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A la memoria de Jesús Escamilla, líder del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba

A la memoria de Jesús Escamilla, líder del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba

Jesús Reynaldo Escamilla Martínez nació el 5 de noviembre 1959 en Ciudad Juárez, Chihuahua, México y falleció en la Ciudad de México el 9 de junio de 2020. Proveniente de una familia obrera fue el único varón con cuatro hermanas. Llegó muy pequeño a la colonia Pensil, Alcaldía Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México, cuando sus padres decidieron migrar para mejorar sus condiciones económicas.

Por Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba (MMSC)

Militante de izquierda, comunista por convicción, influido por el pensamiento de José Martí, Fidel Castro, Ernesto Guevara, Efraín Huerta, Roque Dalton, Benito Juárez, Emiliano Zapata y los clásicos marxistas, a los que dedicó su compromiso y militancia política. Jesús Escamilla se desempeñó como Coordinador Nacional en funciones del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba (MMSC) desde su fundación hasta su muerte.

Jesús Escamilla comenzó a militar a su temprana juventud al incorporarse en el seccional VII del Partido Comunista Mexicano (PCM), que en 1981 se transformara en el Partido Socialista Unificado de México (PSUM). Fue dirigente de la juventud comunista de dicha organización a partir de su incorporación a la Comisión Nacional Juvenil del PCM.

Desempeñó tareas de alta responsabilidad que le posibilitaron la participación en el año de 1983 en la “Semana de amistad México-URSS” realizada en la Ciudad de Almá-Atá (Amatý), capital de la República Socialista de Kasajstán (Kasajistán), colaborando en las actividades políticas y culturales efectuadas. Posteriormente, formó parte de la delegación mexicana que participó en los Encuentros Mundiales de la Juventud y los Estudiantes celebrados en el año de 1985 en Moscú, URSS y en el año de 1989 en Pionyang, Corea del Norte.

Apoyó a la Revolución Sandinista, que desde su triunfo en 1979 y en especial durante la década de los 80‘s, recibió múltiples gestos de solidaridad con la conformación de brigadas internacionalistas. En el caso de México, las organizaciones de izquierda jugaron un papel fundamental, en particular el PSUM que contaba con registro electoral, contribuyó a la causa enviando brigadas de trabajo cada año, para la pisca de café y algodón.

La primera Brigada Juvenil de Solidaridad con la Revolución Sandinista, denominada “De Juárez a Sandino, de Juventud a Juventud” se creó en los meses de marzo y abril del año 1986, bajo la coordinación del Comité Manos Fuera de Nicaragua, en la cual participó Jesús Escamilla Martínez en representación del PSUM. El objetivo principal de dicha brigada fue la de contribuir con trabajo voluntario en la pisca del algodón en la región del Pacifico Noroeste, concretamente en el Departamento de Chinandega.

Luego de la disolución del PSUM y del Partido Mexicano Socialista (PMS), después de las elecciones de 1988 y el surgimiento del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1989, Escamilla continuó militando en movimientos de izquierda junto a otros dirigentes del PCM, como Eduardo Montes Manzano, Jorge Díaz Ortiz y Jaime Perches, entre otros. Fue candidato a diputado en las elecciones del 18 de agosto de 1991, en coalición electoral con el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

En octubre de 1991, junto con otros compañeros y compañeras militantes de diversas organizaciones de izquierda en México, se conformó la Promotora de Solidaridad Va por Cuba, misma que tuvo como objetivo tres ejes políticos: 1) el respeto al derecho de autodeterminación y soberanía del pueblo cubano; 2) el levantamiento inmediato del bloqueo económico, político y cultural impuesto por Estados Unidos sobre Cuba y 3) la salida de los estadounidenses de la base militar de Guantánamo.

Jesús Escamilla junto con Raúl Castro.

A través de la Promotora se realizaron importantes acciones de solidaridad con la Isla: la realización de dos encuentros de solidaridad en 1992 y 1993, mítines de protesta, marchas multitudinarias, festivales musicales, además del envío de tres barcos con petróleo, medicamentos y fertilizantes.

Las campañas se realizaron bajo los nombres de “Petróleo para Cuba”, “Por el mar de las Antillas, otro barco va por Cuba”, “Fertilicemos la esperanza”, “La insulina va por Cuba” y “Cuba te quiero…sin bloqueo” mismas que se llevaron a cabo mediante la venta directa individual de bonos de solidaridad y mediante contribuciones de organizaciones políticas y sociales.

Dichas campañas se materializaron durante el conocido “periodo especial” por el que atravesó Cuba en la década de los 90. El primer barco arribó a la Isla el 9 de abril de 1992, el siguiente en el año 1993 y el tercero en 1994. Se desarrollaron otras campañas de difusión cuando era fundamental dar a conocer la realidad cubana y los logros de la revolución.

La Promotora de Solidaridad Va por Cuba jugó un papel destacado en fomentar la unidad de todas las corrientes de izquierda en torno a la apoyo a la mayor de las Antillas, además de fomentar la integración organizativa y social en los jóvenes simpatizantes, enarbolando la unidad como elemento fundamental de la solidaridad.

En enero de 1994 se da el levantamiento zapatista en Chiapas, México, con el cual muchos integrantes de la Promotora Va por Cuba se identificaron aunque un grupo continuó con las tareas solidarias con la Revolución Cubana. Jesús Escamilla junto con otros compañeros y compañeras, consideraron la importancia de mantener la solidaridad con Cuba como algo especial e independiente, que pudiera agrupar a todas las tendencias de izquierda, solidarias con la Isla.

El 24 de febrero de 1996 se celebró el 1er Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba en la Ciudad de México, donde fueron convocadas todas las asociaciones del país simpatizantes con Cuba y su proceso revolucionario. En dicho Encuentro, la Asamblea aprobó la creación del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba (MMSC) como un espacio de unidad para las organizaciones e individuos simpatizantes con la causa cubana, que agrupó a organizaciones de diversos sectores de la sociedad mexicana a nivel nacional como el Comité Julio Antonio Mella, Casas de Amistad, Promotora de Solidaridad Va por Cuba, Comité Cuba no está sola y el Comité Échale una mano a Cuba, entre otras.

Ese mismo día, ocurrió el derribo de las avionetas de la asociación terrorista Hermanos al Rescate, la cual sistemáticamente violaba con incursiones el espacio aéreo cubano para guiar embarcaciones destinadas a provocar ataques armados en instalaciones cubanas.

La noticia del derribo de las avionetas llegó al recién fundado Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba que acordó su primera movilización a la Embajada de los Estados Unidos en México para protestar por las incursiones terroristas al espacio aéreo cubano. Ahí, el MMSC realizó su primera protesta con una acción creativa, cualidad que desde entonces caracterizara a la naciente organización: centenares de aviones de papel serían enviados simbólicamente con dirección a la sede diplomática de los Estados Unidos.

Desde su fundación, el MMSC tuvo como consigna la unidad para el trabajo cotidiano de la solidaridad, logrando con ello mantenerse como una organización independiente contando con comités de solidaridad en más de 25 estados de la República Mexicana.

A lo largo de los años ha desarrollado de manera ininterrumpida, veinticuatro encuentros nacionales de solidaridad en diferentes estados del país y ha participado activamente en acciones de solidaridad coordinadas con la agrupación norteamericana Pastores por la Paz. Así mismo, ha efectuado un sin fin de actividades como la realización anual, en coordinación con la Embajada de Cuba en México, del tradicional baile para celebrar el asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba en el afamado “Salón Los Ángeles” y la histórica marcha que se realiza cada 26 de julio junto con otras organizaciones de izquierda en México, para conmemorar el inicio de la revolución cubana.

Jesús Escamilla y el obispo Raúl Vera.

Jesús Escamilla impulsó permanentemente la unidad en la organización convirtiéndose en el principal promotor y coordinador de las actividades políticas de mayor impacto, como cuando el ex presidente de México Vicente Fox suspendió las relaciones diplomáticas con Cuba, la convocatoria del MMSC tuvo una respuesta abrumadora y sacó a las calles a la sociedad mexicana para exigir su restablecimiento inmediato. Otra actividad con carácter hemisférico fue la realización del VI Encuentro Continental de Solidaridad con Cuba celebrado en el mes de octubre de 2011 en la Ciudad de México, que obtuvo excelentes resultados e impacto en el continente Americano, por la amplia asistencia de delegados provenientes de casi todos los países del mismo.

El MMSC ha ejecutado un sinnúmero de acciones solidarias coyunturales e históricas,  muchas de las cuales tuvieron la iniciativa, acompañamiento e impulso del compañero Escamilla. La lista es larga, pero valdría mencionar las jornadas desarrolladas por años abogando por la liberación de los 5 héroes cubanos, las marchas de solidaridad y múltiples mítines exigiendo respeto a Cuba, a su soberanía y autodeterminación.

Vale recordar que cuando un grupo minoritario quiso usar a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en contra de Cuba, se realizó un acto de repudio a favor de la Isla, el cual provocó que Jesús Escamilla tuviera desafortunadas consecuencias laborales ante los feroces ataques de la derecha mexicana.

A lo largo de la historia del MMSC, se han celebrado una infinidad de mítines frente a la embajada de Estados Unidos de América, algunos para exigir que se atendiera la votación de la Asamblea General de la ONU donde la abrumadora mayoría de los países miembros exige la eliminación inmediata del bloqueo económico, político, comercial y cultural impuesto de manera unilateral por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba, así como ayunos de 24 horas en apoyo y defensa de la libre autodeterminación cubana, entre otras acciones de protesta.

Escamilla fue un incansable formador de jóvenes que se acercaron a la solidaridad con Cuba, los apoyó y se preocupó por su preparación política e ideológica, propiciando la lectura de diversos textos, libros, documentos, películas y otras formas de información y conocimiento.

Fue un férreo defensor y promotor de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) creada en Cuba por iniciativa del presidente Fidel Castro en noviembre de 1999 con el propósito de formar Médicos Generales Básicos, orientados a la atención primaria de salud y con una elevada preparación científica, humanista, ética y solidaria, contribuyendo al desarrollo humano Gracias a la ELAM existen en México jóvenes médicos que prestan sus servicios en diversas partes del país.

De la misma manera, fue un impulsor activo de las brigadas de trabajo voluntario realizadas por el Instituto Cubano de Amistad por los Pueblos (ICAP), donde asisten, año con año, personas de todo el mundo con el objetivo de refrendar las relaciones de solidaridad.

El MMSC, con el impulso de Jesús Escamilla, ha sido semilla en la formación y permanencia de los diferentes comités de solidaridad que existen en México con otros países hermanos como el Estado Plurinacional de Bolivia, la República Bolivariana de Venezuela y el Estado de Palestina. El MMSC se pronunció contra el golpe de estado perpetrado en Honduras en junio de 2009.

Sin el trabajo y perseverancia del compañero Jesús Escamilla no existiría hoy en día un Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba con la fuerza, unidad y presencia que tiene actualmente en todo el país. No se puede hablar de solidaridad con Cuba en México sin mencionar el nombre de Jesús Escamilla Martínez, quien siempre privilegió su militancia solidaria por encima de cualquier interés.

Orgulloso de ser mexicano y digno heredero de las relaciones entrañables entre nuestros pueblos, dedicó su vida a alimentar esta relación y a la defensa de la revolución cubana.

Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba

Junio 2020

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