La puesta en escena documental “Batallas bajo las sombras” recupera la historia de Jesús María Casavantes, exintegrante del Movimiento de Acción Revolucionaria durante la Guerra Sucia en México. En su última función, la obra de Anhelo Teatro también abre paso a la historia familiar de Julieta Casavantes y a la presentación de un libro basado en los cuadernos que su padre escribió.
Por Vanessa Briseño / @nevervb
“El recuerdo de una persona no siempre coincide con la historia que dejó escrita”. Para Julieta Casavantes, actriz y dramaturga de Batallas bajo la sombra, leer los cuadernos de su padre, Jesús María Casavantes, significó volver sobre una historia familiar marcada por la militancia política, las experiencias personales y una idea del fracaso que, durante años, también influyó en la manera en que ella lo recordaba.
La obra parte de los testimonios que su padre plasmó en varios cuadernos y de las memorias que Julieta conserva de él. A través de un formato documental, la pieza recupera la trayectoria de un exguerrillero que, junto con su madre, perteneció al Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), una organización que participó en la lucha armada contra el sistema político mexicano durante las décadas de 1960 y 1970.
Sin embargo, el propósito de la puesta en escena no se limita a reconstruir la participación de Jesús María en la guerrilla. También busca retratarlo como una persona con aspiraciones, contradicciones y conflictos propios. Desde esa perspectiva, Batallas bajo la sombra plantea preguntas sobre los alcances de las luchas políticas, las consecuencias de las decisiones personales y las formas en que una generación transmite sus experiencias a la siguiente.
La idea de llevar esta historia al teatro surgió de la certeza de que su padre quería compartir sus vivencias. Julieta recordó que, cuando ella era adolescente, él le pedía que grabara sus anécdotas en los carretes que se utilizaban entonces para registrar audio. Desde aquella época, ella reconocía en sus relatos una historia que podía convertirse en una narración para otras personas.
Tras la muerte de su padre, los cuadernos que dejó permanecieron sin que Julieta se atreviera a leerlos. Pasaron 20 años antes de que pudiera acercarse a ese material. La oportunidad llegó en 2023, cuando Anhelo Teatro — compañía fundada por Julieta — recibió apoyo para realizar el segundo Ciclo de Teatro Documental hecho por Mujeres, un espacio destinado a la creación de nuevas piezas documentales.
Julieta encontró en ese contexto la posibilidad de abordar una historia que había permanecido pendiente. Para dirigir el proyecto, convocó a Luisa Pardo, integrante del colectivo Lagartijas Tiradas al Sol, cuya experiencia con materiales familiares vinculados con la guerrilla, en particular en la obra El rumor del incendio, le ofrecía una referencia para trabajar con un archivo personal de esa naturaleza.
Al comenzar la lectura, Julieta encontró en los cuadernos a un narrador capaz de contar episodios de su vida con detalle. El desafío consistió en “seleccionar qué historias llevar al escenario y cómo organizarlas en una pieza teatral”. La cantidad de anécdotas obligó a establecer prioridades, tanto por la extensión de la obra como por la necesidad de construir un relato que permitiera comprender las distintas etapas de la vida de su padre.
La elaboración de la dramaturgia fue un trabajo compartido entre Julieta y Luisa Pardo. Para la actriz, la cercanía emocional con los acontecimientos dificultaba la selección del material. Luisa aportó una mirada externa que permitió distinguir qué episodios debían formar parte de la puesta en escena y cuáles quedarían fuera. El resultado reúne recuerdos personales, fragmentos de los cuadernos y testimonios que contribuyen a reconstruir la figura de Jesús María Casavantes.
Uno de los ejes centrales de la obra es la revisión del concepto de fracaso. Julieta explica que durante mucho tiempo conservó la idea de que su padre “había sido un hombre fracasado”, en parte porque él mismo se percibía de esa manera. Sin embargo, la lectura de sus cuadernos y las entrevistas que realizó a personas que lo conocieron le permitieron contrastar esa imagen con otros testimonios sobre su vida.
Julieta recuerda que, durante el proceso creativo, se sintió paralizada ante la dificultad de decidir qué contar. En octubre, a pocos meses del estreno previsto para diciembre, todavía no tenían un texto definido. El punto de inflexión llegó durante un encuentro de antiguos integrantes del Movimiento de Acción Revolucionaria en Morelia, Michoacán, donde Julieta entrevistó a varias personas que habían compartido experiencias políticas con su padre. En ese trabajo participó Abel Tejeda-Esparza, responsable del diseño y la producción audiovisual de la pieza.
Durante aquellas conversaciones, Julieta preguntó a los antiguos militantes si consideraban que su padre había sido un hombre fracasado. La reacción de quienes lo conocieron la llevó a revisar la imagen que había construido de él. Mientras Jesús María se consideraba a sí mismo un fracasado, sus compañeros no compartían esa percepción. El contraste le permitió reconocer la distancia entre la valoración que una persona hace de su propia vida y la huella que deja en quienes la rodean.
La reconstrucción también llevó a Julieta a cuestionar sus propias expectativas. Tras la muerte de su padre, ella había relacionado el éxito personal con la necesidad de destacar como actriz y creadora escénica. Con el tiempo, dejó atrás esa exigencia, aunque no había vuelto a examinar la idea de que su padre hubiera fracasado en el ámbito personal y político. La obra se convirtió así en una oportunidad para revisar ambas perspectivas.
Para Julieta, la historia familiar tampoco puede separarse de las consecuencias de la Guerra Sucia. Durante ese periodo, jóvenes que participaron en organizaciones políticas y armadas fueron víctimas de tortura, encarcelamiento, desaparición y asesinato. Quienes sobrevivieron también enfrentaron secuelas de esas experiencias, cuyas consecuencias, considera, alcanzaron a las siguientes generaciones. En su caso, “esa herencia forma parte de la memoria familiar que atraviesa la puesta en escena”, destacó.
Frente a ese pasado, la actriz plantea la necesidad de reconocer las luchas de aquella generación sin reducirlas a sus resultados inmediatos. Aunque sus integrantes no consiguieron los cambios que buscaban en los términos que imaginaron, Julieta considera que sus acciones también contribuyeron a abrir caminos para otras luchas y a dejar antecedentes sobre la defensa de derechos. La obra recupera esa memoria sin dejar de lado las contradicciones de quienes participaron en aquellos movimientos.
En ese sentido, Julieta vincula la reflexión sobre el fracaso con la persistencia de las luchas colectivas en el presente. Al referirse a las dificultades políticas actuales y a las movilizaciones sociales, plantea que la respuesta no tendría que ser el abandono, sino la continuidad de la participación. Durante el diálogo resumió su postura con una frase: “Mientras luches, ya tienes el éxito. Ya eres exitoso, ya eres exitosa porque luchaste”

Aunque la obra nace de una experiencia íntima, Julieta busca que el relato dialogue con otras personas y generaciones. Uno de sus objetivos es cuestionar la manera en que se recuerda a quienes participaron en los movimientos guerrilleros de las décadas de 1960 y 1970, sobre todo cuando persisten discursos que los responsabilizan por la violencia que enfrentaron. Para ella, recuperar sus historias permite reconocer las motivaciones, los errores y las consecuencias de sus decisiones sin borrar el contexto en el que actuaron.
La pieza también propone observar a Jesús María más allá de su militancia. Su historia incluye una infancia compleja, las relaciones familiares, su experiencia en la guerrilla y la vida que construyó después de regresar a Chihuahua. A ello se suman los vínculos con sus hijos y los acontecimientos que marcaron a la familia. Esta amplitud permite que el personaje no quede limitado a la figura del exguerrillero, sino que se aprecie como un hombre atravesado por distintas circunstancias y conflictos.
La presentación de un libro basado en los diarios de Jesús María Casavantes amplía el recorrido que comenzó con la obra. Según explicó Julieta, el volumen reúne de manera más extensa las memorias que su padre dejó por escrito y cuenta con el trabajo del historiador Jesús Vargas, quien aporta un tratamiento histórico y narrativo al material. El libro aborda las distintas etapas de su vida, desde la niñez hasta su participación política y sus experiencias familiares posteriores.
A diferencia de la puesta en escena, que debe condensar los acontecimientos en aproximadamente una hora con diez minutos, el libro permite recuperar más episodios y desarrollar los temas con mayor profundidad. Para Julieta, ambos formatos ofrecen maneras distintas de acercarse a la misma historia: el teatro selecciona y organiza recuerdos para construir una experiencia escénica, mientras que el volumen conserva una narración más amplia de los cuadernos originales.
Julieta considera que la publicación también le permite cerrar un ciclo con la obra, después de varias temporadas y del esfuerzo que implica sostener una producción independiente de teatro documental. Señaló que este formato enfrenta dificultades para mantenerse en cartelera y que su continuidad exige un trabajo considerable para ella y su equipo. Por ello, invita al público a acercarse a distintas propuestas teatrales, incluso cuando no conoce el lenguaje documental.

La última función de la temporada de Batallas bajo la sombra será el viernes 16 de octubre de 2026, a las 20:00 horas, en el Teatro María Teresa, en Guadalajara. La obra fue seleccionada para la Muestra Estatal Jalisco 2023 y el Festival Teatro a una Sola Voz 2025, y forma parte de la producción de Anhelo Teatro, con apoyo de PROYECTA Producción 2023 de la Secretaría de Cultura de Jalisco.
María Navarro participa en la producción ejecutiva; Abel Tejeda-Esparza, en el diseño y la producción audiovisual; Julieta Casavantes, en el diseño de vestuario; Jim Valencia y Luisa Pardo, en el diseño y la realización del espacio escénico; y Nancy Martínez, en el diseño y la realización de iluminación. Jim Valencia también realiza las ilustraciones, Cinthya García desarrolla el diseño publicitario, Javier Alfherez ofrece asesoría en dramaturgia y Lázaro Gabino aporta la voz poética. La producción general corresponde a Anhelo Teatro.
Los boletos tienen un costo de 200 pesos en entrada general, 120 pesos para la comunidad de la Universidad de Guadalajara y el ITESO, y 150 pesos para personas con credencial del INAPAM, estudiantes y docentes. Se pueden adquirir en taquilla o a través del sitio www.teatromariateresa.com. Durante esta última función también habrá ejemplares del libro basado en los diarios de Jesús.
Si deseas conocer más así como estar al tanto de nuevos proyectos de Anhelo Teatro, puedes visitar su perfil oficial de Instagram: @anheloteatro




