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CHILE DESPERTÓ IV

CHILE DESPERTÓ IV

Columna Chile Despertó

Por Alfredo Villanueva Mercado.

Fotografía: Caterina Muñoz/@CateMunoz (https://instagram.com/Catemunoz

En la entrega anterior abrimos el campo de análisis de la situación socio-política-económica por la que atraviesa Chile, debido a la implantación del modelo neoliberal, mediados de los 70´s durante la dictadura de Pinochet y, que luego del retorno de la democracia pactada -1990- entre la clase empresarial, sus aliados, los militares y un gran sector de la clase política con el aval de sucesivos gobiernos de EEUU, rige hasta el día de hoy. Este análisis que pretende seguir línea de pensamiento de autores como David Harvey, de la acumulación por desposesión, hoy examinaremos, a grandes rasgos, el aspecto de la salud pública chilena.

Dentro de las manifestaciones en dicho país que se iniciaron el 18 de octubre del año pasado y que hasta el día de hoy no se han interrumpido, pese a la violencia que ha desatado el gobierno de Piñera con el fin de sofocarlas, hay una pancarta que se repite innumerables veces, ella dice: “No tengo miedo a morir, tengo miedo a enfermarme”. Sobrecoge emocionalmente su mensaje anónimo, pero que refleja claramente la realidad socioeconómica en que viven la gran mayoría de los más de 17 millones de chilenos, uno de cuyos aspectos más notorios lo constituye la salud. A la cual el presidente Piñera, así como su ministro de salud, la ha calificado “Como una de las mejores del mundo…”, los puntos suspensivos son de quien escribe esto y creen representar el pensamiento y la angustia de esa mayoría de chilenos que constatan el cinismo e hipocresía de sus gobernantes.

Comenzaremos por analizar brevemente el final de la cadena de la salud: las farmacias y la producción y venta de medicamentos. En el año 2008 se abrió por parte de la Fiscalía Nacional Económica el caso de colusión en contra de las tres principales farmacias que operan en Chile: Ahumada, Cruz Verde y Salcobrand oligopolio que maneja el 97% del mercado farmacéutico nacional– acusadas de un alza concertada de precios de un listado de 206 fármacos – hasta un 137% sobre su precio normal-, algunos de ellos prescritos para combatir enfermedades crónicas, como la epilepsia y la diabetes.

A fines del año recién pasado un tribunal de justicia chileno dictó un fallo en primera instancia; por tanto; sujeto a recursos anulatorios, en contra del cártel farmacéutico condenándolo al pago de una indemnización de dos mil millones de pesos a los perjudicados. Esto fueron divididos por el tribunal en dos grupos: el primero integrado por los comparadores que pagaron sobreprecio, tasando su monto total en $ 1.736.961.314 y, el otro grupo constituido por personas que no pudieron comprar medicamentos o tuvieron que dejar tratamientos médicos por el alto costo, la cantidad compensatoria en este caso es de $ 284.916.956.

El 30 de agosto de 2016 se publica la Ley No. 20.945 que Perfecciona el Sistema de Defensa de la Libre Competencia, tipificando como delito, de modo incompleto, la colusión. La “letra chiquita” como se dice coloquialmente a aquellas leyes o acuerdos legales que son opacos, para salvaguardar intereses económicos de los poderosos en el neoliberalismo.

Cabe aclarar que el presidente Piñera, en mayo del 2018, designa a Juan Benavides como presidente de la Corporación del Cobre (Codelco), este personaje fue de los coludidos en el oligopólico farmacéutico, como director de las Farmacias Ahumada.

A su vez este oligopolio farmacéutico es dueño de las empresas productoras de medicinas en Chile, quienes a su vez fijan sus costes de producción y de precios venta al oligopolio. Así las pequeñas y medianas farmacias dependen de los precios al consumidor que determinan los productores y los fabricantes, cerrando la cadena de explotación a los enfermos y de ganancia a los empresarios oligopólicos.

Quiero complementar lo dicho anteriormente con algunos datos acerca de la salud pública en Chile, que ponen de relieve el carácter de mercancía que el modelo neoliberal y sus seguidores le dan a ella: – Población 17.711.000 habitantes. – Pobreza 14,4% = 2.479.540 personas. –Indigencia 7,8%= 1.416.880 personas. – En la OCDE, el sector público es la primera fuente de financiamiento del gasto en salud (72% en promedio) excepto Chile con 47,4% y EEUU con 46,1%. – Esperanza de vida, hombres 77,11 años y 82,7 las mujeres. – Este sector atiende al 85% de la población, es decir, un poco más de 15 millones de personas. (1)

Dentro de las debilidades del sistema de salud pública podemos señalar: – Aproximadamente un tercio del gasto en salud es pagado directamente por los hogares, en tanto que menos de un 20% en promedio entre los países de la OCDE. – El gasto de bolsa en salud es elevado en Chile, 4,6%, en tanto que promedio los países de la OCDE es de 2,86. – El costo de los medicamentos es desproporcionado, existe un oligopolio que figa arbitrariamente sus precios, generando colusión. – El número de hospitales y disponibilidad de camas hospitalarias es insuficiente, muchos hospitales muestran precarias condiciones en su infraestructura y, a veces, condiciones de funcionamiento. – El acceso de la población a la atención médica pública en consultorios periféricos suelen en extremo dificultoso. – Déficit de ambulancias. – Déficit de tecnología de punta. – Cobertura y atención odontológica limitada. – Baja privacidad en la atención a los pacientes. – Impersonalidad en el trato a los pacientes. –Condiciones laborales de médicos, enfermeras y personal auxiliar poco favorables. – Bajo nivel de remuneraciones.

En tanto que el sector de salud privado que atiende al 15% de la población, 2.600.000 millones personas aproximadamente, tiene entre sus características: – Atender a personas de altos ingresos. – Cuenta con una infraestructura moderna y a veces lujosa. – Acceso a la atención médica oportuna. – Exámenes de tecnología avanzada. – Aspectos negativos del sistema privado de salud. – Restricciones de ingreso al sistema (pre-existencias). – Discriminación por edad y sexo. – Escasa cobertura de adultos mayores. – Alto costo de los programas, procedimientos y hospitalización. – Copagos elevados. – Carencia de programas de prevención de impacto colectivo. –  Integración vertical de ISAPRES y clínicas privadas. – Ganancias anuales excesivas. – Aumento discrecional de la cotización. (2)

Nos vemos en la próxima quincena para examinar a grandes rasgos el sistema educativo en Chile.

***

1.- Población y Salud en América Latina y el Caribe: retos pendientes y nuevos desafíos. https://www.cepal.org/fr/node/30968 Revisado 05/02/2020.

2.- El Sistema de Salud de Chile: una tarea pendiente Alejandro Goic G. en https://scielo.conicyt.cl/pdf/rmc/v143n6/art11.pdf Revisado 05/02/2020. 

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