Carolina Ibáñez encontró en el cómic una forma de convertir sus sueños, experiencias e inquietudes en historias.
Lo que comenzó como un registro de sus propios sueños es ahora una herramienta para observar y cuestionar problemáticas sociales como el consumo, los residuos y el transporte público.
Por: Farah Medina /@_dtfarahm_
Carolina Ibáñez (@carolina.ibanez_) dice que es introvertida. Le cuesta socializar y presentarse a sí misma. Pero hay algo de lo que habla con mucha facilidad: sus sueños.“Me considero una persona muy sensible también. Una persona que sueña mucho, tanto dormida como despierta”, dice.
Una mujer murciélago que sale de la tierra, un pulpo que entra por la ventana de su habitación , los terremotos mientras duerme, puertas sin cerrar en el Macro Periférico o el consumo y la producción de residuos forman parte del archivo de historias que Carolina ha convertido en cómics, Carolina es ilustradora. Estudió publicidad, realizó una maestría en animación y ha construido parte de su formación de manera autodidacta, según relata.
Su trabajo se ha concentrado mayormente en el cómic, el dibujo y la animación, en el 2022 obtuvo el PECDA Jalisco por Sueños en Crisis y en 2023 fue residente de La Casa del Autor de Zapopan, donde desarrolló Diario de Sueños.
Sus historias cuentan parte de lo que observa, pero también de lo que consume desde pequeña, dice haber crecido viendo caricaturas en televisión, entre ellas Los Simpson, y leyendo las historietas de esta misma serie. Con el tiempo descubrió la novela gráfica y el slice of life, un género que se centra en fragmentos de la vida cotidiana.
Su gusto por el cómic, según cuenta, no parece estar únicamente relacionado con dibujar, es la posibilidad de contar, una forma que ha encontrado para poder desahogar sus propias pensamientos, por ello, comenzó con sus propios sueños.

De sus sueños a los de otras personas
“Empecé haciendo cómic de mis sueños y mis pesadillas”, dice y relata uno de los sueños que más recuerda, y que además, es parte de “Diario de sueños”, una de sus obras.
Este sueño, tiene como protagonista a una mujer murciélago. Carolina sueña que está con una amiga cuando la tierra comienza a moverse y de ella brota una criatura. Recuperar este sueño fue posible gracias a un diario que mantiene, más las preguntas constantes así misma, “Me despertaba, lo escribía y pensaba: ¿por qué estoy soñando esto?, ¿de dónde salió?”, dice.
“Me gusta mucho que de los sueños almacenamos información muy en nuestro subconsciente y de alguna manera brota”, y es que también algunos de su sueños estaban relacionados con experiencias personales, como los terremotos que comenzó a soñar después de haber vivido el sismo de 2017 en Ciudad de México.
A Carolina el cómic le funcionó como una forma de procesar una experiencia, “La mejor manera que pude resolverlo, o digamos como tener este tipo de catarsis, fue a través del cómic”.
Nuevamente dice que es introvertida, lo menciona en diferentes ocasiones, sin embargo, el cómic parece haberle ayudado,“Con el trabajo de los sueños siento que me abrí un poco”, relata, “Me ha ayudado un poco más a relacionarme y compartir un poco de lo que soy o de lo que tengo en la cabeza”.
Tiempo después este mismo interés por llevar un registro de sí misma, terminó convirtiéndose en una forma de experimentar con el lenguaje del cómic, “Dentro del sueño aunque sea como todo muy surreal, si terminas contando algo”, explica, y durante la pandemia, Carolina llevó este interés al resto.
En Sueños en Crisis comenzó a recopilar sueños de otras personas para conocer qué estaba ocurriendo en la cabeza de otros durante un periodo de encierro e incertidumbre, “Era saber cómo qué estaba soñando la gente durante esta crisis”.

El cómic también puede protestar
A Carolina le atrae lo que puede hacer con una historia cuando la convierte en imágenes.
Hablar de algo que soñó o le preocupa, registrar una experiencia personal, hablar de basura, publicidad o transporte público sin convertir necesariamente la historieta en un texto, sino hacerlo desde el humor, el absurdo o la ficción, “Creo que el cómic es un medio muy útil para poder expresar como este tipo de situaciones, ¿no? O incomodidades”.
Le atrae esa posibilidad de tomar una situación cotidiana y llevarla hacia algún lugar inesperado, por esto observa aquello que le causa curiosidad, como la publicidad, “Le presto mucha atención a toda la publicidad que se presenta a mi alrededor” relata.
Anuncios en redes sociales, televisión y radio; carteles y conversaciones sobre productos forman parte del entorno que ella observa y analiza con atención.
De ahí parte la idea para Hasta Agotar Existencias, una historia que aborda el desbordamiento del consumo y la producción masiva de residuos en una ciudad que pronto se convierte en víctima de sus propios desechos, luego de que un día el camión de basura no pudiera realizar su recorrido. “La historia va del consumismo, de cómo estamos inmersos en un mundo lleno de productos y que día a día nos abruman” cuenta.
A partir de esta situación, personajes como Gepetto y Doña Chona toman un papel importante en la historia y en el proceso de reflexión de los personajes sobre sus hábitos de consumo y las consecuencias de ello.
Sin embargo, el cómic no se queda únicamente en señalar cómo las personas son parte de una dinámica destructiva de consumo- desecho, también buscó construir una salida dentro de la propia historia hacia las solución, “No quise dejar como las cosas como tan a la suerte y como tan trágicas, sino pues darle un poco de salida a esas problemáticas que tenemos en el día a día”.
Así, la historia también lleva a reflexionar sobre el reciclaje y las posibilidades de darle un segundo uso a los residuos buscando generar una relación entre quien lee y su realidad.

Algo que está presente en el Transporte del Terror al Estilo Jalisco.
Proyecto que surgió alrededor del aumento de la tarifa del transporte público en Jalisco, entre dudas sobre los descuentos, las tarjetas únicas, el impacto monetario, la calidad de este, sumado al interés previo de Carolina por hablar sobre movilidad.
Junto con integrantes de la Sociedad de Ufología Gráfica, comenzó a pensar cómo abordar el tema desde el cómic, “Nos preguntamos qué podíamos hacer al respecto e incluirnos en esta protesta por medio del cómic”.
Pronto se dieron cuenta que era posible con las experiencias de las personas, a través de un formulario comenzaron a recibir testimonios de personas usuarias del transporte público quienes relatan sus experiencias con respecto a la calidad, condiciones de las unidades, la convivencia con los usuarios y operadores de dicho servicio.
Ella comenzó a convertir algunos de esos relatos en cómic, sin embargo, ahora reconoce que son más historias de las que puede dibujar, “No me da la vida para dibujar todas, qué más quisiera yo”, a pesar de esto, el interés continúa ya que relata que las historias siguen llegando y por ello, se ha planteando la posibilidad de transformarse en una fanzine, buscando ampliar su impacto,, “Me gustaría que pudieran empatizar con otros tipos de situaciones (…) Que puedan conocer un poquito más las historias de otras personas”.
Ahora quiere continuar haciendo crítica social, aunque también busca incorporar más de su propia vida en su trabajo. “Me gusta mucho hacer cómic de crítica social y pero también quiero mezclarlo un poco con mi vida personal, quizás”.
Y aunque todavía no sabe cuál será la siguiente historia, sí tiene claro qué espera lograr con el cómic, “Invitar a la gente a dibujar más”, ya que dibujar para Carolina ha sido una forma de contar, cuestionar y conseguir que alguien más se detenga a mirar.



