“¿Esa agua quieres para nosotros, Lemus?”

Alrededor de 10 mil personas, según cifras oficiales, marcharon en Guadalajara para exigir agua limpia y denunciar la falta de respuestas del SIAPA y del Gobierno de Jalisco ante el suministro de agua turbia y con olores nauseabundos en sus hogares. La movilización, que partió de la Glorieta de La Minerva y llegó hasta Casa Jalisco, estuvo marcada por las exigencias de transparencia y la defensa del agua como un derecho, pero también por la represión policial, el uso de gas lacrimógeno, las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas y los posibles actos de tortura contra las y los manifestantes a los que la autoridad calificó como “un grupo de choque”.

Por Karen García / @karen_gdlt

Reunidos en la Minerva, alrededor de 10 mil personas, según cifras oficiales, se dieron cita entre un clima nublado con olor a tierra mojada, pero no como aquella que sale de sus casa con olor a azufre, plomo, metales pesados y heces fecales. Se trataba de una lluvia que prometía acompañarles sin irrumpir su rabia contra un Gobierno de Jalisco que ha sido ineficiente en el manejo y suministro del agua potable en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Lugar donde el agua sale negra, olorosa y envenenada.

Familias con infantes, adultos mayores, personas con discapacidad y ciudadanía en general se dieron a la tarea de hacer visibles sus inconformidades con carteles llenos de colores y creatividad, utilizando el humor como arma de exigencia y defensa, caminando acompañados y cuidados entre todos. Una protesta apartidista, llena de hartazgo y con ganas de recibir respuestas. 

Familia de Rosa María Enciso

Entre tantas personas destacó Rosa María Enciso, vecina del centro de Guadalajara, quien acompañada de su esposo y sus nietas, hicieron de la protesta un desfile creativo. Rosa María venía vestida con una regadera a la cual le salía agua negra y con un cartel con la descripción: “Me baño con caca y la tabla periódica”, mientras que su esposo cargaba una calavera naranja haciendo alusión a Movimiento Ciudadano.

Sus nietas, por su parte, vestían personajes de 31 minutos. Una de ellas, traía un cartel de  Juan Carlos Bodoque con la descripción: “Nunca había visto tanta caca junta”; la otra vestida de la muerte dibujo: “Alerta Sanitaria. ¿Hasta cuándo? Agua Limpia”. 

Rosa María ha recibido en su casa agua con un olor nauseabundo, con color negro desde el mes de abril, esto no se ha visto disminuido ni por los tantos filtros que ha colocado: “Estoy bañando a mis nietas con agua sucia”, expresó Rosa María. 

Por otro lado, acompañada de sus amigas, Isabel Izaguirre Rocha de la colonia del Álamo Industrial ha tenido problemas con el agua desde febrero. Este problema lo reportó con el SIAPA y aún no ha recibido respuesta a su reporte. 

Isabel Izaguirre Rocha, vecina del Álamo Industrial

“Cuando empecé a darme cuenta que era generalizado y empecé a ver las redes sociales que efectivamente este es un problema social muy grave, muy muy grave, puesto que no he no son 10 personas, no son 100, somos ¿cuántos vivimos en Guadalajara?.”, expresó Isabel. 

Con una gran rabia y enojo, Isabel insistió en que ella vendrá a marchar cada vez que se necesite hasta que el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus asegure agua limpia:

“ ¿Esa agua quieres para nosotros Lemus? ¿Vas a privatizarla? ¿Eso es lo que vas a dejarle a las nuevas generaciones? Yo sí estoy muy molesta. Estoy molesta, pero eso no quiere decir que no voy a seguir aquí en la lucha, aquí  las veces que tenga que estar marchando y manifestándome, aquí voy a estar.”, expresó. 

La manifestación también era una fiesta, batucadas acompañaban a las personas, consignas se escuchaban con fuerza: “Lemus pendejo, el agua es un derecho”, “Queremos agua limpia”, “Lo que hacen en Gaza pasa en tu casa”, otras hacían referencia a la privatización del agua o  la inacción por parte del SIAPA y el Gobierno de Jalisco. En sonoro, en conjunto, en resistencia y compañía, la población compartía su testimonio de una cotidianidad imposible de continuar, con un agua que enferma y un gobierno que ha intentado manipular narrativas sobre el agua, subestimando a su población e intentando frenar la marcha con anterioridad. 

Selica Espinosa, vecina de la colonia Artesanos, marchó también junto a sus amigas por el derecho al agua limpia, porque como ella lo expresó: “es un derecho no un privilegio”. Desde que el agua de mala calidad llegó a su hogar, ha tenido problemas con la espalda al tener que estar rellenando garrafones para poder asearse, lavar los trastes e intentar seguir su vida con “normalidad”. 

Selica y sus amigas

“No me animo a lavar los trastes con ese con esa agua que me llega, ni tampoco bañarnos. Me servirá para medio trapear porque me llega olorosa, entonces la verdad ni siquiera para eso me sirve.”, expresó, exigiendo a su vez, que el gobierno garantice agua de calidad para toda la población. 

Entre los manifestantes, las voces agudas, pero poderosas de las infancias también resonaban, con un gran enojo y con la esperanza de que: el agua que consuman no venga con enfermedades, pues hoy en día, el agua que sale de sus casas les da miedo.

A la marcha también acudió Iván Romeo, quien acompañado de su mamá Adriana Cervantes, cargaba un cartel con la descripción: “¿A poco a ti no te enseñaron a cuidar el agua en la primaria?”.  A ambos, el agua les ha salido turbia desde hace casi dos meses, teniendo que optar por comprar garrafones para asearse. 

Iván Romeo

“Estamos pagando los impuestos. Soy mamá soltera, pago el recibo del agua y exijo que mi hijo tenga agua limpia para poder bañarse y poder ir a la escuela.”, expresó Adriana. 

Los asistentes, en su mayoría, exigían la no privatización del sistema del agua, la mejora en los reportes del SIAPA, la rápida atención y purificación del agua, así como la transparencia hacia la ciudadanía y que empresas israelíes como Mekorot no entrarán al estado. 

Abigail Rodriguez, de la colonia El Fortín en Zapopan, tampoco ha recibido respuesta ante el reporte que realizó con el SIAPA. 

“Hace una semana empezó un olor horrible. La calidad del agua está turbia y se me hace muy complicado hacer mi vida cotidiana.”, comentó Abigail, quien ha tenido que contratar servicios de purificación de agua, filtros y bañarse con garrafones, algo que reconoce es un privilegio al cual, injustamente, no cualquiera puede acceder. 

Abigail Rodriguez, vecina de El Fortín

“Exigimos primero,  una regularización en su sistema. Queremos pruebas de qué se está haciendo, queremos transparencia. También queremos un sistema de quejas 24 horas, porque yo llamé un total de 24 llamadas en un día y el sistema estaba apagado. Y eso que llamé hasta las 6 de la mañana, que mencionan que hay 34 operadore:  ¿Dónde están?. Si la calidad del agua sigue aumentando, necesitamos personal para que aquejen y resuelvan todas nuestras quejas.”, exigió Abigail.

Represión al Estilo Jalisco

La movilización llegó hasta Casa Jalisco en donde, hasta antes de la represión,  se escuchaba cumbia, consignas y existián espacios para descansar. Sin embargo, el ambiente pacífico no duró mucho, puesto que grupos antimotines comenzaron a atacar a la ciudadanía con gas lacrimógeno, impidiendo el respirar y ver. Esto afectó no sólo a jóvenes, sino también a adultos mayores e infancias.

Además en una escena que parece irónica en una protesta por la exigencia de agua limpia en el estado, las autoridades de seguridad comenzaron a aventar chorros de agua contra las personas, para detener sus exigencias. Así como a realizar detenciones arbitrarias hacia jóvenes y adultos, ejerciendo violencia excesiva para meterlas a la fueza dentro de Casa Jalisco.

Días antes, el 8 de octubre, frente a estudiantes y maestros de la Universidad ITESO, Pablo Lemus había prometido que no habría represión, pues él respetaría la protesta ciudadana. Pero este domingo la promesa se esfumó con la misma rápidez con la que el agua golpeó a quienes exigían agua potable limpia para sus casas y negocios.  

CEPAD, colectivos y familiares buscadores realizaron una rueda de prensa en medio de las protestas para dar voz a familias y amistades de las personas que fueron detenidas arbitrariamente. CEPAD expresó que documentaron detenciones arbitrarias y también  actos de tortura.

“Es importante señalar que, hasta que las personas no estén registradas de manera oficial en el registro nacional de detenciones ni sepamos con claridad de su paradero, estamos hablando de desapariciones forzadas”, expresó Denisse Montiel de CEPAD, quien -en ese momento- exigió la INMEDIATA localización de las y los detenidos, así como respeto pleno a su integridad física y psicoemocional. 

Las fotos y los videos ya daban prueba de la brutalidad policíaca que se cometió fuera de Casa Jalisco; al interior no fue posible ver qué más les pasó, pero sí se pudo ver cómo les tenían privados de su libertad con signos de violencia.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos, pese a estar presente en la marcha, sólo fue capaz de pedir a la Fiscalía de Jalisco que garantizará la integridad de los detenidos. 

Sobre las violaciones a los derechos humanos que observaron decidieron no decir mucho aunque alertaron de la detención de varias mujeres y mostraron su preocupación por posibles actos de violencia sexual. También manifestaron preocupación por la detención de personas menores de edad, así que solicitaron a Pablo Lemus, Verónica Delgadillo y al Fiscal General, Salvador González de los Santos, la liberación de todos los manifestantes y la transparencia de las condiciones en las que estaban.

Las personas detenidas de manera forzada son trasladas en camiones de la policía.

Por su parte el Gobierno de  Jalisco, a través de redes sociales, informó  que todo había ocurrido de manera pacífica hasta que “a partir de las 12 horas un grupo de choque de unas 400 personas, ajeno a la protesta, recurrió a la violencia y agredió a policías y asistentes”, lo que ocasionó el saldo de  28 policías heridos, entre ellos dos de gravedad. 

Pero en su declaración tampoco hubo mención alguna al uso excesivo de la fuerza pública, aunque sí se confirmó que en sus registros: 31 civiles requirieron atención médica y 39 personas fueron detenidas.

En los listados realizados por colectivos y organizaciones civiles, el número de personas detenidas era de 51, quienes fueron trasladadas tanto a las instalaciones de la Fiscalía de Jalisco en la Calle 14, como a los separos de la Policía Municipal de Guadalajara en la Calzada Independencia. Su situación jurídica -al cierre de este texto- aún no había sido determinada por las autoridades, aunque quienes acompañan su defensa jurítica precisaron que su liberación debe darse porque fueron detenidos de manera arbitraria.

Al final, muchas personas marcharon para exigir agua limpia. Esa agua que en sus casas no llega o es de mala calidad, pero que sí recibieron a chorros de parte de la policía y cuerpos de bomberos para persuadirlos en su exigencia de contar con agua limpia.

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Karen Garcia
Karen Garcia
Fotógrafa y periodista en proceso. Fiel creyente de que el amor y la ternura son revolucionarios. Quiero contar historias que defiendan los derechos humanos y tengan un impacto en la estructura de la sociedad.

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