“Es lamentable que tengas que exigir algo tan básico”: la vida cotidiana bajo los tandeos en la ZMG

El incumplimiento de los tandeos, la baja presión y la mala calidad del agua mantienen a distintas colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) en una crisis de abastecimiento que antecede a las restricciones anunciadas por el Gobierno de Jalisco. Entre fallas de planeación e infraestructura, habitantes de la ciudad han tenido que recurrir a garrafones, filtros, cubetas y pipas para cubrir necesidades básicas, mientras especialistas advierten que el problema requiere una estrategia de distribución más eficiente. 

Por Vanessa Briseño /@nervervb (IG)  y Karen García / @karen_gdlt (IG)

El incumplimiento del programa de tandeos de agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) expone serias deficiencias de planeación, distribución e infraestructura que dificultan el acceso cotidiano al recurso en decenas de colonias. Para Juan Pablo Macías, investigador especializado en temas hídricos, el diseño actual de los cortes pasa por alto el tiempo real que requieren los tanques de almacenamiento y las tuberías para presurizarse, a lo que se suma un agravante decisivo: la suspensión del antiguo sistema de conducción, que dejó sin suministro a miles de familias semanas antes del inicio oficial de las restricciones.

Una de las fallas estructurales del plan radica en la elección de días intercalados para cortar el servicio. La estrategia oficial contempla suspender el flujo dos días por semana en zonas delimitadas; sin embargo, la recuperación de los niveles en los tanques y el llenado de la red de tuberías puede demorar entre 36 y 48 horas. Por esta razón, cuando los cortes se aplican de forma salteada, la infraestructura no alcanza a recuperar la presión necesaria para abastecer a los hogares antes de que inicie la siguiente suspensión.

Ante esta falla de cálculo, Juan Pablo planteó concentrar los cortes en días consecutivos. En lugar de programar suspensiones los lunes y viernes, por ejemplo, el especialista sugirió agrupar los cierres al arranque de la semana para dar un margen amplio que permita al sistema presurizarse de forma sostenida durante los días posteriores. A su juicio, esta simple modificación organizaría de mejor manera la distribución y evitaría las interrupciones prolongadas que sufren los usuarios.

A los desajustes del calendario se suma el cierre anticipado de las fuentes de abastecimiento. Juan Pablo advirtió que diversas colonias dejaron de recibir el caudal proveniente del antiguo sistema de conducción mucho antes de la fecha fijada por las autoridades para el arranque de los tandeos. Aunque el gobierno anunció que los cortes iniciarían formalmente el lunes 15 de octubre, la clausura previa de esa vía provocó que numerosos hogares se quedaran sin servicio con bastantes días de antelación, lo que explica por qué algunos sectores acumulaban hasta tres semanas sin una sola gota al momento de la entrevista.

Otro problema severo identificado por Juan Pablo es la falta de información precisa sobre el comportamiento real de la red. El investigador cuestionó la capacidad del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) para mapear con exactitud qué acueductos alimentan a cada cuadrante y cómo redistribuir los volúmenes disponibles. Para operar un esquema de racionamiento eficiente, sostiene, es indispensable contar con datos técnicos actualizados sobre las conexiones, los caudales y las condiciones físicas de las tuberías.

En este complejo escenario, el especialista resalta la importancia estratégica del acuaférico, una infraestructura que bordea el trazo del periférico tradicional y que fue diseñada para transferir agua entre distintas fuentes de abastecimiento. Este acueducto permitiría enviar volúmenes a colonias que sufren por el desabasto de su fuente habitual, conectándolas de forma temporal con pozos profundos, el sistema Calderón o la planta potabilizadora número 3 de San Gaspar.

Pese al potencial técnico del acuaférico, Juan Pablo expresó serias dudas sobre su aprovechamiento real durante la actual contingencia. Por ello, consideró urgente que las autoridades del SIAPA transparenten la forma en que están operando dicha infraestructura y detallen las maniobras adoptadas para canalizar el recurso hacia los sectores más castigados por la escasez.

Las fallas en la red de agua trascienden el plano técnico y se convierten en una severa crisis social. Juan Pablo enfatizó que la falta de suministro paraliza la vida cotidiana de las familias, pues el líquido es indispensable para la higiene básica, la preparación de alimentos y el funcionamiento de los sanitarios.

Para lograr un esquema de distribución más equitativo, el investigador propuso incorporar un criterio socioeconómico en la planeación de los cortes. Explicó que las viviendas situadas en zonas de mayores ingresos suelen contar con aljibes y tinacos de gran capacidad que les permiten sobrellevar los días de sequía. En contraste, las familias de colonias populares carecen de estos depósitos y dependen por completo del flujo continuo en las llaves.

A partir de esta disparidad, Juan Pablo planteó que la autoridad debe priorizar el servicio continuo en las zonas vulnerables que no tienen capacidad de almacenamiento, concentrando las interrupciones en los sectores que sí poseen infraestructura para guardar reserva. Asimismo, insiste en que el calendario de cortes debe difundirse de manera transparente y cumplirse sin excepciones para que la ciudadanía pueda prevenirse.

El manejo de las válvulas durante la contingencia también exige precauciones operativas de alto nivel. Juan Pablo señaló que la apertura de la red debe ejecutarse de forma gradual para evitar el denominado “golpe de ariete” o choque hidráulico, un fenómeno provocado por los cambios bruscos de presión que puede fracturar las tuberías y multiplicar las fugas en un sistema de por sí deteriorado.

Respecto a las omisiones preventivas, el investigador cuestionó la decisión gubernamental de clausurar el antiguo sistema de conducción en lugar de haber priorizado la detección y sanción de las descargas irregulares de aguas residuales. Recordó que la autoridad informó sobre la ubicación de 150 vertidos ilícitos y puntualizó en el por qué no se actuó antes para sanear esa vía, cuyo fin es transportar agua destinada a la potabilización y al consumo humano.

Juan Pablo calculó que la suspensión del antiguo canal afecta directamente a más de dos millones de habitantes en la metrópoli, una cifra crítica considerando que la ciudad no dispone de fuentes alternativas para reponer ese caudal. A esto se suma la falta de infraestructura complementaria para aprovechar el agua de la presa El Zapotillo, una omisión histórica acumulada a lo largo de distintas administraciones.

A manera de contraste, el especialista evocó la crisis hídrica que enfrentó el lago de Chapala a finales de los años ochenta, cuando los programas de racionamiento se cumplieron con rigor en las fechas y horarios prefijados. Para Juan Pablo, esa experiencia demuestra que es posible gestionar la escasez cuando se conoce la red, se aprovecha el acuaférico y se respeta la palabra empeñada con la ciudadanía, evitando que los errores de planeación castiguen indefinidamente a la población.

San Miguel de Huentitán

En la colonia San Miguel de Huentitán, en Guadalajara, la parálisis del suministro golpea incluso a los hogares que cuentan con aljibe y tinaco. Una habitante de la zona explicó que, aunque esta infraestructura le permite sortear la crisis en mejores condiciones que sus vecinos, la reserva resulta insuficiente para cubrir las necesidades de todos los integrantes de su familia. A ello se suma la pésima calidad del agua que llega esporádicamente, caracterizada por un mal olor y sedimentos.

“Pues mira, por fortuna en mi casa contamos con aljibe y con tinaco entonces sí nos hemos visto perjudicados, pero también sé que no tanto como el resto de personas de mi colonia y de colonias alrededor”, relató.

La vecina señaló que en calles aledañas hay familias que acumulan hasta tres meses sin recibir agua por la red pública. Esta situación confirma que el desabasto en la zona no comenzó con la puesta en marcha de los tandeos oficiales, sino que arrastra meses de abandono institucional.

“Entonces más bien creo que más allá del problema con el tandeo del agua es que ni siquiera teníamos agua cuando se supone que nos tendría que tocar, nosotros no nos damos cuenta de cuándo se supone que nos quitan el agua porque en realidad no hay agua la mayor parte de la semana”, explicó con frustración.

Cuando el recurso llega a fluir por la tubería, lo hace en caudales mínimos y durante la madrugada. Esta irregularidad obliga a los vecinos a organizarse mediante chats de mensajería para avisarse cuando empieza a caer agua, interrumpiendo su descanso nocturno para llenar baldes o lavar ropa.

“Pero te avisan a las 4 de la mañana, a las 3 de la mañana que está cayendo agua, entonces la gente se despierta a esas horas para ver si está cayendo y en dado caso de que sí, poder hacer cosas de necesidad básica como lavar ropa o lavar trastes”, relató.

Frente a la incertidumbre, los hogares recurren al uso masivo de garrafones, cubetas y tambos. Algunos vecinos incluso llenan las tinas de las lavadoras para guardar un extra. En los casos más severos, las familias destinan parte de su presupuesto a comprar agua embotellada para el aseo personal, debido a que el suministro público llega turbio y con malos olores: “Y el agua que aparecía conmigo no salía mal, más bien se sentía como con tierrita y olía raro”. De acuerdo con la habitante, esta escena se repite en colonias colindantes como Santa Cecilia.


Villa Puerta del Sol

En la colonia Villa Puerta del Sol, contiguo a El Colli Urbano en Zapopan, las anomalías con el agua antecedieron a la contingencia actual. Una habitante relata que desde abril de 2025, al mudarse a su departamento, detectó una pésima calidad en el suministro: el agua de las tomas comunes salía de color café, repleta de lodo e incluso con pequeños organismos visibles.

Para hacer frente a la contaminación, los colonos instalaron filtros en sus fregaderos y regaderas, e incluso cooperaron para colocar tres filtros industriales en el tinaco comunitario. Si bien la medida logró aclarar el agua, detonó un gasto recurrente e insostenible, ya que la acumulación de tierra saturaba los cartuchos cada tres semanas. Al taparse los filtros, el paso del agua se bloqueaba por completo y dejaba a los departamentos desabastecidos: 

“Pero al final es un gasto que a lo mejor no debería de ser, porque quizá con un filtro debería de ser suficiente y no tenerlo que estar cambiando tan seguido”, reprochó la vecina.

Poco antes de las protestas ciudadanas por la crisis hídrica, la apariencia del agua mejoró, pero apareció un olor pestilente que impedía bañarse o lavar los enseres domésticos. La familia tuvo que trasladarse a casas de parientes para asearse, comprar agua purificada para cocinar e improvisar duchas con regaderas portátiles y agua calentada en la estufa, disparando sus consumos de gas y afectando seriamente su economía.

Con el anuncio oficial de los tandeos por parte del Gobierno de Jalisco, la calidad visual del agua mejoró, pero los cortes generaron nuevas complicaciones. En su edificio, la suspensión se aplica los lunes y viernes; sin embargo, la bajísima presión y la falta de una bomba de subida impiden que el tinaco compartido entre tres departamentos alcance a llenarse antes del siguiente corte.

La combinación entre la baja presión, la limitada capacidad de almacenamiento y los cortes salteados mantiene a los vecinos en una crisis permanente. La habitante narra que recientemente intentó ducharse, pero la presión era tan débil que demoró 20 minutos en llenar una sola cubeta para calentarla en la estufa.

“Como un último pensamiento, pues sí, muy chido, ya tenemos agua limpia si tú quieres o al menos agua que se ve de un mejor estado, pero de qué sirve si me la están cortando a cada rato”, expresó con impotencia, evidenciando que limpiar la apariencia del agua es inútil si el servicio no llega con la presión y continuidad que las familias necesitan para vivir con dignidad.


Colonia Atlas, Guadalajara

En la colonia Atlas y el Rosario, en el municipio de Guadalajara, la falta de agua ha sido una constante desde hace varios años, baja presión, ausencia en ocasiones. Y con esta crisis del agua en el estado de Jalisco, el agua de mala calidad, olorosa y con metales pesados también se hizo presente en los últimos meses. 

Esto implicó cambios drásticos, pero comunes con la zona metropolitana de Guadalajara, la compra de filtros cada cierto tiempo, colocación de pastillas de cloro, pedido de pipas, compra de garrafones para el aseo personal, además de afectaciones en la economía por las enfermedades en la piel o en los ojos que esta agua provocó. 

A un par de semanas de la mega marcha por el agua, del anuncio de los “tandeos” como una medida “práctica” por parte del Estado, las dinámicas se han complicado, incluso un poco más. Puesto que, al igual que otras colonias, estos tandeos no se han cumplido con severidad. Siendo que esta colonia lleva alrededor de 2 semanas sin agua.

Según la lista de tandeos, a estas colonias les toca los días miércoles y sábados, pero las y los vecinos denuncian que ya van 15 días sin agua, que si bien, ha habido un día en el que se escuchó como llegó, este no llenó ni el cuarto de sus tinacos. 

“A mi en lo personal no me ha afectado tantísimo, pero a los demás vecinos si, porque la mayoría son adultos mayores, algunos están enfermos y no pueden ir a rellenar agua. Además se van haciendo más y más los gastos para tener agua limpia.”, expresó una vecina de la zona. 

Puesto que, cuando les sale, aunque sea poca agua y a baja presión, continúa en un estado sucio, de color café. 

Como se ha documentado en distintos casos, esta agua ha provocado afecciones en la piel, tal como lo denuncia la vecina de la Colonia Atlas, quien tras esta agua que sale de los grifos, le ha provocado afectaciones en sus ojos, tal como le ha pasado a sus vecinos, quien también forman parte de la colonia El Rosario.

“Muchos vecinos subieron las publicaciones de las afectaciones que le salieron en el cuerpo por esa situación. Yo  estoy mal de los ojos, pero hay gente que está padeciendo más sobre esta situación.”, expresó la vecina. 

San Martín

La colonia San Martín, en Guadalajara, ubicada al oriente de la ciudad es otra de las zonas afectadas por estos tandeos y por la falta de agua de calidad. 

Lucía García, vecina de la zona, explica que aunque los tandeos en la colonia son los miércoles, jueves, viernes y sábado, el agua les llega el domingo a mediodía, pero esta, nuevamente llega con un color café, el cual puede variar, por lo que ha tenido que monitorear si un día sale de un color café más claro para poder lavar su ropa, puesto que al final, sigue estando sucia. 

“Entonces tenía que estar cuidando y obviamente de lavar ropa blanca ni hablamos, porque  no se puede con esa agua. Y lo que pasó en los últimos meses pues fue que empezó a salir el agua con olor horrible.”, explicó Lucía, por lo que tuvo que comprar garrafones. 

Lucía cuenta que en una ocasión, mientras estaba en el baño, sintió que algo le cayó el en ojo, lo que le provocó un gran ardor en él, así que rápaidaemte intentó limpiar su ojo con agua del garrafón, pero el líquido que salía de su grifo ya le había dañado. 

“Lo que hice fue lavarme la cara noche o  o los ojos con agua de garrafón y al día siguiente, haz de cuenta que traía como un derrame, como cuando se te hace el ojo así rojo con derrame. Y sentía como que traía como una basura; es de esas veces que te tallas poquito el ojo a ver si se quita, pero pues no.”, por lo que Lucía acudió al oftalmólogo para saber que tenía una infección derivada por el agua sucia. 

Ahora, con los tandeos fallidos, lavar ropa se ha vuelto una gran complicación. Puesto que Lucía trabaja de lunes a viernes y los fines de semanas los utiliza para hacerlo, sin embargo, con la falta de agua y el agua sucia que continúa llegando a las casas, ha optado por no lavar la ropa blanca.

“La primera semana de tandeos llegó y llegó café. Eso sí ya no ya no huele feo, pero el color café sí. Tienes que esperar hasta que se quite o estar cuidando que no te salga el agua café… 

Más que exigir es como muy básico el asunto. O sea, es una necesidad básica y es lamentable que le tengas que exigir algo tan básico para una ciudadanía.

Se supone que son personas o los encargados, el presidente o el secretario, lo que sea, es una necesidad básica y no está siendo cubierta. Qué lamentable que se supone que sean personas que piensan y están preparadas y que no puedan tener bien su trabajo.”, finalizó Lucía.

Colonia Talpita

Adrian Huerta, quien es vecino de la colonia Talpita, relata que los problemas con el suministro y calidad del agua datan desde el año 2022 en su vivienda. Sin embargo, con la crisis del agua que se agravó este año y los problemas con los tandeos, la situación ha ido empeorando. 

Puesto que es complicado continuar con su rutina diaria, el bañarse, lavar ropa y realizar labores cotidianas en el hogar. 

Adrian explicó que, desde que llegó a vivir a este domicilio, ha enfrentado dificultades relacionadas con el suministro por la baja presión y mala calidad del agua. Por lo que desde ese año, ha recurrido al uso de cubetas para lavar trastes, bañarse y lavar ropa a mano, además de usar agua con tonalidades que variaban entre naranjas, amarillas o verdosas con malos olores. 

Según la lista de tandeos, en su colonia correspondía a los juves, pero Adrián comenta que desde un día antes se quedan sin agua. Por lo que ha tenido que optar por ir a casa de familiares o amistades para poder bañarse e inclusive, lavar su ropa. 

“Ahora sé que el agua aunque te salga clara y no huela feo, ya tiene metales pesados, ya sé que tiene plomo, mercurio que obviamente te hace daño y ya no puedo vivir tranquilo con esa información, entonces por eso también ya prefiero irme a bañar a otras casas.”, explicó Adrián.

También explicó que, aunque a su colonia han llegado pipas de agua y sus vecinxs han hecho largas filas con varias cubetas y garrafones en mano, él no ha podido acceder a ellas debido a sus horarios escolares y laborales. 

La falta de agua también ha representado una pérdida importante de tiempo, pues ahora debe organizar sus actividades alrededor de la disponibilidad del recurso, cargar cubetas, filtrar el agua y lavar ropa manualmente. A esto se suma que la bomba de su vivienda se descompuso recientemente, lo que dificulta todavía más el aprovechamiento del agua almacenada.

Adrián considera que estas condiciones no deberían normalizarse y reconoce que se trata de un problema estructural que rebasa las responsabilidades individuales de quienes lo padecen.

Mientras las autoridades presentan los tandeos como una alternativa para administrar la escasez, las experiencias de quienes habitan las colonias afectadas muestran que ni siquiera se garantiza el acceso mínimo al agua. Entre cubetas, garrafones, filtros y traslados a otras viviendas, las personas han tenido que asumir los costos de una crisis que evidencia las fallas de un sistema que debería garantizar un derecho básico como es el agua.

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