Racismo anti-negro y xenofobia: ¿qué deben enfrentar las y los migrantes negros al huir de su país y buscar asilo en México?

El Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI), publicó recientemente el reporte Un viaje de esperanza: la migración de mujeres haitianas a Tapachula, México, el cual documenta las situaciones de precariedad, discriminación y violencia que enfrenta este sector específico de la población migrante, en su búsqueda por conseguir asilo o refugio en el país.

A este informe se suma el estudio There is a Target on Us o “Nos tienen en la mira” que indaga sobre el impacto del racismo anti-negro en la vida de las personas migrantes africanas, también en la frontera sur de México. Ambos trabajos, forman parte de una investigación más amplia sobre las experiencias de las mujeres migrantes negras que ingresan, transitan o se establecen en el país.

Molly Goss, Gestora de apoyo a familias transnacionales del IMUMI, en una entrevista para ZonaDocs, destacó la precariedad y la vulnerabilidad en la que viajan las migrantes haitiana y las y los migrantes africanos, así como el papel de las autoridades mexicanas y estadounidenses en los últimos años, y el panorama en materia de migración en la nueva administración de Joe Biden.

Por Samantha Anaya / @Sam_An16

De acuerdo con Molly Goss, Gestora de apoyo a familias transnacionales del Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI), estos reportes de investigación sobre la vida y los retos que enfrenta la población afrodescendiente en el sur de México surgieron “como consecuencia de la creación de la Asamblea de Migrantes Africanos y Africanas en Tapachula”.

Reconociendo que se trataba de un “suceso muy alentador”, por ser la “respuesta a una lucha internacional por querer combatir el racismo en el mundo”, decidieron que estos reportes tendrían que documentar todo aquello de lo que poco se sabía en ese momento: las razones por las cuales salen de sus países, los retos para establecerse en un país como México y las latentes situaciones de violencia que les atraviesan como una población vulnerable y vulnerada:

“La verdad, se habla muy poco sobre la migración haitiana y africana en América, y, particularmente, en México. Porque, es decir, estas personas han atravesado literalmente continentes para buscar asilo, para buscar un escape a la violencia de la que son víctimas en sus países, y en el proceso se enfrentan a más peligros. Además, ambos informes son un intento por explicar las causas por las que estas personas migran, ya que se ha documentado muy poco sobre las razones que les obligan a migrar”.

NUEVAS POLÍTICAS ANTIINMIGRANTES EN MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS

En México, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) es la responsable de proveer asilo a cualquier persona extranjera que así lo solicite. Mientras esperan que se determine su condición, pueden solicitar al Instituto Nacional de Migración (INM) una Tarjeta de Visitante por Razones Humanitarias (TVRH), que les permite trabajar y viajar durante un año como máximo. Hasta 2019, algunas personas migrantes haitianas utilizaban estas tarjetas para viajar a Tijuana con la esperanza de entrar a Estados Unidos.

Sin embargo, los cambios en las políticas del INM se dieron a partir de las amenazas del ahora ex presidente de Estados Unido, Donald Trump, en mayo de 2019, al decir que impondría aranceles a las mercancías mexicanas que entraban a territorio estadounidense, hasta que las personas migrantes indocumentadas dejaran de entrar a Estados Unidos a través de la frontera con México.

Después de una semana, los gobiernos de ambos países emitieron una declaración conjunta sobre migración “para tomar medidas sin precedentes para frenar la migración irregular”, lo que incluyó el enviar a la Guardia Nacional a la frontera norte de México:

“La Guardia Nacional no cuenta con agentes migratorios, pero actúan como tal. Por órdenes del gobierno federal mexicano, se desplegó por todo el país la Guardia Nacional, para impedir que las personas pudieran desplazarse libremente”, señaló Molly Goss.

Otra de las acciones del gobierno mexicano ante las amenazas de Trump, fue que, en el verano de 2019, el INM cambió significativamente el trámite, y comenzó a especificar en los permisos de salida que el receptor debe partir del país desde la frontera sur mexicana, lo que les prohíbe el paso hacia la frontera norte con Estados Unidos.

La gestora de apoyo a familias en el IMUMI mencionó que también, en los últimos años, las autoridades mexicanas han deportado a un número importante e histórico de personas extranjeras:

“En los primeros meses del gobierno de AMLO se vio un poco de esperanza para las y los migrantes, pues fue el periodo en el que se hizo entrega de las TVRH. Se vio una mejora significativa en comparación con años anteriores… pero, después, todo se volteó: las personas migrantes que llegaban a México ya no tenían la opción de llegar a Estados Unidos”.

La legislación mexicana establece que quienes solicitan una TVRH no deben esperar más de 30 días para obtener la aprobación, pero, ahora, tardan al menos seis meses en ser expedidas. Sin esos documentos, las haitianas, los haitianos y demás migrantes que esperan viajar hasta la frontera norte corren el riesgo de ser detenidas y detenidos y, posiblemente, deportadas y deportados. El número de personas migrantes deportadas de México aumentó un 22% en 2019 (141 mil 223 en 2019 en comparación con 115 mil 686 en 2018).

Mientras, en Estados Unidos la existencia de políticas sostenidas por el racismo contra la población afroamericana generó que la población migrante estuviera aun más desprotegida, y también dieron lugar a la separación de familias y a innumerables violencias a los derechos humanos de solicitantes haitianos de asilo.

MIGRACIÓN AFRICANA EN AMÉRICA

La reciente migración africana que arriba a México, y que busca llegar a Estados Unidos, ha sido, en general, transitoria e indocumentada. Los principales países de donde procede este grupo migratorio son: Ghana, Etiopia, Somalia, Eritrea, Camerún y República Democrática del Congo, de acuerdo con datos del INM.

Dado el creciente número de migrantes africanas y africanos que llegan a México, desde 2007 se comenzó a incluirles en los informes anuales de migración. En 2014, las autoridades migratorias mexicanas registraron 785 detenciones, y para 2019 la cifra aumentó a 7 mil 065, cifra que continúo aumentando hasta los cierres fronterizos a causa de la pandemia por COVID-19.

La población procedente de África que busca llegar a Estados Unidos o Canadá a través de México ha aumentado, debido a las cada vez más frecuentes agitaciones políticas en sus países de origen, las cuales han provocado muertes y desplazamientos forzados, así como, por el aumento de la violencia de género. Asimismo, este clima de violencia les ha llevado a desplazarse de forma interna, llegado la cifra a 9 millones de personas desplazadas entre 2010 y 2016.

Además, aun cuando la economía de algunos países africanos ha crecido, en la mayoría de ellos las tasas de desempleo son muy altas, y los salarios muy bajos. Esta disparidad económica persiste incluso en países con abundantes recursos naturales, los cuales son explotados por los llamados países desarrollados, apoyados por los regímenes corruptos de las naciones africanas.

LAS POLÍTICAS ANTI MIGRATORIAS DE LA UNIÓN EUROPEA

Por otro lado, de acuerdo con lo expuesto en el informe del IMUMI, el aumento en el número de migrantes africanas y africanos que viajan hasta México para llegar a Estados Unidos o Canadá se debe también al cambio en las políticas de migración de la Unión Europea.

Desde 2015, la migración indocumentada que llega a Europa se convirtió en un tema recurrente en la elaboración y regulación de sus políticas públicas, particularmente en los partidos populistas de derecha en países como Francia, Alemania y Polonia, lo que ha causado un creciente sentimiento anti migratorio entre la población civil de esos países.

Una de las consecuencias más importantes de esas políticas es la situación de violencia que viven las y los migrantes que proceden de África al llegar a Libia. Muchas personas viajan hacia el norte a través del continente africano hasta llegar a Libia, desde donde continúan en barco para arribar a Italia o Grecia. Por ello, desde 2016, la Unión Europea ha aumentado su colaboración con Libia para evitar la salida de barcos desde ese país hacia Europa, por lo que los países de la Unión han dado millones de euros para fortalecer la Guardia Costera de Libia, así como para permitirles a las autoridades libanesas detener a solicitantes de asilo.

A su vez, el clima de violencia que se vive en Libia, el caos político y la lucha de milicias resulta en leyes que criminalizan la entrada y salida del país, lo que obliga a las personas refugiadas y migrantes a permanecer invisibles, lo cual genera la vulneración de sus derechos cotidianamente.

Human Rights Watch menciona que las condiciones que se viven en los centros de detención de Libia los convierten en lugares de “hacinamiento severo, condiciones insalubres, alimentos y agua de mala calidad que han llevado a la desnutrición. La falta de atención médica adecuada es grave, y los relatos de violencia por parte de los guardias, que incluye palizas, azotes y el uso de descargas eléctricas son inquietantes”.

Por todo ello, las y los migrantes africanos han decidido evitar llegar a Ecuador, Brasil o Guyana, para de ahí viajar hasta México, y continuar hasta arribar a su destino planeado: Estados Unidos o Canadá.

“MÉXICO NO TIENE NADA QUE OFRECERME”

A decir del informe del IMUMI, los datos sobre migración disponibles sugieren que pocas y pocos migrantes africanos buscan asilo o se establecen México. Para algunas y algunos migrantes africanos la alta tasa de violencia en México les hace sentirse inseguras e inseguros, por lo que están decididas y decididos a seguir con su camino hasta llegar a la frontera norte del país, ya que consideran que Estados Unidos y Canadá son destinos más seguros, además de que ofrecen mejores oportunidades económicas, tal y como un migrante de Camerún le dijo a un periodista: “México no tiene nada que ofrecerme”.

Además, tal y como se expone en el informe del IMUMI, la población migrante africana que llega a México a través de la frontera sur vive discriminación racial.

Sin embargo, de acuerdo con la Asamblea de Migrantes Africanos, en 2019 algunas y algunos migrantes africanos tenían la intención de solicitar asilo en Estados Unidos o Canadá, mientras que, algunas otras y algunos otros, decidieron hacerlo en México. Pocas y pocos migrantes africanos perciben inicialmente a México como un destino para buscar refugio.

De acuerdo con la organización Sin Fronteras, quienes deciden establecerse en México suelen hacerlo como resultado de las restricciones y obstáculos con los que se enfrentan al tratar de llegar Estados Unidos.

MÁS VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS Y LOS MIGRANTES

La COMAR debe tramitar las solicitudes de asilo en un plazo de 45 días hábiles, pero, en realidad, este periodo suele tardar meses o hasta un año en tramitar las solicitudes.

Según el reporte del IMUMI, a menudo se aprovechan de la falta de acceso al idioma y de la comprensión de las personas sobre sus derechos para prorrogar los plazos, o para violar intencionadamente los procedimientos legales. De acuerdo con las entrevistas realizadas a mujeres migrantes, sólo unas pocas (las que hablaban español) entendieron el significado de asilo, el estado de su solicitud o si estaban en peligro de ser deportadas.

“Cuando vamos a la oficina de migración, dan mejor atención a los demás migrantes que a los haitianos”, mencionó una de las entrevistadas en el reporte.

Entre los testimonios de este grupo de la población migrante en México, Goss precisó que:

“La población migrante haitiana y africana, particularmente, no cuenta con el cumplimiento de sus derechos básicos, como su derecho a la vivienda, al trabajo, al acceso a la educación y a la salud. Por ejemplo, en algunos testimonios se da cuenta de que como se supone que algunos de ellos tenían una entrevista de trabajo, pero, al llegar al lugar, les decían que el puesto ya no está disponible. Además, si se enferman sus hijos e hijas no pueden ni entender la receta médica, porque no hablan español”.

LA XENOFOBIA Y EL RACISMO CONTRA LA POBLACIÓN NEGRA EN MÉXICO

El racismo y la xenofobia por parte de la población civil mexicana son otros de los problemas que enfrentan las y los migrante negros de Haití.

Una de las entrevistadas, por el IMUMI, declaró que:

“Afuera, la gente no te respeta. No estás en tu propio país y la gente está enojada contigo. Si te pasa algo, no puedes hablar con nadie de ello”.

De igual manera, las personas migrantes haitianas han denunciado las actitudes racistas y xenófobas de los agentes del INM en los centros de detención migratoria en Tapachula, quienes, incluso, les han llamado “perros” e “hijos de puta”.

Además del racismo, este grupo de la población tiene dificultades para integrarse a la sociedad, ya que las mexicanas, los mexicanos y las autoridades, “no están familiarizadas con la historia y la cultura haitiana, y les estereotipan como refugiados económicos que representan una carga”:

“De acuerdo con los testimonios que recabamos para la elaboración del informe sobre migrantes haitianas, nos dimos cuenta de que ellas viven en barrios aislados de forma precaria. Tienes miedo a salir, porque dentro de la sociedad mexicana viven discriminación interseccional, por su lugar de procedencia, por su tono de piel, por su sexo. En muchas ocasiones se les discrimina porque se piensa que son migrantes económicos, pero la realidad es que muchas y muchos de ellos huyen de sus países porque son perseguidos y buscan asilo en otro país”, compartió la gestora del IMUMI.

Para Goss, la población mexicana tiene que reconocer que ejerce discriminación en contra de esta población y es racista, nada muy distinto con lo experimentado en el marco del movimiento Black Lives Matter:

“Darse cuenta de que discrimina, y de que es racista. Ahora recuerdo lo que sucedió en la primavera de 2020, con el movimiento Black Lives Matter, lo cual me pareció muy propicio para que en México se reflexionara en torno a estos temas”.

LA PANDEMIA POR COVID-19

A decir del informe, el gobierno estadounidense ha usado la pandemia como pretexto para limitar indefinidamente la entrada de solicitantes de asilo. Por ello, la mayoría de las personas migrantes haitianas que intentan entrar a Estados Unidos son detenidas y deportadas sin examinar su caso.

Por otro lado, las condiciones de las personas migrantes han empeorado como resultado de la pandemia por COVID-19. Algunas de las dificultades que han tenido que vivir es a causa del cierre de fronteras, de albergues para migrantes y de las oficinas de la COMAR, así como, por la pérdida de empleos y la recesión económica.

De igual forma, han tenido que enfrentar una mayor dificultad para acceder a servicios de atención médica, por lo que se ha deteriorado aún más la calidad de vida de las y los migrantes que viven o transitan por México.

“La verdad es que los testimonios los recabamos entre 2018 y 2019, es decir, antes de la pandemia, por lo que no pudimos hacer más entrevistas, por las medidas implantadas a causa de la contingencia sanitaria. Además, varios países cerraron sus fronteras, lo cual influyó mucho en la movilidad de las personas. Por ejemplo, ahora con la caravana de migrantes hondureños, hubo represiones para ‘contenerles’ por parte de las autoridades guatemaltecas. La pandemia sí empeoró su situación, y, junto a este problema, aun se sigue con la idea de restringir las fronteras, y en México se sigue con la idea de deportar a más personas”.

LA “ERA BIDEN” Y LA MIGRACIÓN

De acuerdo con lo expuesto por la gestora del IMUMI, la llegada de Joe Biden a la presidencia de los Estados Unidos no generará un cambio de inmediato, pues, aunque existe la posibilidad de realizar una reforma migratoria que favorezca a esta población, el sistema de asilo fue destrozado por completo en la administración de Donald Trump:

“Biden dice que va a cambiar las políticas restrictivas de Trump, pero no va a realizar cambios en las leyes, porque Trump no lo hizo. Trump realizó cambios en la corte y en políticas administrativas; cambio la migración, sin cambiar leyes. Con Biden el cambio no va a ser inmediato. Hay políticas de asilo internacional que pueden modificarse. Sí existe la posibilidad de hacer una reforma migratoria, pero está aplicaría para las personas que han residido por vario tiempo en Estados Unidos. Así que sí, sí va a haber cambios positivos en el sistema de asilo, pero tardará en ser así, ya que Trump lo destrozó por completo”.

Ante la toma de posesión de Biden, el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos anunció la suspensión de nuevas inscripciones en el programa de Protocolos de Protección al Migrante (MPP), a partir del 21 de enero de 2021, lo cual significa que la nueva administración federal de Estados Unidos eliminó el programa Quédate en México, el cual establecía que si una persona migrante llegaba a la frontera sur de ese país, y no era catalogada como alguien vulnerable, debía permanecer en las ciudades fronterizas en México hasta que llegara la fecha de su audiencia:

“Estas personas debían vivir a la espera de su audiencia en algunas de las ciudades más peligrosas de México. Esta noticia, de no agregar a más personas al MPP, es muy buena, pero aún no se dice qué va a suceder con las 68 mil personas migrantes que fueron inscritas durante el gobierno de Trump”, subrayó Molly Goss.

Para finalizar, Goss reiteró que:

“Como instituciones que son acompañantes en la lucha por garantizar los derechos humanos de las y los migrantes tenemos que seguir empujando. Lo importante con Biden es seguir presionado, porque Trump dejó un país muy débil, y si no estamos al pendiente la situación no va a cambiar, y si lo hace va a ser de forma muy lenta”.

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Samantha Anaya
Amo pasar tiempo con mi persona favorita: mi mamá. Considero que el ser periodista implica hacer un compromiso con la verdad, la justicia, la empatía y, sobre todo, con las personas.

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