Pesimismo Esperanzador
Por Jorge Rocha, académico del ITESO / @JorgeRochaQ
La semana que recién concluyó estuvo llena de acontecimientos políticos de gran calado, tanto en la escala nacional como en la local. Guadalupe Taddei, ahora ex -presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE) renunció a su cargo, en medio de un proceso de investigación, por presuntas compras irregulares, donde se dice que favoreció a empresas cercanas a sus familiares. Por otro lado, Salvador Zamora, quien hasta el domingo 25 de octubre era secretario de Gobierno de Pablo Lemus Navarro, renunció a su cargo para enfocarse el proceso electoral venidero.
La gestión de Guadalupe Taddei, hasta hace unos días presidenta del INE, no fue la mejor, sobre todo porque nunca pudo sacarse de encima su cercanía con el Partido del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y porque su trato con algunos presidentes de organismos electorales estatales fue muy mala. Taddei nunca pudo convertirse en una figura pública con imparcialidad probada y tampoco logró generar armonía y acuerdos con el resto de los consejeros generales del INE por varias decisiones donde concentró e incremento las atribuciones de la presidencia del Instituto, donde varios de sus compañeros no estaban de acuerdo. Para una elección tan compleja como la que vendrá en junio del 2027, su manera de proceder no generó la confianza política que se requería para el asunto. A lo anterior se sumaron las investigaciones derivadas de reportajes periodísticos que dan cuenta que la ex -presidenta del Consejo General del INE realizó compras que presuntamente favorecen a contratistas cercanos. Hay que recordar que las elecciones en México son sumamente costosas y el dinero que se gasta se puede prestar a posibles irregularidades, sólo para recordar, el INE gastó en el año 2024 más de 22 mil millones de pesos.
Con estos procesos de investigación abiertos, la permanencia de Taddei al frente del INE era políticamente insostenible, sobre todo porque se avecina un proceso electoral muy polarizado, que implica un liderazgo electoral fortalecido y que en este momento Taddei no podía proporcionar. Esta situación derivó en su renuncia anticipada.
Este proceso vuelve a poner en evidencia que el INE si necesita una reestructura de fondo, que garantice la imparcialidad total del aparato electoral, que facilite y digitalice los procesos de votación, que haga de las elecciones un asunto menos oneroso, que cambie por completo el actual modelo de comunicación política, que es muy aburrido, sin ninguna propuesta de pedagogía política, que es sumamente caro y que no deja ningún saldo positivo en materia de democratización, que se le quiten al INE atribuciones que no le corresponden y que sea un organismo que recobre su legitimidad ante la mayoría de la población y de los actores políticos. Este INE hace agua por todos lados.
Ahora el Congreso de la Unión deberá nombrar a otra persona en lugar de Guadalupe Taddei, que tendrá como principal reto recobrar la confianza ciudadana y encaminar a esta institución a los cambios de fondo que realmente necesita. Un árbitro electoral imparcial y competente es lo que se necesita en este país.
Ahora bien, en el ámbito local, en este espacio y otros más, se estuvo analizando la forma de proceder tan errática que tuvo el gobierno de Jalisco en la crisis del agua, a la que se sumó una crisis de derechos humanos. Hubo señalamientos y preguntas sobre quiénes habían sido los responsables de esta situación y qué correctivos se deberían realizar, en los trascendidos periodísticos se empezaron a colocar nombres de posibles responsables y al final del día Salvador Zamora, ahora ex -secretario de Gobierno, renunció a su cargo. El gobernador del estado designó a Carlos Arias Madrid para esta nueva responsabilidad.
Como lo dictan los manuales no escritos de la vida política, frente a un evento con un altísimo costo político, alguien tenía que pagar los platos rotos y el tamaño del cambio es directamente proporcional a la crisis política. En este caso fue el secretario de Gobierno la persona que deja su cargo, que en teoría es la persona responsable de atajar los problemas de gobernabilidad en el estado y por ello una figura crucial en la vida pública de Jalisco.
El nuevo secretario de Gobierno, en primer lugar, tendrá que dimensionar de forma clara y precisa la magnitud de esta crisis política, en segundo lugar, deberá reestablecer el clima de negociación necesaria para construir acuerdos de largo plazo, no sólo con los actores políticos formales, sino con actores sociales que están interesados y trabajando en las agendas del agua y de los derechos humanos. Carlos Arias, tendrá que desmontar esta imagen de frivolidad que se ha construido en torno al gobierno de Jalisco, para volver a generar legitimidad y confianza hacia las autoridades del estado, sobre todo en un clima de colaboración. Un asunto clave será tratar de “desectoralizar” en la medida de lo posible las dos agendas antes mencionadas. Muchos retos se vienen para el nuevo titular de la secretaria de Gobierno de Jalisco, esperemos que le vaya bien.
Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com


