#ZonaDeOpinión
Por Anashely Elizondo / @Anashely_Elizondo
Una mirada enciende el chispazo, un roce y una sonrisa enciende la llama.
¿Se puede sentir más de lo que se sentía a los 16? Antes pensaba que no.
Después crucé el umbral de aquella puerta que tantas veces abriste tú y desde entonces estoy paralizada. Electrificada. Pasmada. Esperando.
¿El amor muta, se transforma o se acaba? ¿Se queda pegado aquí debajo de la piel para siempre? ¿Qué puede modificarlo, enaltecerlo, mantenerlo? ¿Qué cosas hacen que se apague, qué deje de existir, qué se disuelva?
A veces uno tiene que ser el bueno, a veces tienes que ser el malo, jalar el gatillo, obligar al otro a hablar, a reaccionar. A veces uno tiene que rendirse, hacerse a un lado, dejar al otro.
¿Cuándo ya fue suficiente amor? ¿Cómo se mide? ¿Cuál es la meta, cuándo puedes ya rendirte?
Tal vez para mí todavía no es suficiente. Tal vez para alguien como yo nunca es suficiente aquella sonrisa que ilumina el cuarto. Tal vez para mí no han sido suficientes momentos, conflictos, alegrías y pesares. Tal vez la vida adulta es demasiado para alguien como yo que nunca se resigna. Tal vez.
¿Cómo se construye una historia de amor? ¿Cuándo comienza y sobre todo, quisiera saber, cuándo se acaba?
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