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¡Bienvenidas “Susanas”!

¡Bienvenidas “Susanas”!

Columna: Quinto poder 

Sheila Arias / @cheilona

Periodista / colaboradora del Observatorio Ciudadano de Mazatlán A.C. 

¡Por fin se acabó “Susana Distancia”! como mera jornada nacional preventiva, ahora el Gobierno Federal dejó en manos de cada entidad las riendas y medidas propias, de acuerdo con el famoso semáforo, por cierto, rojo para la mayoría de las zonas del país, pero llegaron para quedarse  “Susana Vigilancia” entre ciudadanos y “Susana Transparencia” en las autoridades. 

¡Bienvenidas “Susanas”!

Me enfoco precisamente en las voces ciudadanas, las que han logrado, que siguen luchando, o que están iniciando su batalla para que las ‘susanas’ se queden entre nosotros. 

Gracias a esta emergencia sanitaria crecieron las expresiones críticas de mexicanos exigiendo lo que es derecho: datos públicos, información de interés general; estadísticas, inversiones del recurso público, compras, arrendamientos, y proveedores. Los mexicanos hoy más que nunca cuestionamos cómo gastan nuestro presupuesto, en qué y quién se beneficia. La corrupción es el mayor cáncer del sistema político mexicano y nuestro ADN nos lleva a pensar mal, sí, pensar mal es normal.

Y justo esas voces críticas son ciudadanos organizados hastiados de normalidades.

En esta coyuntura muchos organismos se fortalecieron y otros nacieron fuertes. Destaco el trabajo de Transparencia Mexicana y Tojil que de inmediato salieron a identificar quién es quién en la rendición de cuentas, buscaron alianzas, y comenzaron a revisar portales de los gobiernos estatales, sus exhortos  empujaron para que las entidades abrieran micrositios de información y transparencia de  gasto por Covid-19, de las compras con recurso público.

El ejercicio es un éxito, hoy todos los estados tienen habilitado un micrositio y, al menos, el 30% de las entidades transparenta lo que debe.  Jalisco y Sinaloa son de ellos.

Ese ejercicio ha sido ejemplo, pero hay muchas otras organizaciones locales y regionales en todo el país que está haciendo lo propio con las herramientas a la mano. Los ciudadanos críticos están usando fuerte las redes sociales para visibilizar la opacidad y simulación; son mexicanos que cuestionan y que exigen cuentas de cara al descontento del poder público, porque a nadie (y menos al Gobierno) le gusta que le pidan cuentas.

En todo el país las voces se están fortaleciendo. 

En Sinaloa el Observatorio Ciudadano de Mazatlán A.C., trabaja en la documentación de toda esa información que no es pública: cuánto pagó el Gobierno municipal por las despensas para afectados en colonias, a quién le adjudicó de manera directa la compra de equipo de protección médica, cómo controló el reparto de recursos en efectivo a más de 8 mil ciudadanos que han gestionado apoyo, y qué argumentos legales usó para destinar recursos de inmediato.

Ya llevamos más de 70 días de distanciamiento social y en esos 70 días ninguna autoridad estatal por voluntad propia habilitó los micrositios para rendir cuentas de los recursos ejecutados, todo fue presión social. Los municipios son los más opacos, y el caso de Mazatlán, es un retrato en miles de gobiernos locales. Es ahí donde toca empujar fuerte a “Susana Vigilancia”, pedir cuentas como ciudadanía, seamos nosotros los vigilantes de la ruta del dinero público.

Hoy la batalla está más viva que nunca para abrir información sobre “inversiones emergentes” por la pandemia, en todos los sistemas estatales de transparencia es la pregunta recurrente. Queremos saber cómo se están gastando los recursos durante la emergencia, es cierto, el presupuesto es para eso, pero queremos garantía del buen uso, porque la corrupción es tanta que me sorprendería más si las cosas se hacen bien que si asoman ilegalidad. Sí, a ese punto.

Entre tantas cosas valiosas y positivas que nos trajo Covid 19 está esa coincidencia de voces ciudadanas, de gente que pregunta, que pide cuentas, que cuestiona, que quiere saber, porque saber es derecho constitucional. Ya no somos los periodistas, los activistas o los políticos contrarios al poder en turno los únicos que cuestionamos, somos millones.

Estoy segura que “Susana Vigilancia” llegó para quedarse, también démoslo todo, presiones, empujemos, para que “Susana Transparencia” se quede, aunque a fuerza, en la autoridad.

Atesoremos lo ganado y vayamos por más: ¡Bienvenidas “Susanas”!

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