La mediación y la construcción de paz

En Pie de Paz

Por Guillermo Raúl Zepeda Lecuona / CEPAZ

En días pasados releí el libro de Byung-Chul Han, La Crisis de la narración (Barcelona: Herder, 2023). Lo leí pensando precisamente en cómo aplica esta visión, a la mediación como forma de resolver conflictos. Realmente la mediación ha persistido como forma por la que las personas resuelven entre ellos y por ellos mismos los conflictos.

Cuando los miembros de las comunidades originarias aprenden mediación y otras figuras restaurativas refieren que esta forma de resolver conflictos es muy similar a las formas comunitarias de abordar y solucionar controversias, reparar el daño y restaurar la armonía en la comunidad.

Siglos de expropiación del conflicto a las personas, el desarrollo de tecnicismos legales y la progresiva secularización del derecho y sus procesos, han erosionado mucho el alcance integral y el impacto interior en los que participan en procesos judiciales de resolución de conflictos.

La mediación ha preservado muchos de los elementos que lo convierten en una reserva ética en la construcción de comunidad, restablecimiento del orden, preservación de las relaciones y generación de condiciones para la paz y la cooperación futuras.

Mientras algunas formas de justicia tradicional “estandarizan” las relaciones jurídicas entre las personas, la mediación rescata el relato personal de cada relación. Los procesos judiciales se suelen prestar a la “despersonalización”: las personas en conflicto no se vuelven a ver, no se sientan a dialogar. Todas las gestiones y alegatos los realizan los abogados, generalmente por escrito. En los divorcios por mutuo, los abogados y funcionarios judiciales pueden coordinarse para que las personas no vuelvan a coincidir (por estar muy enojadas), acuden en horarios distintos a firmar su conformidad con el convenio que da fin a su relación y la participación en una “audiencia de avenimiento” que no se verificó en la práctica.

La mediación requiere la presencia de ambas partes y se da con el acompañamiento de un mediador imparcial, especializado en propiciar respeto, voluntariedad, empatía y disposición al acuerdo. Por ello en número muy significativo de los casos se da la reconciliación entre las personas. La mediación demanda habilidades en proceso de extinción: escucha activa, empatía.

Mientras los abogados postulantes ven lo que dice la ley, los mediadores, escuchan lo que dicen las personas. Mientras los abogados postulantes analizan lo que la ley requiere para que procedan sus acciones; los mediadores analizan lo que las personas necesitan para transformar sus conflictos y resolverlos mediante un acuerdo mutuamente benéfico. El no escatimar tiempo para escuchar activamente la narración de las personas, las historias ricas en vivencia y en significado que hacen que los argumentos no solo se orienten a las diferencias, sino que muestren el vasto alcance de la relación prexistente entre los participantes. 

Así como las personas se conocen entre sí bastante bien para hacerse daño en un juzgado, también a través del proceso de mediación saben plantear propuestas viables, atractivas y aceptables para la otra persona. 

Mientras los procesos judiciales suelen establecer con la sentencia final la conclusión de una relación; en la mediación se busca a toda costa, preservar una buena relación y mantener canales de comunicación, que les permita a las personas seguir adelante con mejor disposición y herramientas para poder realizar ajustes autónomamente en caso de un cambio en las condiciones para cumplir los acuerdos.

La mediación coadyuva a construir comunidad, interiorizar la noción de pertenencia en una sociedad preocupada por la certeza legal y la justicia para sus miembros (y en ocasiones su bienestar a través de la justicia terapéutica), y la posibilidad de resolver a profundidad los conflictos.

***
Apoya nuestra campaña de donaciones solidarias:

Comparte

En pie de paz
En pie de paz
"Es una columna que busca colocar en el debate público la relevancia de la cultura y la educación para la paz. Esta columna es escrita en colaboración con las y los integrantes del Centro de Estudios para la Paz (Cepaz) del Instituto de Justicia Alternativa del Estado de Jalisco”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Quizás también te interese leer