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“Viajes, autos y escoltas… ¿cuánto nos cuestan?”

“Viajes, autos y escoltas… ¿cuánto nos cuestan?”

Columna “Quinto Poder”

Por Sheila Arias /@Cheilona I Responsable de Comunicación y Difusión en el Observatorio Ciudadano de Mazatlán A.C.

Seamos honestos de los temas polémicos y mediáticos en México y el mundo todos opinamos, en eso sí nos involucramos; nos encanta compartir puntos de vista porque es maravilloso y es una buena manera de involucrarnos en temas que nos impactan y, al mismo tiempo, generamos conversación. Lo malo es que una buena parte de la conversación se va en quejarnos “del Gobierno”, de la corrupción y ahí queda todo, en una queja.

Y también siendo realistas: ¡qué bonito sería que esa queja se transformara en acción!; por ejemplo, si le duele tanta contaminación en el canal de su colonia convoque a una reunión de vecinos para hacer limpieza voluntaria, eso cambiará la imagen de su zona y, con ello, mejorará el espacio familiar, generará participación ciudadana, y habrá hecho algo valiosísimo en favor de otros. Parece una acción sencilla, pero se requiere voluntad.

De eso se trata de voluntad en pequeñas acciones.

Ahora voy a lo que me interesa. En distintos espacios he leído o escuchado sobre autos de lujo que se compran funcionarios, de viajes que consideramos más de placer que de trabajo, y ahora la pregunta sería: ¿quién paga la seguridad, la comida, el hospedaje y el transporte para Evo Morales?, ¿cuánto nos cuesta todo eso?

Lo que nos duele es que la autoridad tome el dinero público como suyo y que lo gaste sin rendirnos cuentas. 

Hoy hay manera de llegar a una buena parte de esa información a través de los portales de Transparencia, ya sea de su municipio, en plataformas estatales o desde la Plataforma Nacional de Transparencia, ahí existe un mundo de datos y miles de documentos con información pública. Es importante reconocer (también) que la autoridad no dice cómo llegar de manera sencilla a esos datos; seamos realistas, la autoridad promueve la transparencia, pero es la primera que nos pone trabas a la hora de contestar una solicitud.

Voy directo al grano: en el caso de los viajes de funcionarios municipales, estatales o del Gobierno Federal, mucha información se puede encontrar en los portales de transparencia, desde el tipo de comisión, viáticos destinados, las facturas de lo que comió, dónde se hospedó o los medios de transporte que usó. Me consta que una buena parte de esa información está disponible en las plataformas.

Ahora que si quiere saber detalles pregúntele a la autoridad en una buena solicitud de acceso a la información. En su redacción sea preciso, claro, y conciso, y se asegurará una buena respuesta. Esto fomenta la participación ciudadana e impulsa a la autoridad (por no decir obliga) a la rendición de cuentas, de paso le pica las costillas para hacer público el uso y destino de recursos destinados a tan cuestionados viajes.

Por Transparencia también puede conocer sobre los costos de autos de lujo que suelen adquirir los servidores públicos con el pretexto de que “es necesario”. Con otra buena solicitud está en su derecho de preguntar cuánto nos cuentan esos modelos, proveedores y quién lo autoriza. Le pongo el ejemplo de Mazatlán, esta semana llegó al Ayuntamiento una camioneta de lujo para el Alcalde, Luis Guillermo Benítez Torres. La unidad rebasó el millón de pesos pagada con recursos del erario, por supuesto.

La camioneta la pagamos los ciudadanos y si es dinero público la autoridad debe rendir cuentas. Si usted quiere más información solicite: el acta del Comité de Adquisiciones y Arrendamiento del Ayuntamiento; la justificación de la compra; facturas de pago; si hubo otras cotizaciones, y las características de la nueva camioneta; cuánto se destinará para mantenimiento, y quién será el chofer. Se puede.

Usemos las herramientas de Transparencia, yo soy usuaria distinguida con la esperanza de que algún día no sea necesario solicitar, sino consultar en formatos sencillos el uso y destino de cualquier recurso público.

Ahora en el caso de los escoltas, comida, hospedaje, y el transporte destinado para el boliviano Evo Morales, refugiado en nuestro país, estamos en condiciones de preguntarle al Gobierno mexicano, el origen de los recursos para esos gastos. Todo lo que consideremos que es información pública tenemos derecho a conocerla.

En el caso de los medios de comunicación, principalmente, vale la pena hacer ejercicios y cuestionar más que eso, por ser información de interés general; incluso, si reserva información también comunicarlo para que los ciudadanos conozcan los argumentos de la autoridad para no revelar cualquier dato. En resumen, comunicar lo que el Gobierno no está dispuesto a detallarnos, pese a que es recurso del pueblo.

En México, hay activistas, periodistas y ciudadanos bien informados con amplia experiencia en Transparencia y que conocen al dedillo cómo hacer solicitudes efectivas,  acérquense a ellos, estoy segura que los pueden orientar para conocer esto y más; busquen organismos de la sociedad civil dispuestos a compartir su conocimiento, en Mazatlán está el Observatorio Ciudadano donde colaboro con entusiasmo, una asociación ciudadana que impulsa justo la rendición de cuentas.

Estoy segura de que más de uno solicitará información a partir de esta columna, anímense, exploren. Y con esa esperanza me despido y los leo en mis redes.

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