La importancia de NO olvidar que la detección temprana de cáncer de mama: salva vidas

En 2024, la tasa de mortalidad por cáncer de mama en México alcanzó 18.7 por cada 100 mil mujeres de 20 años en adelante; más del 60% de los casos en el país se detectan en etapas avanzadas o metastásicas. 

Por María Mendoza / @paablohoney

Cada 19 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, enfermedad que representa una de las principales causas de muerte por tumores malignos entre la población femenina. Sin embargo, detectar el cáncer a tiempo no depende únicamente de la autoexploración física, sino de que se pueda acceder a servicios médicos, incluyendo estudios de diagnóstico y tratamiento, sin que las condiciones económicas o geográficas representen un obstáculo.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México, durante 2024, el cáncer de mama fue la primera causa de muerte entre los tumores malignos y 99.2% de las defunciones por esta enfermedad corresponden a mujeres. La tasa de mortalidad en mujeres de 20 años y más fue de 18.7 por cada 100 mil.

Es aquí cuando se plantean preguntas sobre la verdadera capacidad del sistema de salud para garantizar diagnósticos oportunos y tratamientos para todas las personas que enfrentan la enfermedad.

¿Qué es el cáncer de mama?

La Organización Mundial de la Salud describe al cáncer de mama como:

“una enfermedad en la que células de la mama alteradas se multiplican sin control y forman tumores que, de no tratarse, pueden propagarse por todo el cuerpo y causar la muerte.”

Las células cancerosas se desarrollan dentro de los conductos galactóforos, que son los tubos en la glándula mamaria encargados de transportar la leche desde los lobulillos hasta el pezón. El cáncer en estadio 0, también llamado in situ, no es letal y se puede detectar en fases tempranas; sin embargo, de no ser localizado a tiempo, las células cancerosas se pueden propagar al tejido mamario cercano, a los ganglios linfáticos o a otros órganos (metástasis).

La detección temprana es fundamental porque permite identificar lesiones antes de que la enfermedad avance. Cuando el cáncer se diagnostica en etapas iniciales, las posibilidades de supervivencia y las opciones de tratamiento suelen ser mayores. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha señalado que, cuando se identifica en una etapa temprana, la supervivencia puede alcanzar hasta 95% a cinco años, aunque el pronóstico depende de las características de cada caso.

Aunque afecta principalmente a mujeres, también puede presentarse en hombres.

Las estadísticas también revelan dificultades en el acceso al diagnóstico. Un estudio publicado en la revista Salud Pública de México, que analizó encuestas nacionales de salud, encontró que la proporción de mujeres de 40 a 69 años que se había realizado una mastografía durante el año previo pasó de 27.46% en 2018 a 16.03% en 2021. Para 2022, el porcentaje se recuperó a 20.14%, todavía por debajo del nivel registrado antes de la pandemia.

El mismo estudio identificó diferencias relacionadas con las condiciones sociales y el lugar de residencia. Las mujeres que vivían en zonas urbanas, contaban con mayor escolaridad o tenían un mastógrafo a menos de cinco kilómetros de su domicilio presentaban mayores posibilidades de haberse realizado el estudio.

En México existen servicios de detección y atención del cáncer de mama en instituciones públicas como el IMSS, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y las unidades de la Secretaría de Salud, incluidos servicios dirigidos a población sin seguridad social.

En Jalisco existen diversas opciones públicas, gratuitas o de bajo costo para realizarse una mastografía, una de ellas es el programa CAMUJAL (Programa de Cáncer de la Mujer), iniciativa del Gobierno del Estado enfocada en la prevención y detección oportuna del cáncer de mama y del cáncer cervicouterino.

La importancia de la autoexploración

La autoexploración puede ayudar a conocer la apariencia y las características habituales de las mamas, así como a identificar cambios que requieren valoración médica. No sustituye una mastografía ni una revisión clínica, pero es una herramienta de conocimiento del propio cuerpo.

El IMSS recomienda comenzar con la autoexploración mensual desde los 20 años y acudir a revisión médica ante cualquier cambio sospechoso. Para las mujeres de 40 a 69 años, el instituto contempla la mastografía de detección cada dos años, incluso cuando no presentan síntomas.

Sin embargo, las diferencias en el acceso a estudios y tratamientos evidencian un problema que va más allá de la prevención individual. Cuando una mujer no puede trasladarse a una unidad médica, debe pagar de su bolsillo un estudio o no consigue una cita, el acceso efectivo a la atención se vuelve desigual.

La detección y el tratamiento del cáncer de mama deben formar parte de una atención médica accesible y disponible para todas; esto implica que las instituciones públicas no solo ofrezcan servicios, sino que procuren que las pacientes puedan utilizarlos a tiempo y completar su atención.

Las campañas de octubre ayudan a colocar el tema en la conversación pública, pero no deben trasladar toda la responsabilidad a las mujeres sobre el detectar la enfermedad a tiempo

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