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Sin un Protocolo de Atención a los casos de Acoso y Hostigamiento en la UDEG, las víctimas siguen denunciando en los centros universitarios

Sin un Protocolo de Atención a los casos de Acoso y Hostigamiento en la UDEG, las víctimas siguen denunciando en los centros universitarios

Colgando entre hilos, las estudiantes de distintos centros universitarios y preparatorias de la Universidad de Guadalajara (UdeG), han puesto en evidencia las situaciones de acoso y hostigamiento sexual de las que han sido víctimas en sus aulas y espacios escolares.

“Se la voz de aquellas que no pueden hablar”; “No te hagas, anota a tus amigos”; “Hecho en derecho solapadores de violencia”; “El buitreo es acoso”; “Ninguna Universidad puede hablar de prestigio si tolera y encubre a acosadores” son algunos de los miles de mensajes que hasta el día de hoy claman justicia en los “tendederos de denuncias” de la universidad pública del estado de Jalisco.

Aunque la contingencia de salud por el coronavirus detuvo algunas de las acciones públicas que las estudiantes estuvieron realizando, el tema permanece vigente ante las múltiples denuncias en los centros universitarios y la ausencia de un real Protocolo para la Atención de los Casos de Hostigamiento y Acoso Sexual.

Por Aletse Torres Flores / @aletse1799

En 2019, alumnas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) que realizaron una investigación exhaustiva sobre denuncias de acoso y hostigamiento sexual dentro de esta casa de estudios, comprobaron a través de una encuesta, que 4 de cada 10 alumnas han sido víctimas de estas prácticas de violencia sexual y de género por parte de sus compañeros, profesores o trabajadores con los cuales comparten el espacio educativo. En contraste, identificaron que la Defensoría de Derechos Universitarios (DDU) en el mismo año, reportó 40 casos de acoso y 38 de hostigamiento, de los cuales sólo a 37 casos se le ha dado resolución.

La situación para las alumnas no ha cambiado dentro de las aulas, ya que, en los primeros tres meses del 2020, la Defensoría de los Derechos Universitarios ya ha recibido 11 quejas de acoso y/u hostigamiento en los que están implicados 5 alumnos y 6 académicos.

Por esta razón, las jóvenes estudiantes de varios centros universitarios y preparatorias de la Universidad de Guadalajara dentro del estado se han manifestado a través de los famosos tendederos de denuncia para demostrar, su hartazgo sobre las situaciones de violencia sexual y de género que viven dentro de sus planteles y la poca empatía por parte de las autoridades.

De frente a esto, un Protocolo Universitario para Atender los Casos de Acoso y Hostigamiento, disfuncional, revictimizante, burocrático, ineficiente y, en su mayoría, desconocido por las alumnas.

“Estamos cansadas de que no nos vean, de que nos pasen por alto, esperando que nos rindamos ante ellos, pero ya no más” comentó una estudiante a ZonaDocs.

Aquí te compartimos un breve recuento de sus acciones de protesta y reclamo dentro de los planteles universitarios:

CUAAD

Por la Barranca de Huentitán en el Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño (CUAAD), las estudiantes han denunciado a sus agresores a través de los tendederos de denuncias; en ellos, hicieron visibles pancartas y en la entrada de la universidad colgaron una lona en la cual se leía: “Mientras haya una mujer violentada no seré libre”.

El viernes 13 de marzo, una semana antes de la contingencia de salud por el Coronavirus en el estado, las alumnas exigieron hablar con el rector Ricardo Villanueva durante su informe. Eran cerca de las 12 del día, cuando varias alumnas comenzaron pararse con la cara cubierta y con carteles en la mano dentro del auditorio donde se llevaba a cabo el evento. Juntas se pararon frente del rector y le leyeron cada una de sus exigencias; desde la creación de un buen protocolo de denuncia, hasta la implementación de talleres sobre perspectiva de género para el alumnado.

Según narraron a esta reportera, cuando terminaron de hablar con el funcionario universitario:

“se nos acercó el asistente del rector, nos dijo que no harían caso omiso de las acusaciones y le comenzó a tomar foto a los carteles…Estuvimos platicando con el secretario también para ver las alternativas, nos comentó que habían mandado un oficio para que no retiraran los carteles”.

CUCS

“Vi mi oportunidad y empecé a gritar ‘el rector no me cuida, me cuidan mis amigas’ y volteó, entonces se empezó dar ese diálogo. Nos felicita, pero le contestamos ‘No me felicites mejor haz algo por nosotras’ comentó una de las participantes de la manifestación”

En el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) varios letreros fueron pegados en las paredes del plantel, pero lamentablemente por la apatía de ciertos profesores, las integrantes del colectivo #MeTooCUCS no pudieron realizar su tendedero. Sin embargo, el 9 de marzo realizaron un paro activo en respuesta a la ‘solidaridad’ que demostró la universidad frente a la convocatoria del Paro Nacional de Mujeres, en donde se realizaron conversatorios, pegaron carteles e hicieron un recorrido por el centro para hacerse notar.

El 12 de marzo, con la visita del rector Ricardo Villanueva al centro universitario, las alumnas alzaron la voz, colgaron un tendedero y pegaron carteles en las puertas del auditorio -simbólicamente sobre la palabra ‘Respeto’ -; mientras esperaban a que éste saliera. Según relataron, cuando rector salió se portó indiferente y no se prestó para el diálogo, situación que las llevó a seguirlo durante su recorrido por el plantel:

“Nos dijo que lo denunciemos, que sigamos el protocolo y si ya no pasa nada que se lo hagamos saber” comentó la estudiante de CUCS

Mientras le seguía, le exigieron al rector un cambio, porque a pesar de que han dado de baja a varios profesores acusados dentro del centro, éstos siguen ejerciendo en otras áreas del plantel; es decir, sólo han sido rotados de sus puestos. Por su parte, el presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), Javier Armenta, quien también estuvo presente, aseguró a las alumnas que les “ayudaría en sus procesos” y se haría “responsable del seguimiento”, advirtiendo que “se piensa reformar todo el proceso de denuncia para hacerlo más ágil y se cumpla”.

CUCSH, La normal y Belenes

Los campus del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) sede La Normal y Belenes no son la excepción, antes de la jornada por el 8 de marzo, en cada centro se realizaron performances y se colgaron tendederos denunciando a los alumnos y profesores que han sido señalados como acosadores u hostigadores en las facultades de Derecho, Sociología, Relaciones Internacionales, entre otras.

También, se generó un buzón de denuncias para después ser leídas, se ‘rayaron’ las instalaciones con el mensaje: “Puercos acosadores” y los carteles en las paredes no faltaron. También se generaron espacios de diálogo sobre lo que viven las estudiantes día a día, talleres de defensa personal y conversatorios sobre el machismo y masculinidades, exclusivos para hombres.

CUCEA

Las estudiantes del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) expusieron a sus hostigadores mediante un tendedero y en carteles que fueron colocados en las paredes del plantel y en sus baños. Realizaron una marcha silenciosa el miércoles 11 de marzo, para después compartir los testimonios de acoso que han recibido en el centro; y el jueves 12 de marzo, las letras de CUCEA se llenaron de color morado al ser cubiertas por miles de post-it, respondiendo a la pregunta:

¿A qué edad fuiste acosada por primera vez?

CUCEI

Las alumnas del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI) – conocido por su deplorable tradición de buitreo, la cual consiste en acosar a las alumnas de manera colectiva desde sus salones-, realizaron un tendedero de denuncias que fue retirado por personal de la facultad de manera abrupta. A raíz de esta acción, las jóvenes se manifestaron dentro del centro universitario el día 10 de marzo; juntas gritaron consignas como:

“¿Dónde está la rectora que nos iba a cuidar?” reclamando las nulas acciones y respuestas obtenidas de la funcionaria luego del retiro de sus denuncias. Estorbando el paso para incomodar al que fuera con tal de ser vistas, colocaron un buzón de denuncias y pegaron carteles con la esperanza de obtener respuesta de las autoridades.

CUCBA Y CUSUR

Tanto en el Centro Universitario de Ciencias Biológico Agropecuarias (CUCBA), como en el Centro Universitario del Sur (CUSur), las estudiantes han llevado acciones que terminaron en la exposición y sanción pública de profesores que, dentro de sus campus, habían sido señalados como responsables de hostigamiento sexual.

En las paredes de CUCBA se colocaron carteles con consignas como: “De ser mujer es de lo último que quiero ser culpable” y “Ya no tenemos miedo”; además de un tendedero de denuncias donde se evidenció a un profesor que fue denunciado de manera excesiva y cínicamente acudió a burlarse y a presumir “su fama”. No hubo una queja formal hacia el profesor, pero gracias a las redes sociales el caso fue tomado por la DDU y el profesor fue separado de manera temporal de su cargo, por lo menos, hasta que se determine su culpabilidad.

En CuSur, el tendedero se colocó después de la manifestación del 8 de marzo y gracias a éste, se expuso al profesor que concentra el mayor número de denuncias por hostigamiento dentro del plantel; tras evidenciarlo, las estudiantes lograron sacarle de su propio salón de clases al mostrarle cada una.

Una universidad aparentemente solidaria y un protocolo fallido

El pasado 8 de marzo durante la manifestación masiva de mujeres, se plasmaron en los muros y pisos de Rectoría General de la UdeG y del Museo de Artes (MUSA), las denuncias de las estudiantes matriculadas que han sido ignoradas. Un día después, la Universidad de Guadalajara lanzó un comunicado donde aseguró que atendería los casos de las manifestantes y que trabajaría junto con colectivas feministas universitarias, estudiantes y académicas para la mejora de los protocolos de atención de las víctimas y sanción a los agresores.  

A la fecha, han pasado casi dos años de la aprobación del actual Protocolo Universitario para Atender los Casos de Acoso y Hostigamiento de la Universidad de Guadalajara; sin embargo, durante este tiempo también se ha demostrado su incapacidad y falta de impacto ante las demandas de las universitarias; ya que, el 91.5% de éstas no le conoce según los resultados de la investigación periodística: “Ineficiente aplicación del protocolo contra acoso y hostigamiento en la UdeG”.

Al respecto, Guadalupe Ramos Ponce, integrante del Comité de América Latina y el Caribe (CLADEM) y académica de la Universidad de Guadalajara que participó en la elaboración del Protocolo que aún no ha sido publicado, señala que la normativa vigente no coincide con el documento con el que se trabajó durante meses y que buscaba generar un paquete de reformas al interior de la UdeG. Y es que, señala, esta normativa fue desechada luego de la salida de la Vicerrectora, Carmen Rodríguez Armenta:

 “Se comienza a trabajar en un buen protocolo, en donde además surgen otras propuestas, iba a ser todo un paquete de reformas al interior de la universidad, crear la Defensoría de los Derechos Universitarios (DDU) que viera por ellos. En ese momento la propuesta que nosotras hicimos, es que tendría que ser una instancia autónoma de la universidad y a la par en un programa de prevención a las violencias el cual consistiría en capacitar a todo el personal universitario sobre las situaciones de violencia de género. Y también generar una campaña al interior del centro universitario para la prevención de estas violencias. Pero cuando se va la vicerrectora, la universidad decide hacer las cosas de otra manera, haciendo un protocolo mal hecho, mal estructurado que no sirve de nada” aseguró Guadalupe Ramos, al equipo de dicha investigación en una entrevista.

Pese a la contingencia de salud, las estudiantes de los centros universitarios y preparatorias de la UdeG no han sido silenciadas y, por el contrario, continúan articulándose; manteniendo vigentes todos los reclamos que dejó tras de sí la movilización del 8 de marzo: desde la demanda de un ambiente educativo más seguro, hasta la exigencia al Rector General de un cambio en el proceso de denuncias y una verdadera sanción para sus agresores, puesto que, viven cansadas de que sus victimarios se sigan paseando impunemente por las instalaciones universitarias. 

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