El origen de las princesas: entre la fantasía y los retos de hacer cine independiente en México

“El origen de las princesas”, película de Adrián González, mezcla fantasía, terror, thriller y drama a partir de la historia de una bruja que busca perpetuar su especie tras la muerte de su hija. La cinta inició su recorrido en festivales en 2023 y ha llegado a ciudades como Morelia y Guadalajara. En entrevista, el director habló sobre los retos de producir cine independiente en México, las limitaciones presupuestales y las dificultades de distribución.

Por Vanessa Briseño / @nevervb 

El origen de las princesas sigue a Tamara, una bruja que, tras la trágica muerte de su hija Emilia, emprende la búsqueda de un elegido que le permita perpetuar su especie. Para persuadirlo, la protagonista recurre al relato de dos historias. A partir de esta premisa fantástica, el director mexicano Adrián González Camargo construyó un largometraje que transita libremente entre el terror, el thriller, la fantasía y el drama psicológico.

La gestación de esta pieza cinematográfica responde a varias inquietudes acumuladas por el cineasta: explorar el cruce de géneros, experimentar con una estructura narrativa dividida en episodios y rescatar la figura arquetípica de una mujer que utiliza la palabra como mecanismo de supervivencia. 

En entrevista para ZonaDocs, Adrián explicó que el proyecto nació de intenciones previas: “Yo ya tenía varios intentos de hacer una película que se contara por capítulos”, señaló, sumando a ello su fascinación por el cine de horror.

No obstante, el propio realizador reconoce que la obra no encaja estrictamente en una sola etiqueta convencional. “Creo que está un poco a la mitad entre un poco de terror, un poco de thriller, fantasía, drama, cine de arte”, detalló. Esta hibridación sostiene el esqueleto de la cinta y materializa su interés por abordar un mismo conflicto dramático desde diferentes ángulos narrativos sin constreñirlo a una fórmula predecible.

Entre los referentes literarios que moldearon la propuesta destaca Scheherazade, el mítico personaje de “Las mil y una noches” que salva su vida noche tras noche gracias al poder de la narración oral. Adrián tomó prestado este dispositivo para estructurar el argumento, combinándolo con la atmósfera del cuento “El pacto de Sir Dominick”, de Sheridan Le Fanu, y con una visión renovada sobre la brujería despojada de folclorismos.

“Yo realmente no quería hacer algo como folclorista”, argumentó el director al definir la estética del filme. Su apuesta se inclinó por edificar un universo cercano y contemporáneo, donde lo sobrenatural convive de forma orgánica con entornos reconocibles. De este modo, la película incorpora la magia y lo siniestro sin abandonar la cotidianidad tangible en la que se desenvuelven sus personajes.

La obra inició su ruta de exhibición desde 2023, teniendo su estreno oficial en el Festival Macabro de la Ciudad de México para luego itinerar por certámenes y muestras en Morelia y Guadalajara. A lo largo de estas presentaciones, Adrián ha comprobado que el diálogo con la audiencia transforma la percepción del propio filme: “Siempre el público está muy interesado”, afirmó respecto a las sesiones de preguntas y respuestas posteriores a cada proyección.

Este diálogo abierto con los espectadores dialoga directamente con la estructura de la película, diseñada para no entregar resoluciones masticadas ni explicaciones absolutas. “La película tenía una intención desde el principio de no resolverlo todo”, precisó el realizador, quien prefiere que las interrogantes maduren en la mente del público durante los días posteriores a la función.

Tejer los cambios tonales de la trama representó uno de los mayores desafíos técnicos y conceptuales durante la etapa de montaje. La narración arranca con tintes de drama y fantasía, se sumerge en el proceso del duelo y desemboca en la tensión propia del suspenso y el horror psicológico. “Eso fue lo más complicado”, reconoció Adrián al detallar cómo estos tránsitos exigen un rol mucho más participativo y atento por parte de quien mira la pantalla.

Aunque el proyecto no parte de un tema social explícito, Adrián sostiene que el cine de género es una trinchera ideal para explorar los rincones más complejos de la condición humana. Desde su perspectiva, mientras la fantasía abre la puerta a la construcción de mundos imposibles, el terror otorga una licencia estética para examinar la culpa, la pérdida y la oscuridad emocional.

El origen de las princesas representa el tercer largometraje en la filmografía de Adrián y fue producido de manera autogestiva, al margen de fondos o fideicomisos públicos. El cineasta aclaró que esta decisión no nació de un rechazo a las instituciones, sino de las condiciones inmediatas de producción: “Es una película completamente independiente que se hizo sin inversión estatal”.

Dicho esquema de trabajo le otorgó un margen absoluto de libertad creativa, aunque también implicó sortear marcadas limitaciones presupuestales. Como investigador académico, Adrián analiza con lucidez las asimetrías de la industria cinematográfica nacional, advirtiendo que los modelos de financiamiento dictan en gran medida el tipo de cine que logra circular en las salas comerciales.

El obstáculo principal surge a menudo después del rodaje, cuando las películas independientes deben pelear por horarios y espacios frente a las grandes maquinarias de distribución de Hollywood. Ante esa disparidad de recursos (no solo económicos), el director subraya la importancia de afianzar redes de trabajo sólidas: “Hay que hacer cine con la gente que se dedica al cine”, sostuvo al reflexionar sobre la necesidad de rodearse de aliados comprometidos.

Igualmente, enfatizó que la trayectoria de un autor se forja manteniendo la templanza frente a los altibajos del circuito cultural, donde muchas oportunidades tardan años en madurar. En ese sentido, la perseverancia y la necesidad de conectar con el espectador continúan siendo su principal motor creativo.

“El pulso de contar historias o el pulso de crear algo para que alguien del público se sienta movido debería ser suficiente como para decir: sí quiero seguir haciéndolo”, concluyó el director al hacer un balance del camino recorrido por su obra y la búsqueda constante de nuevos públicos.

El origen de las princesas continúa su recorrido por distintos espacios. Este viernes 14 de agosto a las 6pm en Cine Mayahuel, con una sesión de preguntas y respuestas al finalizar la película, así como proyecciones en la Filmoteca de la UNAM este mismo fin de semana. También se aproximan proyecciones en San Cristóbal de las Casas, Puebla y Morelia, además de la posibilidad de sumar nuevas sedes y ciudades. Para conocer más detalles y estar al tanto de actualizaciones puedes visitar el perfil de instagram @origenprincesas

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Vanessa Briseno
Vanessa Briseno
Melómana por excelencia y apasionada de la lectura. Creo firmemente que el periodismo es una gran herramienta que te permite contar historias reales desde la verdad.

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