Este 25 de septiembre se realizará el Encuentro por los Derechos Digitales convocado desde la colectiva Cultivando Género y el Laboratorio de Cuidados Digitales. Se trata de un espacio que busca identificar los retos del entorno digital, compartir experiencias y discutir estrategias de acompañamiento y cuidado más allá de las medidas restrictivas.
Las violencias digitales atraviesan de manera diferenciada a infancias, adolescencias, así como mujeres y otros grupos de la población y pueden relacionarse con problemáticas como los discursos de odio, el reclutamiento forzado, la trata de personas y la generación de contenido de inteligencia artificial sin consentimiento.
Por: Alondra Angel Rodriguez /@AlondraAngelRo
El Encuentro por los Derechos Digitales sirve como espacio de diálogo y escucha impulsado por la colectiva Cultivando Género en distintos estados de la región del Bajío y Occidente. Las actividades se concentraban anteriormente en el estado de Aguascalientes, pero la organización ha apostado por llevar estos espacios a cada entidad para abordar las problemáticas identificadas desde sus propios contextos.
En Jalisco el encuentro es organizado en colaboración con el Laboratorio de Cuidados Digitales. Entre los temas principales que estarán en la conversación serán las regulaciones relacionadas con el uso de pantallas por parte de infancias y adolescencias, los discursos de odio vinculados con la llamada machosfera, la trata de personas y el reclutamiento forzado por medio de redes sociales.
Martha Yah, integrante de Cultivando Género, comenta que abordar estas problemáticas de manera conjunta es necesario, porque las violencias no permanecen únicamente en Internet:
“Quisimos abarcar todos los temas que parecen muchos, pero creemos que todos están interconectados. El género está ahí de manera transversal en todos, en todo lo que es el espacio digital, pero que todo repercute hacia lo local”, comenta Martha.
Es necesario comprender la relación entre el espacio digital y lo presencial. En lugar de pensarlos como ámbitos separados las violencias atraviesan a las personas independientemente del lugar en donde ocurren. También implica reconocer que no todas las personas enfrentan los mismos riesgos ni de la misma manera. Aspectos como la edad, el género y las condiciones particulares de cada persona pueden modificar las formas en que se experimentan las violencias digitales.
El encuentro estará compuesto por dos conversatorios y un taller. La primera parte reunirá a integrantes de Laboratorio de Cuidados Digitales, representantes de Dejar de Chingar, SocialIT y CODENI. Uno de los ejes de discusión será la machosfera y los discursos de odio que circulan en Internet, así como las implicaciones que tienen para las adolescencias y otras personas usuarias.
La segunda parte del conversatorio abordará el reclutamiento forzado y su relación con las violencias digitales. Participarán integrantes de Guerreros Buscadores y de ZonaDocs con el propósito de compartir los hallazgos y experiencias que han identificado desde sus respectivos espacios.
Al respecto, Martha advierte que el reclutamiento forzado no es un fenómeno reciente y que su presencia también ha comenzado a ser nombrada en espacios educativos durante los talleres que realizan en escuela secundarias, donde los adolescentes han comenzado hablar de reclutamiento, de sus preocupaciones al respecto y de su interés por medidas de cuidado.

Posteriormente, a la presentación de los conversatorios se desarrollará un taller relacionado con el acompañamiento y las violencias digitales. Lo anterior resulta importante, ya que hablar de seguridad digital no sólo debería limitarse a recomendar contraseñas seguras, activar mecanismos de protección o evitar compartir determinados datos personales. Si bien estas herramientas son importantes no necesariamente responden a necesidades en concreto de quienes ya enfrentan situaciones de violencia.
Para infancias y adolescencias la colectiva busca partir de sus propias experiencias y conocimientos para construir estrategias de cuidado que no impliquen imponer medidas como la desconexión ni caer en medidas prohibicionistas.
Martha recomienda el diálogo y la escucha activa, cuestionando las aproximaciones adultocéntricas que colocan a infancias y adolescencias únicamente como receptoras de riesgos y restricciones. La apuesta es generar espacios de acompañamiento que permitan conocer las plataformas, dinámicas y contenidos que forman parte de sus experiencias cotidianas para construir confianza y comunicación, de manera que ante una situación de riesgo puedan recurrir a personas conocidas sin que la respuesta sea prohibición o juicio.
“Algo por lo que estuvimos allá luchando fue que se hablara de un acompañamiento en lugar de restricción”, comenta Martha Yah.
Otro de los retos identificados es la falta de una tipología específica para violencias digitales. Si bien existen formas de violencia que pueden atravesar distintas edades, las manifestaciones concretas pueden variar dependiendo del momento de la vida y del contexto. En adición a ello, en lo presencial, el reclutamiento forzado aún no está tipificado como delito y violencias de este tipo en el entorno digital suponen un vacío en cuanto al accionar de manera legal,
A las problemáticas existentes se le suma el uso de herramientas de inteligencia artificial. La rapidez con la que avanzan estas tecnologías también plantea nuevos retos para la regulación y la construcción de medidas de protección particularmente, cuando las personas afectadas son infancias y adolescencias.
La prevención de las violencias digitales no puede recaer exclusivamente en quienes utilizan internet. Es necesario exigir responsabilidades a las empresas que administran las plataformas digitales. Martha cuestiona que las respuestas frente a los riesgos recaigan únicamente en establecer restricciones para niñas, niños y adolescentes, mientras que las grandes empresas continúan operando con mecanismos que favorecen la permanencia de las personas usuarias en plataformas.
Además, Martha hace hincapié en que la discusión también debe reconocer que internet es un espacio que forma parte de la vida cotidiana, del trabajo, la educación, la comunicación y la organización social, por lo que las personas no pueden simplemente salirse de él y en caso de hacerlo, esto no sería una solución para las violencias que ahí ocurren.
El encuentro busca generar un espacio presencial entre personas y organizaciones que trabajan por los derechos digitales, incluyendo la participación de madres y familias buscadoras para ampliar la conversación.
En ese sentido la colectiva mantiene actividades, personas cuidadoras, docentes e infancias y adolescentes, mientras que el Laboratorio busca trasladar su conocimiento en investigaciones y espacios académicos en talleres, proyectos de divulgación y trabajo comunitario, para que el conocimiento no permanezca en documentos, sino compartirlos en herramientas de cuidado.
Para Martha el punto de partida es reconocer que las violencias digitales existen, nombrarlas y construir respuestas colectivas que permitan ejercer los derechos digitales sin que la prevención se traduzca únicamente en restricciones.
“No podemos salir de ahí, pero al menos generar estrategias más amigables en donde habitar Internet”, concluye.



