programas sociales, entre otras medidas. Sin embargo, no se menciona la crítica desde la izquierda de que el sistema de pensiones, aun con mejoras y parches, está quedando todavía en manos de las AFORE y del ahorro privado, con un futuro sombrío para la mayoría de los trabajadores.
Aunque Sheinbaum reconoce abiertamente el valor histórico y simbólico de ser la primera mujer presidenta en un país culturalmente machista, figuras del feminismo como Marta Lamas aclaran que la mandataria proviene de la izquierda tradicional organizada y no propiamente del movimiento feminista.
En este sentido, en vez de priorizar políticas exclusivas con enfoque de género, su estrategia se centra en medidas sociales amplias con un impacto relativamente indirecto en las mujeres, tales como estancias infantiles, cuidados, sanidad universal y asistencia domiciliaria para adultos mayores que alivian la carga del cuidado doméstico.
Frente al carácter histriónico e impulsivo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), político nato proveniente de Tabasco y enfocado en el “México profundo” indígena y obrero, Sheinbaum se muestra algo más mesurada y prudente, habiendo nacido en el seno de una familia de la élite cultural y burguesa de la capital. Así lo señala el reportaje, agregando, además, que Sheinbaum ha tenido que ironizar frente a las críticas mediáticas que afirman que carece de personalidad y que es controlada por AMLO. Además, ha tenido que sortear entre corrientes técnicas, más cercanas incluso al neoliberalismo (Monreal, Delgado, Ebrard), y alas más “obradoristas”.
A diferencia de AMLO, que inició su carrera dentro del aparato estatal del PRI, Sheinbaum se formó militando contra el Estado. A los 15 años se unió a las protestas de madres de desaparecidos lideradas por Rosario Ibarra de Piedra, sufriendo desalojos policiales. Posteriormente, como estudiante de Física en la UNAM, lideró movimientos estudiantiles contra la privatización bajo la premisa de que “la educación es un derecho, no una mercancía”.
La presentación de Claudia como parte de movimientos de izquierda histórica es parte integral del reportaje, desde el título, pues subraya como no basta con “ser mujer presidente” sino que también la tradición y contacto con militancias políticas es fundamental. Luego, Nolan detalla aspectos de la vida estudiantil, la personal, y los inicios como “servidora pública” con AMLO en la capital desde el 2000, como Secretaría capitalina de medio ambiente, y después como alcaldesa de Tlalpan y de CDMX, antes de la campaña del 2024.
El momentum político es peculiar, debido a la segunda presidencia Trump y el fin del neoliberalismo globalista y las relaciones internacionales basadas en normas, y al advenimiento del movimiento MAGA y el poder duro de la potencia norteamericana.
La relación con el vecino del norte se mantiene como el eje más delicado para México, tensionada por las advertencias de Trump de enviar tropas estadounidenses para combatir a los cárteles (a los que cataloga como organizaciones terroristas).
Incidentes como la muerte de dos agentes de la CIA en Chihuahua y reportes de CNN sobre un coche bomba de la CIA utilizado para eliminar a un líder criminal a las afueras de la capital han desatado fuertes controversias sobre la violación de la soberanía nacional. Sheinbaum ha mantenido una postura firme contra las acciones unilaterales de Washington, tachando los informes de infiltración de “mentiras” y declarando que la soberanía nacional nunca es negociable, apelando a la memoria histórica de las invasiones estadounidenses sufridas por México en el siglo XIX y principios del XX.
Entre los aspectos críticos, destaca la periodista el fracaso del modelo militarizado importado, que, cabe decirlo, es, en mi opinión, parte de un peligroso movimiento global encabezado por EUA, la OTAN, Rusia y China.
La estrategia frontal contra los cárteles iniciada en 2006 por Felipe Calderón, quien intentó replicar el Plan Colombia con fondos y armamento de EUA (Plan Mérida / México), es catalogada por la autora como un desastre histórico que disparó las cifras de homicidios sin ofrecer una solución real: pero el conflicto no se limita a disputas entre cárteles, al involucrar ejecuciones extrajudiciales por parte de policías y fuerzas armadas en un entorno de profunda compenetración criminal en el aparato de seguridad. Además, la narrativa de la “guerra contra las drogas” se utiliza frecuentemente como tapadera para eliminar de forma impune a activistas, líderes indígenas opuestos a la minería o megaobras y opositores políticos.
Casi no se hace mención de la relativa disminución de los homicidios intencionales en el país, sino que se centra en la persistencia de altos índices de homicidios, un poco contradiciendo los datos más recientes, y la existencia de más de un millón de desplazados internos, lo que mantiene la percepción internacional de un país en estado de guerra con impunidad normalizada. Entonces, el texto contrasta liderazgo y políticas de izquierda, el difícil contexto fronterizo e internacional, con la situación de la violencia todavía irresuelta.
En este rubro, pues, no falta el problema de las desapariciones, la violación a derechos humanos, las fosas clandestinas y el rol del Ejército.
Se habla de la decisión de AMLO de revisar drásticamente a la baja el censo oficial de desaparecidos (reduciéndolo de 111,000 a 12,377), cuestionada por organizaciones de derechos humanos. Sin embargo, cabe mencionar que no hubo reducciones de tal nivel en el registro, pues la polémica, desde luego, tuvo que ver con modos y tiempos, con la mala comunicación y sí, una intención apresurada de reducir cifras, pero substancialmente eso, de esa manera, no ha pasado.
Aunque se concentra en Sheinbaum, Nolan abunda también acerca de la presidencia de AMLO, en el tema de las desapariciones y del caso Ayotzinapa, aún irresuelto. Familias de las víctimas acusan a AMLO y ahora a Sheinbaum de proteger militarmente la información a cambio del apoyo de las fuerzas armadas, un pilar indispensable para sostener la presidencia.
Organizaciones como el Centro Prodh (dirigido por María Luisa Aguilar Rodríguez) señalan que, aunque Sheinbaum sustituyó el tono conflictivo de AMLO por un enfoque técnico y lanzó la Plataforma Única de Identidad (PUI) en 2025 para identificar restos, las investigaciones volvieron a ralentizarse debido a que “los tiempos de la política prevalecieron sobre los de las víctimas”.
Por otro lado, todavía entre las críticas, se relata que Sheinbaum generó incomodidad al minimizar la implicación actual de agentes estatales en estos crímenes, afirmando que las desapariciones de la Guerra Sucia eran políticas de Estado, mientras que las de hoy obedecen principalmente al crimen organizado.
Como contradicción de la izquierda en el poder, se señala el despliegue militar iniciado por AMLO, transfiriendo a las fuerzas armadas el control de la seguridad pública, aduanas, construcción de infraestructuras, aeropuertos y el control migratorio hacia EUA, y en 2025 se consolidó esta línea integrando formalmente la Guardia Nacional dentro de la Sedena.
La periodista relata su vivencia en la mañanera, de forma relativamente positiva, destacando también la originalidad y horizontalidad del formato, aunque se impone un formato más sobrio, guiado por exposiciones técnicas y ciertas restricciones a la participación de los reporteros. Con todo, es un ejercicio con pros y contras pero que diferencia y puede ser apreciado del otro lado del charco, en donde las y los gobernantes no aparecen, comunican en redes sociales y no dan la cara, o cooptan completamente las ruedas de prensa, como suela hacer Giorgia Meloni en Italia.
En fin, el retrato sobre Claudia Sheinbaum que pasa en Europa, a partir del texto de Nolan, entre otros medios “socialdemócratas” o moderadamente progresistas en aquel contexto, tiene sus claroscuros, pero prevalecen los tintes esperanzadores para las izquierdas partidistas acorraladas ante la embestida de derechas “ultras” y fascistas.


