El acervo especializado en género del CUCSH recupera tres décadas de pensamiento feminista

El acervo especializado en género del CUCSH de la Universidad de Guadalajara reúne más de tres décadas de publicaciones sobre feminismos, diversidad sexual y estudios de género. Tras su traslado al área de biblioteca del centro universitario, la colección busca facilitar el acceso a sus cerca de ocho mil ejemplares identificados. El acervo está abierto a la comunidad universitaria y al público externo, con distintos requisitos de consulta y préstamo.

Por Vanessa Briseño / @nevervb 

Fotografía de portada Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH)

La historia del acervo especializado en género del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) comenzó hace más de tres décadas, junto con la creación del Centro de Estudios de Género (CEG), en octubre de 1994. Desde entonces, la colección reunió libros, investigaciones y materiales audiovisuales relacionados con los feminismos, los estudios de género y la diversidad sexual. Tras permanecer durante años en un inmueble fuera del centro universitario, el acervo encontró un nuevo espacio en la biblioteca del CUCSH, con el propósito de facilitar el acceso a sus materiales y garantizar su conservación.

Violeta Sandoval, coordinadora del Centro de Estudios de Género, y Rosario Ramírez Morales, profesora investigadora del Departamento de Sociología del CUCSH, explicaron en diálogo con ZonaDocs que la recuperación de esta colección responde a un trabajo institucional acumulado durante distintas coordinaciones, así como a la participación de estudiantes y personas que contribuyeron a su crecimiento. Su reorganización también abre la posibilidad de ampliar los materiales disponibles y acercarlos a estudiantes, docentes, investigadores y público interesado en estas discusiones.

De acuerdo con Violeta, la primera coordinadora del CEG, Cristina Palomar, impulsó el proyecto del acervo a la par de las actividades iniciales del centro y de la revista de estudios de género La Ventana. Más adelante, durante la coordinación de Candelaria Ochoa, una gestión de recursos federales permitió adquirir gran parte de los libros que conformaron la colección. A partir de entonces, las siguientes coordinaciones sumaron nuevos ejemplares mediante compras institucionales y otras aportaciones.

Rosario coincidió en que la gestión de Candelaria Ochoa fue determinante para darle cuerpo a la biblioteca especializada. La colección surgió de la necesidad de contar con bibliografía sobre género que fortaleciera el trabajo del Centro de Estudios y funcionara como un referente para estudiantes y público en general. En aquel momento, los libros también representaban una vía de acceso a discusiones académicas que no siempre estaban incorporadas en los programas universitarios ni resultaban fáciles de localizar en otras fuentes.

Durante años, el acervo permaneció en un edificio ubicado sobre la calle Juan Manuel, cerca del Parque Morelos, en Guadalajara. Aunque la colección continuó con el paso de distintas administraciones, su ubicación fuera de las instalaciones del CUCSH dificultaba el acceso de la comunidad universitaria. Además, las condiciones del inmueble comenzaron a afectar la conservación de los ejemplares. Violeta recordó que había filtraciones de humedad y goteras, problemas que ocasionaron daños en algunos libros.

La situación cobró relevancia cuando Violeta asumió la coordinación del CEG, en julio de 2025. Durante el proceso de entrega-recepción conoció la existencia de la colección y recibió de la anterior coordinadora, Susana Muñiz, la petición de evitar que los materiales quedaran en el abandono. Tras revisar el estado del inmueble, Violeta solicitó apoyo a la rectora del CUCSH, Dulce María Zúñiga, para trasladar los libros a un espacio que permitiera conservarlos y facilitar su consulta.

La mudanza fue posible gracias al trabajo conjunto del equipo del Centro de Estudios de Género, personas prestadoras de servicio social y de prácticas profesionales, así como integrantes de la revista La Ventana. Ante la falta inicial de cajas y personal para realizar el traslado, el equipo reunió materiales para empacar los libros y registrar su contenido. Aunque no se trató de una catalogación formal, el procedimiento permitió identificar los ejemplares y reconocer otros materiales que también formaban parte de la colección.

Durante ese proceso, el equipo identificó cerca de ocho mil ejemplares, además de películas, grabaciones de ponencias, registros de actividades y tesis. Violeta señaló que alrededor de mil 500 libros ya se encontraban incorporados al catálogo general al momento de la entrevista, mientras continuaban las labores de sistematización. La colección, que llevaba el nombre de Acervo Simone de Beauvoir, conservó la mayor parte de sus materiales; únicamente entre cuatro y cinco libros quedaron fuera del traslado debido al deterioro avanzado por hongos, que podía afectar a otros ejemplares.

Una vez en el CUCSH, el equipo de biblioteca participó en la asignación de un espacio para la colección. El traslado permitió recuperar el acceso a materiales que durante años permanecieron fuera del alcance cotidiano de estudiantes y visitantes. Para Violeta, la apertura también responde a una necesidad concreta: facilitar el acceso a libros especializados a quienes no cuentan con los recursos para adquirirlos y dependen de las bibliotecas para consultar bibliografía académica.

La colección reúne perspectivas que dan cuenta de los cambios en los estudios feministas y de género a lo largo de las últimas décadas. Violeta explicó que entre sus materiales existen textos que parten desde concepciones biologicistas sobre las diferencias entre hombres y mujeres, hasta obras que abordan perspectivas no binarias y discusiones más recientes. La convivencia de estas publicaciones permite revisar las transformaciones teóricas y políticas que han atravesado el campo, en lugar de limitar la consulta a una sola corriente de pensamiento.

Entre las autoras que forman parte del acervo se encuentran Simone de Beauvoir, Audre Lorde, Angela Davis y Esther Pineda, además de autoras mexicanas y académicas de Jalisco. Violeta mencionó también a María Teresa Fernández, historiadora vinculada al CIESAS Occidente, quien ha donado parte de su obra. A estos materiales se suman publicaciones sobre masculinidades, perspectivas decoloniales y discusiones contemporáneas que permiten ampliar las formas de aproximación a los estudios de género.

Rosario destacó que la biblioteca también reúne obras sobre movimientos chicanos, diversidad sexual y autoras latinoamericanas. La colección incorpora tanto producción académica como literatura escrita por autoras que ofrecen otras vías para reflexionar sobre el género. Esta diversidad temática incluye investigaciones sobre políticas públicas, sexualidad, además de textos clásicos del feminismo y publicaciones que dan cuenta de debates más recientes.

La selección de materiales, explicó Rosario, respondió en distintos momentos a las coyunturas y a las necesidades de información de cada época. Por ello, el acervo no sólo conserva obras de referencia, sino que también busca integrar publicaciones contemporáneas. Violeta señaló que entre los temas que desean incorporar se encuentran la deconstrucción del antifeminismo y el neoconservadurismo frente a la fuerza que ha retomado las ideologías ultraconservadoras en años recientes, así como nuevas investigaciones sobre sexualidad y cultura popular. La intención es mantener actualizada la colección sin desplazar los materiales que documentan su trayectoria histórica.

Uno de los objetivos a largo plazo es ampliar la colección mediante nuevas adquisiciones, donaciones y la incorporación de tesis elaboradas en la Maestría en Estudios de Género del CUCSH, así como de otros programas de la Red Universitaria. Para Violeta, estos trabajos pueden documentar la evolución de los estudios feministas y de género y ofrecer antecedentes para futuras investigaciones. La integración de tesis también permitiría reconocer la producción académica que se desarrolla en la propia universidad.

Otro propósito consiste en vincular el acervo con los programas educativos para diversificar la bibliografía que se consulta en las licenciaturas y otras áreas de formación. Violeta planteó la necesidad de reconocer las aportaciones de mujeres y disidencias sexogenéricas en distintas disciplinas, así como de incorporar perspectivas feministas y de género en los contenidos académicos. La existencia de materiales especializados puede facilitar que docentes y estudiantes identifiquen autoras y obras que no siempre aparecen en los programas de estudio.

La conservación de los materiales también contempla actividades que acerquen la colección a sus posibles lectores. Entre las iniciativas mencionadas se encuentran los círculos de lectura y la vinculación con distintos programas académicos. En el espacio también se realizan actividades relacionadas con otras expresiones culturales y colectivas, como las acciones de Colectiva Hilos. La intención es que el acervo tenga una presencia activa dentro de la vida universitaria y que sus materiales formen parte de las conversaciones y los procesos de aprendizaje.

Además de los libros, el Centro de Estudios de Género conserva una colección audiovisual con películas, videos y grabaciones de conferencias, así como ejemplares de publicaciones especializadas como Debate Feminista y La Ventana. Estos materiales permanecen bajo resguardo del CEG y no forman parte del acervo bibliográfico ubicado en la biblioteca. Violeta explicó que entre los planes se encuentra organizar cine-debates y espacios de reflexión que permitan recuperar las discusiones presentes en estos registros, algunos de los cuales datan de hace aproximadamente tres décadas.

A futuro, el equipo también contempla desarrollar una versión digital del acervo y establecer un vínculo con el acervo histórico Patlatonalli, bajo resguardo de la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco. De acuerdo con Violeta, la propuesta consiste en explorar una conexión digital, pues las condiciones de conservación de los materiales físicos requieren cuidados específicos. Aunque estos proyectos todavía necesitan desarrollo, forman parte de las metas para ampliar las posibilidades de consulta y conectar distintas fuentes documentales relacionadas con el género y la diversidad.

Rosario señaló que el crecimiento de la colección debe partir de la conservación de los libros existentes y de la incorporación de nuevas publicaciones. También expresó el interés de que el espacio se convierta en un referente para quienes estudian e investigan estos temas en Guadalajara. Para la académica, recuperar la posibilidad de consultar los materiales dentro del centro universitario representa un cambio respecto a la etapa en que era necesario acudir al inmueble de la calle Juan Manuel y gestionar el acceso. La intención es que la biblioteca pueda recibir a personas de distintas instituciones y mantener disponible la producción bibliográfica especializada.

Actualmente, el acervo bibliográfico se encuentra en la biblioteca del CUCSH, en el área denominada Confabulario, ubicada en la planta baja del módulo A, según la información proporcionada. La colección está abierta tanto a integrantes de la comunidad universitaria como al público externo. Quienes pertenecen a la UdeG pueden acceder con su credencial universitaria; para las personas externas es necesario realizar un trámite en la biblioteca. Las condiciones del préstamo dependen de la disponibilidad de ejemplares: cuando existe más de uno, puede autorizarse el préstamo externo, mientras que los ejemplares únicos deben consultarse en sala.

Por su parte, los materiales audiovisuales y algunas revistas especializadas pueden consultarse directamente en el Centro de Estudios de Género, ubicado en la primera planta del edificio F4. Debido a que ciertos materiales cuentan con un solo ejemplar, su consulta se realiza en las instalaciones del centro. Violeta y Rosario invitaron a estudiantes, docentes, investigadores y público interesado a conocer la colección y aprovechar los recursos disponibles.

Para ambas académicas, la recuperación del acervo también implica preservar las voces y los conocimientos que forman parte de la historia de los feminismos y los estudios de género. La colección permite acercarse a distintas experiencias, debates y perspectivas que han encontrado espacio en los libros, las tesis y los documentos reunidos durante más de 30 años. Su continuidad dependerá de las acciones de conservación, las nuevas adquisiciones, las donaciones y la capacidad de mantener los materiales al alcance de quienes buscan consultarlos.

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Vanessa Briseno
Vanessa Briseno
Melómana por excelencia y apasionada de la lectura. Creo firmemente que el periodismo es una gran herramienta que te permite contar historias reales desde la verdad.

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