Músicos urbanos: ser un artista que trabaja en la calle

Soy de Oaxaca y económicamente allá hay muy pocos recursos, entonces me vine a la ciudad y aprendí a tocar el saxofón para alivianarme y para sobrevivir, para comer, sostenerme y todo. Puedo decir que la calle me ha traído muchas cosas buenas y malas. Eliot Alvarado, Saxofonista urbano

Por Christian Noe Cantero / @christian_ch_malviviente / @christian cantero

Ilustración de portada Silvia Zsolt Fradera / Melancolía en las notas de un saxo

En las calles de Guadalajara, desde hace años y hasta la fecha, las y los artistas urbanos se han apropiado de los espacios públicos para compartir y expresar sus creaciones artísticas; sin embargo, algunos dependen de ese talento para salir adelante, para trabajar y poder sobrevivir.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) las y los músicos urbanos, en conjunto con las demás actividades asociadas con el sector de la cultura y el arte, generaron en total 1 millón 395 mil 669 puestos de trabajo durante 2018.

Eliot Alvarado tiene 21 años, es originario de Oaxaca y saxofonista urbano. Comenzó a tocar en la calle hace seis años aproximadamente, según cuenta, no tuvo maestro, aprendió con sus oídos, de manera autodidacta y ahora sobrevive haciendo música en las calles del centro de la perla tapatía.

Eliot dice que su sueño es llegar a ser saxofonista profesional, ser reconocido mundialmente, viajar a diversos países y darse a conocer un poco, para poder tener una mejor vida y no sufrir por dinero, como le sucedió durante la temporada más fuerte de la cuarentena ocasionada por la COVID-19.

“En la pandemia me fue mal, de plano venía al centro y sacaba aproximadamente 40 pesos al día, no había nada de gente, de esos 40 no sacaba ni para el camión. El gobierno no apoya ni nada, de plano nosotros pagamos renta y todo, y a mí me fue mal, malísimo, mal, mal, me la pasé súper mal”.

Dentro de los gastos a cubrir para Eliot, menciona lo que él considera “básico”: la renta del lugar donde vive, la luz, el internet, el agua y algunas otros servicios e insumos que requiere para solventar las necesidades de su familia, y que, por supuesto, no se detuvieron en medio de la cuarentena:

“Tengo una niña, tengo que comprar lo básico para ella, leche, pañales, lo que ocupe, se enferma y tú sabes que es un gasto, salía y me arriesgaba para sostener a mi familia, o era la calle, eso de la enfermedad me arriesgo un chingo, pero pues tenía que comer y mi hija también tiene que comer y tenía que salir a fuerza”.

Actualmente, un músico urbano como Eliot inicia su jornada de trabajo a las 10:00 a.m. y termina entre las 7:00 u 8:00 p.m. Cerca de diez horas que le permiten ganar, calcula, unos 400 pesos, o “si va muy mal” unos 150 pesos al día, pero “todo el día”, aclara el saxofonista.

Para Eliot, es importante que las personas apoyen a los músicos urbanos y que “el gobierno nos de permiso de trabajar libremente, que no nos quiera quitar las cosas o movernos de lugar”.

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Christian Cantero
Estudié periodismo con resaca de injusticia e intenciones de narrar historias que nos demostraran lo contrario. Escribo sobre la comunidad LGBT+, las protestas sociales y sobre cultura... aunque lo mío lo mío sea el fotoperiodismo, los perritos y los videojuegos.

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