La Nueva Jaliscia

12 noviembre, 2020

La calle del Turco

Por Édgar Velasco / @Turcoviejo

Bienvenidos a la Nueva Jaliscia, estado libre y soberano que forma parte de la República Mexicana pero que, al mismo tiempo, es independiente de las decisiones que toma la Federación. Porque allá ellos hacen las cosas muy mal y aquí en cambio, nosotros siempre hacemos las cosas muy bien. Mientras ellos todo el tiempo se equivocan —por ejemplo, poniéndonos en semáforo rojo cuando se sabe que aquí todo es naranja, como cantaba el niño profeta Yuawi— en la Nueva Jaliscia cada decisión que tomamos es correcta, acertada, oportuna pero, sobre todo, infalible.

Desde que Dios Nuestro Señor puso al profeta Enrique a ocupar los aposentos de Casa Jalisco, hoy Hogar Jaliscia, dio comienzo la liberación de las y los neojaliscios del yugo de la federación. Siempre preocupado por el bienestar de sus gobernados, y olvidándose de cualquier aspiración personal de alcanzar la silla que desdeña, el Profeta inició una confrontación con el Líder Supremo, a quien tanto desprecia pero a quien tanto se parece. Infalible como es, tuvo que reorientar su estrategia para que llegaran a la Nueva Jaliscia los recursos necesarios para concluir la Línea 3 del Tren Ligero, proyecto que fue saneado y purificado por los aires de la Refundación para convertirse en uno de los proyectos bandera de la administración del Profeta, aunque ésta lo único que hizo fue poner el listón inaugural y luego recorrerlo y volverlo a recorrer. Una vez echado a andar el tren, el Profeta del Agave decidió que era momento para que la Nueva Jaliscia volviera a su afán separatista.

La última afrenta del malicioso gobierno federal ha sido acuchillar el presupuesto para la Nueva Jaliscia, estado libre, soberano y dependiente del dinero de la Federación. Pero nada deben temer las y los neojaliscios: el Profeta Influencer ya echó a andar la maquinara y exhibió en sus plataformas los rostros de los traidores que votaron en contra de dar más recursos a Indatocom, Euzen y La Covacha, perdón, quise decir más recursos para la Nueva Jaliscia.

Pero este es apenas un ejemplo de cómo las decisiones del Elegido siempre son infalibles y acertadas. Allá donde alguien pone la mirada, allá hay un gran acierto: si usted, visitante, voltea a ver las carreteras, podrá ver cómo A Toda Máquina las ha transformado gracias a la magia de la adjudicación directa para los amigos. Pero esas son nimiedades: si Dios Nuestro Señor eligió al Elegido, ¿quiénes somos nosotros, mortales como el que más, para cuestionar sus elecciones? Si al Profeta le va bien, a sus amigos les va bien. Amén, aleluya, hermana, hermano.

Quiso Dios Nuestro Señor enviarnos una prueba dura en forma de pandemia, no para advertirnos sobre las consecuencias de la degradación ambiental sino para demostrarnos que el Profeta era el indicado para cuidar la salud de las y los neojaliscios. Con infalible tino, decidió anticiparse a la estrategia del gobierno federal para contener la pandemia: envió a los habitantes de la Nueva Jaliscia a resguardarse por sólo cinco días —sólo cinco días… sólo cinco días…— que los misteriosos designios divinos se convirtieron en ocho meses. Pero los habitantes de esta Tierra Elegida no tuvimos nada qué temer, porque la infalibilidad del Elegido demostró una vez más sus dotes de visionario líder: inició la estrategia del Confinamiento de Schrödinger, que permitió a las y los neojaliscios estar confinados en sus casas y saliendo a la calle al mismo tiempo, que permitió a los negocios estar cerrados y abiertos al mismo tiempo y vio crecer los contagios a nivel federal —con cifras enviadas por el gobierno estatal— pero contenerse y disminuir en las cifras locales. Misteriosos son los caminos de la covid.

Dicen los que saben que nadie es Profeta en su tierra. Por eso Enrique el Elegido ha tenido que enfrentarse a necios que se empeñan en cuestionar sus decisiones y que, no conformes con ello, hacen todo lo posible por hacerlo caer. Recordemos cómo los policías municipales malos mataron a Giovanni luego de detenerlo por no traer cubrebocas —cumpliendo la orden que el Profeta dijo que no dio—, o los policías ministeriales que se atrevieron a desobedecer el mandato del Elegido y realizaron desaparición forzada de personas y amedrentaron jóvenes y usaron vehículos no oficiales. Poseedor de la verdad absoluta, Enrique el Profeta nos hizo saber que la Fiscalía estaba infiltrada por el crimen organizado. ¿Pruebas? ¿Quién se atreve a cuestionar la palabra del Elegido? ¿Otra vez están pidiendo pruebas, como cuando le pidieron que probara que todo era parte de un complot surgido en los Sótanos del Poder de la Ciudad de México? ¡Necios! Si él lo dice es porque así es. El que tenga oídos para oír, que oiga.

Existen otros detractores, todavía más perversos, que se desaparecen sin más razón que dañar la imagen de Enrique el Elegido. Cada vez son más hombres y mujeres de mal que salen de su casa para nunca más volver y cuyos familiares exigen noticias al Profeta, como si él no estuviera suficientemente ocupado en ir a tirar penales al estadio de las Chivas. Los hay todavía más radicales que se hacen matar y aparecen en fosas clandestinas, en patios y baldíos, todo con la malsana intención de colapsar el Servicio Médico Forense y colocar a la Nueva Jaliscia como una lugar de exterminio y no como la Tierra Prometida por Enrique el Refundador.

Enrique el Magnánimo nos regaló un nuevo Periférico y lo presumió por todo lo alto. No nos dijo que para eso tuvo que deforestar todo a su paso y que luego hubo que romper el concreto recién puesto para poder hacer las estaciones del Peribús. Nos regaló nuevos camiones para el Macrobús, más chiquitos para garantizar las aglomeraciones y demostrar que las y los neojaliscios son inmunes a la covid buena, porque de la covid mala, la que sale después de las siete de las noche, nos protege Enrique con su manto protector.

Esta es, señoras y señores, la Nueva Jaliscia, el lugar donde todos son bienvenidos porque no son bienvenidos.

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La calle del Turco

Édgar Velasco Reprobó el curso propedéutico de Patafísica y eso lo ha llevado a trabajar como reportero, editor y colaborador freelance en diferentes medios. Actualmente es coeditor de la revista Magis. Es autor de los libros Fe de erratas (Paraíso Perdido, 2018), Ciudad y otros relatos (PP, 2014) y de la plaquette Eutanasia (PP, 2013). «La calle del Turco» se ha publicado en los diarios Público-Milenio y El Diario NTR Guadalajara.

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