Manos Libres
Por Francisco Macías Medina / @pacommedina (X) / @FranciscoMacias (TG)
Los desplazamientos de grupos de personas pueden tener distintos motivos, por ejemplo, para buscar una ocupación mejor remunerada, como ocurre con muchas poblaciones que migran del campo a las ciudades.
Es una alternativa ante un contexto que evita ejercer de mejor manera las capacidades y el desarrollo de las personas. En la historia familiar encontraremos variadas historias de este tipo y que en su momento permitieron otras condiciones.
Existen otras que son forzadas, es decir, que no son parte de las decisiones propias de las personas sino de dinámicas provocadas por grupos violentos que impiden seguir la vida en comunidad, con efectos que van desde el desarraigo de todo lo que implica una vivienda hasta la limitación en la toma de decisiones de las personas.
Otros conflictos que la provocan, son los originados por motivos religiosos o de otro tipo, que limitan la convivencia y el diálogo en las comunidades.
También existen desplazamientos originados por desastres naturales, que comprueban que los riesgos y vulnerabilidades de la población tienen rostros concretos, en su gran mayoría mujeres y personas en condiciones de pobreza, que son prácticamente expulsadas de sus formas de vida y convivencia.
Hasta hace muy poco tiempo, estas realidades eran poco documentadas y estudiadas por sus causas, lo cual provocaba una visión distorsionada y que las naturalizaba. Indirectamente promovía la idea de que las violencias era algo meramente accidental, pasajero y con efectos “secundarios”.
Desde una visión de los derechos humanos, implica la restricción y negación severa de libertades y condiciones de vida para vivir dignamente, provocadas en muchas de las ocasiones por el incumplimiento de un deber del Estado de cumplir con garantizar derechos que se encuentran interconectados, por ejemplo, el de la seguridad ciudadana y humana, el de la atención proactiva de conflictos, el de mitigar riesgos ambientales y ante el cambio climático que eviten precisamente estos efectos inhumanos.
Por primera vez el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en la Encuesta Inter censal 2025, midió este preocupante asunto, encontrándose que en 509 mil 917 hogares (1.28%), al menos una persona tuvo que dejar su hogar por inseguridad delictiva o violencia. (Pronunciamiento “Una Oportunidad para Reconocer y Atender el Desplazamiento Interno”, Universidad Iberoamericana, Programa de Derechos Humanos )
En el caso de las catástrofes naturales, afectaron 151,852 hogares (0.38%) del total de los hogares que participaron en la encuesta. En el caso de Guerrero es el que resultó con porcentaje más alto con un 2.12%.
En lo que se refiere a las violencias, los porcentajes más altos correspondieron a los estados de Zacatecas (2.15%), Morelos (2.11 %), Colima 1.99%), Querétaro (1.98 %) y Michoacán (1.96%). Si revisamos con detenimiento, en algunos podemos identificar que viven dinámicas de violencia constante, pero en algunos otros se trata de un fenómeno silencioso porque no se conoce a profundidad lo que ocurre en esas entidades.
Al mismo tiempo, el Estado de México, la Ciudad de México y Jalisco, aparecen como entidades de acogida, lo cual implica reconocer lo que está ocurriendo y determinar acciones para garantizar derechos a dicha población.
A escala municipal, el desplazamiento por inseguridad o violencia se concentra en 662 municipios del país (93.3%), destacándose León, Guanajuato; Juárez, Chihuahua; y Tijuana, Baja California. De nueva cuenta, en el caso de León, requiere otras lecturas y profundización de la información porque se trata de ciudades, como las de la Zona Metropolitana de Guadalajara, que parten de un escenario de situaciones de inseguridad y violencia normalizadas.
En el caso de Jalisco, 34.6 mil hogares reportaron desplazamiento interno de por lo menos un integrante de su familia debido a la violencia e inseguridad, 8.2 mil hogares por motivos de causas naturales.
De acuerdo a UDG Noticias, Tlajomulco, El Arenal y El Salto, Ixtlahuacán de los Membrillos y Tlaquepaque, son los municipios con mayor desplazamiento. En el primer lugar encontramos a Huejúcar, le sigue Santa María del Oro, en el sexto lugar encontramos a Puerto Vallarta, en el noveno y décimo lugar, se ubican a los municipios alteños como San Miguel el Alto y Encarnación de Díaz.
Al mirarlos, podemos percibir en algunos de ellos violencias visibles y dinámicas de alto impacto, pero en otros, evidencia claramente una apropiación silenciosa de territorios sin que en algunos de ellos se conozcan su situación o una intervención sobre lo que está ocurriendo en ellos.
Sin duda el desplazamiento interno de personas es una delicada condición de vulnerabilidad que revela los graves daños que genera la inseguridad y las violencias, es momento de que hablemos de reparación y de acciones, de profundización de las causas que las detonan, entre ellas el silencio y la inacción de las autoridades.
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P.D. Felicidades a ZonaDocs por ser frontera de libertad y alegría para el periodismo ¡Muchos años más!


