Cuando una persona atraviesa una crisis emocional, quienes están cerca no siempre saben cómo actuar. Mantener la calma, escuchar, ofrecer opciones concretas y buscar ayuda especializada son algunas de las acciones que pueden realizarse desde los primeros auxilios psicológicos, explica la especialista Fabiola Espinosa.
Por Michelle Correa / @michelle.correaa (IG)
Cada septiembre, la campaña “Septiembre Amarillo” busca sensibilizar a nivel mundial sobre la prevención del suicidio. La salud mental, vale recordar, es un derecho reconocido en el artículo cuarto de la Constitución, que encarga a las entidades federativas —a través de la Ley General de Salud— definir las bases para garantizarlo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) es clara al respecto: la salud no es solo la ausencia de enfermedad, sino un estado de bienestar físico, mental y social.
De acuerdo con cifras del INEGI de 2025, en México se registraron 8 mil 709 suicidios. A nivel mundial se estima que una de cada 100 muertes es por suicidio, y es la cuarta causa de muerte entre jóvenes de 15 a 19 años. La OMS calcula que hasta el 90% de los suicidios podrían prevenirse.
El problema es que buena parte de la población no creció con una cultura de prevención, ni en torno al suicidio ni al bienestar mental en general. Trastornos alimenticios, conductas de autolesión y otras formas de sufrimiento extremo siguen siendo temas de los que se habla poco, y que por lo mismo se atienden poco.
A esto se suma el estigma de pedir ayuda: todavía es común pensar que ir a terapia es “cosa de locos”, o que solo psicólogos y psiquiatras están capacitados para intervenir. El resultado es que, cuando un amigo o familiar atraviesa una crisis, muchas personas simplemente no saben qué hacer.
Para entender cómo actuar ante estas situaciones, conversamos con Fabiola Espinosa, maestra en psicología social y doctorante en psicología (cédula profesional 10401263), quien explicó en qué consisten los primeros auxilios psicológicos.
Según la especialista, se trata de un conjunto de acciones que cualquier persona —sin formación clínica— puede aplicar para acompañar y contener a alguien en crisis. No sustituyen a la terapia ni requieren preparación profesional, pero sí un conocimiento básico de cómo aplicarlos correctamente. Su origen está en la atención a crisis por desastres o accidentes, aunque hoy se reconoce que también sirven en el día a día, cuando alguien se siente rebasado emocionalmente, sin importar cuál sea la causa: lo que importa es que, para esa persona, el conflicto es real.
Sobre cómo formarse en el tema desde casa, la especialista mencionó que existe información disponible en YouTube y redes sociales, aunque recomendó verificar siempre que provenga de organismos especializados y confiables, y tomarse el tiempo de procesarla con calma.
Uno de los puntos que la psicóloga subrayó como más importantes es saber intervenir en el momento adecuado. Ante una crisis, lo primero es mantener la calma al acercarse, hablar con voz neutral y evitar cualquier actitud alarmista. Después, conviene presentarse por el nombre, explicar qué fue lo que se observó en la persona para acercarse, preguntarle qué necesita en ese momento, ofrecerle opciones concretas —agua, sentarse, hablar con alguien— y, finalmente, canalizarla con quien pueda darle atención especializada.
Otro reto común, dijo, es distinguir cuándo se necesita ayuda inmediata y cuándo basta con canalizar a terapia. La ayuda inmediata es indispensable cuando la persona está muy desbordada o hay señales de que podría hacerse daño a sí misma o a alguien más; en esos casos hay que buscar apoyo profesional sin demora.
Fabiola también señaló los errores más frecuentes al intentar ayudar con frases como: “tranquilo”, “piensa en los demás” o “deberías hacer esto”, las cuales no funcionan porque cuando alguien está desbordado no puede procesar ese tipo de indicaciones. Lo primero es generar las condiciones para que la persona logre calmarse.
Para quienes necesiten apoyo psicológico urgente, la especialista recomendó acudir a instituciones de seguridad social si hay riesgo físico, o llamar a la Línea de la Vida para recibir contención profesional. También mencionó que hay aplicaciones que ayudan a ordenar ideas y, de ser posible, sugirió buscar psicólogas o psicólogos recomendados por alguien de confianza. Añadió que en la primera consulta siempre es válido preguntar sobre el enfoque y los alcances del tratamiento.
La especialista cerró con una idea que le gustaría ver más difundida: el dolor psíquico es real, pero también es tratable. Hay momentos críticos en los que acercarse y pedir ayuda es fundamental, y trabajar en psicoterapia sí permite salir adelante.
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Si tú o alguien que conoces está pasando por una crisis emocional o pensamientos suicidas, en México puedes llamar a la Línea de la Vida, disponible las 24 horas, los 365 días del año, al 800 911 2000.

Números de apoyo y crisis en Jalisco
Línea de Atención en Crisis SALME (Jalisco): 075 o al 33 3833 3838 (Disponible las 24 horas para apoyo psicológico local).
Interior del estado (SALME): 800 227 4747.
Número de Emergencias: 911 (Para situaciones de riesgo inmediato).



