Una educación integral para hablar de placer y sexualidad

4 octubre, 2020

Cada persona vive la sexualidad y el placer a su manera, sin embargo, la educación sexual que reciben adolescentes y jóvenes en la escuela se limita a la enseñanza de un acto únicamente reproductivo y al riesgo de adquirir alguna enfermedad de transmisión sexual.

Es por esto, que la educación integral en sexualidades acepta diversas formas de relacionarse, toma en cuenta que los cuerpos son distintos y está más presente en la perspectiva de género que incluye a otras identidades. 

Akiko Bonilla, psicoterapeuta y educadora en sexualidad, compartió a través de una charla virtual con @Suciaurrea y @Melina.gaze de Vulgar.mx, un espacio para aprender de la educación integral en sexualidades con enfoque en el placer, desde sus experiencias en el campo laboral.  

El conversatorio transmitido vía Facebook el pasado 3 de septiembre,  fue dirigido principalmente a activistas y educadores en sexualidad. 

Por: Mariana Parra / @MarianaParraMa1 

“Nosotros creemos que nuestros cuerpos son nuestros, deberíamos poder gozar del bienestar, la salud sexual y del placer” comentó @Melina.gaze integrante del equipo de Vulgar.mx. una iniciativa educativa sobre sexualidades, con enfoque en el placer y la justicia social. 

La educación integral en sexualidades busca generar conciencia en cada persona acerca de los derechos que tiene sobre su cuerpo, al mismo tiempo que, pretende compartir y discutir información al respecto. Los procesos para relacionarse sexualmente son distintos para cada persona, por lo que, este tipo de educación evita excluir y ser impositiva. Acepta diversas formas de relacionarse, toma en cuenta que los cuerpos son distintos y parte desde una mirada con perspectiva de género que contempla a otras identidades como a géneros no binarios y transexuales. 

La educación integral en sexualidad es un derecho desde la adolescencia, es necesaria para el bienestar físico, social y mental y para el desarrollo humano en general, de acuerdo con la Cartilla de Derechos Sexuales de adolescentes y jóvenes del Gobierno de México. 

En México, no hay un plan nacional estandarizado en educación de sexualidades, sin embargo, gracias a las iniciativas de distintas organizaciones civiles que imparten charlas y talleres, entre otras actividades alternas a la educación sexual impartida por las instituciones públicas, se ha conseguido romper con algunas barreras para hablar de los procesos personales en las relaciones sexuales. 

Un discurso de “miedo y cero placer”, educación sexual clásica

La educación sexual tradicional se limita a enseñar con “discursos de miedo y cero placer”, según señaló Akiko Bonilla, psicoterapeuta y educadora en sexualidades. La información que se imparte en las escuelas es únicamente reproductiva y en función de las enfermedades de transmisión sexual:

“Recuerdo que en el Colegio nos ponían imágenes muy fuertes de una infección de transmisión sexual putrefacta”. 

Parte de esto, se debe a que la sexualidad se ha visto como un acto negativo por cuestiones históricas, religiosas, políticas y culturales, “se ve reflejado en cómo hablamos de la educación sexual tanto en espacios educativos, como informales” agregó Akiko.   

Incluso, dentro de la misma educación sexual tradicional se plantea un proyecto de vida universal donde se menciona: “cuando seas mamá o papá”; sin embargo, falta cuestionar el hecho de querer serlo sin imponer a través de la educación, manifestó.

El placer de conocerse

“No se trata de decir: no te toques y abstinencia” insistió Akiko, así como tampoco se busca llegar al otro extremo “tienes que hacer esto con tu erotismo”; en el ideal se busca que la persona tenga todas las herramientas que necesita: “esta es la información, estos son los recursos, esta es la manera en que lo puedes vivir de manera saludable o con menos riesgos” explicó la educadora. 

“Desde pequeñas, pequeños y pequeñes hay que empezar a contactar con nuestro cuerpo, al menos para nombrarlo. Nombrarlo es el inicio: “Hola mucho gusto este es mi cuerpo, este es mi mano, mi nariz, mi vulva, mi pene” 

Akiko señaló que desde temprana edad es importante tener conocimiento del cuerpo para formar una sexualidad donde la persona sienta que lleva “el timón”.

“El placer es algo que nos pertenece, es algo que aquí está en nuestro cuerpo” advirtió.

La decisión de cómo experimentar el placer está en cada persona “sea algo muy tradicionalmente entendido como erótico o, a lo mejor, algo que es distinto o no tan popular, pero es algo muy tuyo. Y sí, considero que es un derecho el que puedas vivir ese placer. Si vamos a empezar a hablar de este camino que va al placer, también es importante hablar de unos pasitos previos”, consideró.

¿Quién ya sabe cómo se pone un condón?  Taller para adolescentes 

Para ejemplificar lo anterior, Akiko Bonilla, educadora en sexualidades compartió algunas de sus experiencias en los talleres que imparte a adolescentes con perspectiva en el placer:

“¿Quién ya sabe cómo se pone un condón?, típico que todo el mundo alza la mano. Alguien pasa y alguna cosita se le puede retroalimentar. En ese tipo de talleres les cuento todos los pasos, a lo largo de la conversación me gusta platicarles: 

Es que, si tú estás preocupándote “¡Ay dios mío, no me vaya a venir! ¡Ay dios mío no se vaya a venir este adentro! ¡Ya me vi embarazada, me va a regañar mi mamá!” ya se te olvidó que estas gozando deliciosamente. Si quieres quitarte todos estos temas y dejarle de rezar a todos tus santos para que no se vaya a venir el cuate: usa condón”

“¿Cómo lo vas a usar?”

 Le haces una mini cortadita (al empaque) antes de la acción. Ojo, lo puedes tener debajo del cojín del sillón, pegado por ahí. Ábrelo completo, si estamos hablando de un pene, se coloca en el glande, la punta del pene y lo deslizas hasta la base. Pero ¿qué tal que no hay pene de por medio?, sacas a la mano tu bonita tijerita y podemos hacer una laminita de látex:  se corta en un corte recto de un extremo hacia el centro (del condón), se extiende y puede utilizar en la vulva o el ano. 

Es una experiencia bien rica, porque no hay que olvidar que el sexo oral también puede ser una práctica de riesgo. Hay que promover las prácticas protegidas, pero si te animas a no tener prácticas protegidas te recomiendo hacerte chequeos médicos frecuentemente para corroborar que tu estatus de salud está todo en orden y, si no, puedas acceder a los tratamientos pertinentes como es tu derecho”, finalizó Akiko.

La experta, compartió algunos materiales para personas educadoras en sexualidades que quieran integrar esta perspectiva en su trabajo:
La cartilla de derechos sexuales y reproductivos para jóvenes y adolescentes y La Declaración sobre el placer sexual del Congreso Mundial para la Salud Sexual

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Mariana Parra

Periodista en proceso. Feminista. Apasionada de la fotografía, la danza y las diversas luchas sociales. Cada día es una oportunidad para aprender algo nuevo.

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