La población en México está cambiando

Pesimismo Esperanzador 

Por Jorge Rocha, académico del ITESO / @JorgeRochaQ 

La semana pasada el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, mejor conocido como el INEGI, dio a conocer los datos de la encuesta intercensal del año pasado. Este es un ejercicio estadístico intermedio, donde se miden procesos demográficos fundamentales en nuestro país. En los datos reportados en el Instituto hay una serie de dinámicas que resultan muy interesantes, ya que muestran un cambio en la demografía del país y podemos ver una serie de procesos que impactarán en el futuro, donde se avizoran un nuevo tipo de problemas y desafíos que enfrentaremos como país.

Lo primero que hay que señalar es que ahora somos 130.9 millones de personas, que vivimos en 39.7 millones de viviendas particulares con un promedio de 3.3 habitantes por hogar. Hay otro medio millón de mexicanas y mexicanos que viven en viviendas colectivas.

Diversos datos mostrados por el INEGI dan cuenta que la población mexicana ya entró en un proceso de envejecimiento, aunque la población sigue creciendo, el ritmo como lo está haciendo ya se desaceleró, ya que pasamos de una tasa de crecimiento del 1.4 en el año 2015 a una tasa del 0.7 en 2025. En el año 2020, la mitad de la población tenía 29 años o menos y para 2025 la mediana de la población es de 32 años. 

De igual forma, si se observa la pirámide poblacional y se comparan las del año 2025 y la del año 2020, podemos apreciar que la base la pirámide se están acotando en los estratos que van de los cero a 29 años y la parte alta de la pirámide, que va de los 30 años a más de los 85 años, se está ensanchando. El promedio de hijos que tienen las mujeres mexicanas de 12 años y más pasó del 2.1 en el año de 2020 a 1.9 en 2025. En algunas entidades del país la tasa de fecundidad es bastante baja, por ejemplo, en la Ciudad de México es del 0.8 hijos por mujer, en Baja California es de 1.0 hijos por mujer y en Querétaro apenas está en 1.1 hijos por mujer. En el estado de Jalisco la tasa de fecundidad es de 1.2 hijos por mujer.

En otros aspectos relevantes, el 72.5% de las y los mexicanos estaban afiliados a alguna institución de salud, de los cual se sobreentiende que el 27.5% no tiene acceso a ningún tipo de servicio de salud (36 millones de personas). Los hogares que recibían algún tipo de programa social del gobierno pasaron del 25% en 2020 a 41.4% en 2025 y un fenómeno que apareció de forma clara y contundente, fue el desplazamiento forzado interno, que de acuerdo al INEGI, en el año 2025 fueron casi 510 mil hogares los que tenían a algún miembro de su casa en esta circunstancia y que por razones de violencia tuvieron que abandonar su residencia. Este dato ratifica que la crisis de seguridad en el país tiene muchos efectos y que todavía estamos lejos de resolverlo.

Algunas de las implicaciones de las dinámicas antes presentadas tendrán efectos en el futuro si se mantienen como tal y tendrán que tomarse en cuenta para la definición de políticas públicas. Lo primero que hay que resaltar, es que el llamado bono poblacional que México tuvo por muchos años ya se terminó, es decir, cada vez habrá menos disponibilidad de personas jóvenes que se incorporen al mercado de trabajo.

Otro de los asuntos que deberán modificarse, es que los recursos destinados a las políticas de atención a adultos mayores deberán de incrementarse de forma constante y por otro lado, el dinero público destinado a las infancias tenderá a reducirse. Esta dinámica impactará de forma muy profunda en los modelos de atención a la salud que hoy tenemos.

En el campo educativo también podremos observar transformaciones de fondo, ya que la educación básica y media básica serán cada vez menos necesarias y en contra parte el desarrollo y la expansión de los posgrados y de la llamada educación continua, tendrá que crecer de forma exponencial. Cada vez veremos a menos jóvenes en las universidades y cada vez habrá más adultos en las aulas, cada vez habrá menos necesidad de profesores y profesoras normalistas y arribaremos a modelos docentes que enfoquen sus baterías a la formación de adultos.

Una de las transformaciones más significativas y que estos datos confirman, es que los nuevos hogares mexicanos no desean tener hijos en este momento y esto generará en el futuro que la población comience a descender y envecejer. Habrá que ver si estas tendencias se mantienen, pero por lo pronto esto supone retos importantes.

Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com

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Pesimismo esperanzador
“Pesimismo esperanzado” es una columna escrita por Jorge Rocha, Profesor e investigador del ITESO.

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