Mujeres indígenas cineastas, su legado protege lenguas e identidad

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Hace 35 años las mujeres ikoots de San Mateo del Mar se volvieron directoras de la película de su propia historia. Fue el inicio de la autorrepresentación de los pueblos en el cine. Pasaron los años y, como ellas, mujeres indígenas de distintas latitudes mexicanas crearon un legado audiovisual de identidad para futuras generaciones

Texto y fotos: María Ruiz / Pie de Página

CIUDAD DE MÉXICO.- El domingo 21 de febrero fueron presentados tres peliculas documentales realizadas por directoras indígenas. Los filmes forman parte del acervo de cine y video Alfonso Muñoz. Su rescate es fundamental para fomentar la autorrepresentación de los pueblos indígenas mexicanos en un país en el que las lenguas maternas van desapareciendo paulatinamente.

Dentro de las proyecciones se estrenó el cortometraje Teat Monteok (El cuento del dios rayo) realizado hace 35 años por mujeres ikoots de San Mateo del Mar en el primer taller de Cine Indígena.

“Finalmente salieron del olvido al que fueron condenados”, compartió el director de cine Luis Lupone, quien encabezó el taller en 1985. Antes del taller eran “objetos de estudio no autoras de sus historias”, añadió en el marco de la celeración del Día internacional de las lenguas maternas, realizado por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI).

La película hecha por las mujeres ikoots fue dirigida por Elvira Palafox, quien en ese entonces tenía 21 años y logró convencer a sus conocidos y familiares de participar. Junto a ella, cinco mujeres más participaron en el taller: Timotea Michelin, Justina Escandón, Guadalupe Escandón, Juana Canseco y Teófila Palafox, hermana de Elvira. Antes del cine ya eran narradoras con sus bordados y eran parte de la Asociación Fernando Gómez Sandoval, junto a 120 artesanas en San Mateo del Mar.

“Si hemos de visualizar un futuro persiste mi sueño inicial de hace 40 años. De un país donde existan productores, realizadores, camarógrafos, editores, que trabajen en televisoras, estaciones de radio, de prensa, que tengan una cinematografía propia dentro de las comunidades indígenas, hacia dentro y hacia afuera de las mismas. Falta mucho para que esto suceda y estas mujeres nos han enseñado a dar el primer paso. Toca a las nuevas generaciones seguir su ejemplo”, expresó Lupone.

A tantos años de la realización este domingo Teófila Palafox vivió el estreno de uno de los documentales que realizaron y compartió su sentir:

“Nos da alegría ver cuando se termina porque son cosas que costó para llevar a cabo y se guardó, pero ahora vemos que sí van a salir todas y nos da gusto. Lo único que yo pienso es que muchas de mis compañeras no viven porque ha pasado mucho tiempo, pero como son registros que quedan, quedan para los jóvenes que no vieron el pueblo cómo era, ahora lo van a ver de una manera diferente. Creo que es necesario el trabajo porque nosotras ahí hablamos en lengua materna. Nosotros nos gustó hacer así porque es lo normal, así vivimos y hablamos en lengua materna”.

La artesana y primera cineasta indígena de México comparte que, más de tres décadas después, su comunidad ha cambiado:

“Las cosas que vemos son cosas que se registraron hace años, que hoy si vemos esa calle no la reconocemos. Esa duna que se veía, ya no está; si hoy vemos a estos chamaquitos que estaban jugando ahí, ahorita no están ahí, viven en una ciudad. Ha cambiado el lugar” agregó.

La directora Teófila Palafox.

En el filme Timotea Michelin, la “Mum Vida” (la abuela), quien se encargaba de los rituales del pueblo, relata a sus nietas el cuento del dios rayo, parte de la cosmovisión ikoots. La abuela participó en el taller también en guiones e iluminación.

Pensando en las películas, ella soñó con rodear al santo de la iglesia de iguanas. Las mujeres comentaron que eso no se podía filmar porque el sacerdote no daría permiso.

El taller dio como resultado tres cortos y un largometraje documental: Teat Monteok (El cuento del dios rayo), Angoch tanomb (Una boda antigua), Leaw amangoch tinden nop ikoods (La vida de una familia ikoods) y Tejiendo mar y viento.

La realización de este taller es fundamental para promover la autorepresentación, que los y las realizadoras indígenas sean quienes proyecten y documenten sus realidades. El INPI busca que al publicar en su totalidad estos cortos se vuelvan inspiración para las futuras generaciones, que se miren a sí mismas y muestren desde su perspectiva.

Norma Meza porta un collar con la palabra “Auka”, saludo tradicional kumiai

La programación incluye el corto Sh’aak kumiai tipei aalhuwei (Mujeres Kumiai que platican) dirigido por Norma Meza, quien es originaria de Baja California, reconocida líder y defensora de los derechos de su pueblo: los kumiai.

Sh’aak kumiai tipei aalhuwei es una mirada a la organización de siete mujeres kumiai quienes, al darse cuenta que su lengua moría poco a poco, decidieron enseñarsela a sus nietos.

El documental es un diario de enseñanzas y reflexiones en torno a ellas y a sus tradiciones. “Con las grabaciones queríamos que mucha gente se enterara que aún existimos. Estos videos son para que se haga conciencia de que se está perdiendo la lengua”, compartió Meza.

Para Meza el que ella y sus compañeras realicen los documentales es bonito porque “sale de adentro hacia afuera, para que miren la realidad, no desde la mirada de los antropólogos, sino de ellas.

Actualmente siguen enseñando kumiai a las nuevas generaciones de niños pero Norma Meza no cree que aprendan al 100 por ciento porque ahora están más interesados en sus celulares y videojuegos.

Para ella, la enseñanza de su lengua materna se debe adaptar a la época para no morir. Piensa que deberían hacer videojuegos en kumiai o que Google debería incluir en su traductor su lengua materna.

Tanto Teófila Palafox como Norma Meza hicieron hincapié en que las nuevas generaciones investiguen sobre sus raíces y se sientan orgullosos de ellas.

El evento terminó con la proyección del documental Ndá kum’us xi’ui nejeiñ kimbia kubú: pú se nana’juan ne le’t Xi’uit en pú L’ue Rimiañ queretana (Un puebli xi’ui resurge de la tierra: migración de la Palmería en la Sierra Gorda queretana, de Brenda Karina Sánchez Torres.

La directora dijo que crear el documental fue una forma de reeencontrarse con las raíces de sus ancestros y que hacer historias audiovisuales desde la comunidad es una forma de reconocer los saberes de estas comunidades, de cómo viven y se sienten.

El corto se desarrolla a partir de entrevistas a personas que se asumen xi’ui y quienes se asumen mestizos.

Norma Meza, Karina Sánchez y Teófila Palafox realizadora audiovisuales indígenas de distintas generaciones.

“Me agrada mucho, me siento muy afortunada de ver el trabajo de las compañeras de San Mateo del Mar y saber que se está presentando un trabajo después de tantos años. Cuando lo hicieron yo tenía 3 años. Compartir ahora el espacio con ellas me hace vibrar porque me reconozco en sus historias. Me agrada que el trabajo realizado en el documental que presentó pueda hacer que otras personas se sientan conmovidas o identificadas”, compartió la directora Karina Sánchez.

En el evento también estuvo presente el director Antonio Zirión quien recordó que la proyección de este domingo permitió trazar un arco temporal de los pueblos originarios de 1985 a la actualidad.

“También podemos describir como un tránsito de la transferencia de medios audiovisuales a una verdadera apropiación de los instrumentos y conocimientos para la comunicación audiovisual por parte de los pueblos indígenas como un medio para ejercer su autonomía y su libre determinación” expresó el director y antropólogo visual.

Mira los documentales aquí: https://fb.watch/3P02DXkUGw/

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Somos un proyecto de periodismo documental y de investigación cuyo epicentro se encuentra en Guadalajara, Jalisco.

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