El confinamiento en el aislamiento: la situación de las personas internadas en Centros de Rehabilitación de adicciones durante la pandemia

14 junio, 2020

Las personas que se encuentran en procesos de desintoxicación dentro de los centros de rehabilitación de adicciones se han enfrentado a un doble confinamiento durante la contingencia sanitaria por Covid-19. El proceso que habían iniciado algunos internos para la reintegración familiar y que, por un tiempo y hasta su mejoría les ha implicado estar lejos de casa y de los suyos, está en pausa desde el inicio de la pandemia. 

Esta es la historia de Fer, un joven que ingresó a sus 17 años a la clínica de rehabilitación ReDescubreT en la que motivan a los pacientes a detectar, admitir y corregir las actitudes autodestructivas que provocan sus adicciones. Fernando y Kitty, sus padres, tomaron la decisión de internar a su hijo en abril de 2019, después de verlo inconsciente bajo el efecto de las drogas durante día y medio. 

 Por Mariana Parra / @MarianaParraMa1

Fotografía portada: José Luis González / Reuters.

Fotografías interior: cortesía familia de Fer  

Para Fer, el proceso de reintegración social comenzó en enero, con la visita de su familia después de nueves meses sin tener comunicación física con él, sólo por medio de cartas que envió el día de la madre, el día del padre y en navidad. Aquel día, recuerda su familia, Fer los recibió con un abrazo y una sonrisa en el rostro. 

Fer está en medio un proceso de reaprendizaje, donde valora cada cosa que tiene en su vida; por ejemplo, lleva un año con tres cambios de ropa, un par de chanclas y unos tenis desgastados que lo dejan usar de vez en cuando. Y es que, comenta Fernando su papá: “ahí el día que comes un pan es porque te lo ganaste”.

 “Internar a tu hijo es una decisión difícil que no quisieras tomar, pero lo haces con amor”, explica el papá de Fer.   

Sin embargo, desde el inicio de la pandemia, por órdenes de Secretaria de Salud, está prohibida la entrada de personas ajenas a las clínicas de rehabilitación hasta nuevo aviso, lo que ha impedido las visitas de familiares y personas que realizan el servicio social dentro de estos espacios, señala Oswaldo López, director médico de ReDescúbrete. Los únicos que tienen permitido el paso son el director general, la directora de área de psicología y el director médico. 

El proceso de reincorporación planeado para Fer y para otras personas en recuperación no ha podido continuar desde el inicio de la contingencia, ya que, por indicaciones del médico, éste tiene que llevarse a cabo de forma presencial. Así que, por ahora, el contacto con sus familiares ha sido por vía telefónica y/o por videollamada, advierte Oswaldo López.  

Frente a una pantalla, fue el siguiente reencuentro de Fer con su familia a casi 13 meses de que lo internaran. Los vio a través de un teléfono, sentados en el sillón de la sala de su casa, al mismo tiempo que conoció a su sobrina de dos meses. Curiosamente, pudieron encontrarse de nuevo bajo una situación reconocida por ambos: el aislamiento detrás de una pantalla, pero por diferentes motivos.    

Las actividades dentro del centro han sido las mismas desde el inicio de la pandemia, aunque se han adoptado nuevas medidas de salubridad: lavarse las manos, no tocarse la cara, el uso constante de gel antibacterial, además de revisiones constantes para verificar que los pacientes no presenten los síntomas de la enfermedad. Hasta el momento, comparte la familia de Fer, se han enterado de que dentro del centro se presentaron dos posibles casos de Covid-19; sin embargo, confirmaron los directivos, se les mandó a hacer exámenes que dieron como resultado: negativo.  

La información que reciben las personas internadas en este centro es la que les llega por quienes están en contacto con el exterior, tal es el caso de algunos encargados:

 “Se les explicó y educó acerca de la pandemia, su reacción ha sido positiva y de cooperación” indica Oswaldo a través de un mensaje de texto. 

De acuerdo con National Institute on Drugs Abuse, la drogadicción es una “enfermedad crónica, que se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo o incontrolable de la droga a pesar de las consecuencias perjudiciales que acarrea y los cambios que causa en el cerebro, los cuales pueden ser duraderos”. Dichos cambios, advierte el instituto estadounidense, “pueden generar conductas dañinas” y puede traer consigo “recaídas”; es decir, cuando una persona vuelve a consumir drogas después de haber intentado dejarlas.

La primera vez que Fer estuvo en contacto con las drogas estudiaba la primaria. Al principio “sólo” fue marihuana, pero con los años aumentó el consumo de sustancias adictivas, en su mayoría con pastillas, como las pingas (medicamentos depresores del sistema nervioso); el clonazepam (medicamento que disminuye la actividad eléctrica anormal del cerebro); entre otras, hasta llegar al punto en el que ya no pudo parar.  

“Como padre de un adicto te preguntas: ¿cuántos jóvenes han probado la droga?, ¿cuántos de ellos generan adicciones?” se cuestiona Fernando, su papá. 

En México hay 2.2 millones de consumidores de sustancias adictivas, de los cuales, 230 mil son niños, niñas y adolescentes, así lo reconoció públicamente el Gobierno Federal en mayo de 2019. 

POTENCIAL DE RIESGO DURANTE

LA CONTINGENCIA SANITARIA

En medio de esta crisis sanitaria por COVID-19, cada vez hay más estrés e incertidumbre frente a lo que parece un periodo inacabado de cuarentena, y la estrategia de adaptación que sigue disponible, es el uso de estas sustancias, explica Elsa Taschini, psicóloga especialista en el tema.

Ya sea porque estas dependencias han surgido con el confinamiento o porque se han recrudecido o vuelto más difíciles de sobrellevar durante este periodo. Así lo confirman los directivos de la clínica ReDescubreT, quienes señalan que los casos de drogadicción no paran, hasta ahora, han recibido a seis nuevos pacientes desde el inicio de la contingencia; a cada persona previo a su ingreso se les aplicó una prueba que resultó negativa a COVID-19, asegura el director médico. 

Desde pequeño, Fer es social, protector y de carácter noble, a pesar de eso, sus actitudes empezaban a ser violentas con su familia, las mentiras aumentaban y la ansiedad provocaba que en ocasiones golpeara la pared con el puño hasta sangrar de sus nudillos, describe su familia. Los últimos días antes de su ingreso, ya habían hablado con Fer para decirle que necesitaba ayuda, aun así, él seguía saliendo con sus amigos de siempre en el barrio de Santa Tere. 

Para la familia de Fer, los primeros meses fueron los más difíciles: “te preocupas todo el tiempo ¿tiene frío, hambre?, ¿le hará falta algo?, ¿lo estarán tratando bien?” coinciden Fernando y Kitty. Incluso en ocasiones no lograban dormir, recuerdan, se preguntaban si realmente habían tomado la decisión correcta; sin embargo, después de la terapia con la psicóloga, las pláticas con el doctor de su hijo y los testimonios de los jóvenes que algún día fueron internos, los mantuvieron firmes hasta el día que volvieron a ver a Fer en persona. 

La familia de este joven sabe que el proceso de recuperación lleva tiempo, no obstante, esperan que este contexto incierto de contingencia sanitaria concluya pronto para que Fer pronto pueda continuar con el proceso de reincorporación a la sociedad y terminar por fin con este confinamiento en el aislamiento.   

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Mariana Parra

Periodista en proceso. Feminista. Apasionada de la fotografía, la danza y las diversas luchas sociales. Cada día es una oportunidad para aprender algo nuevo.

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