La transición de paz en Colombia a través de la voz de uno de los sobrevivientes de la guerra

CALAS

“Saliendo de la guerra, saliendo del terror” fue el nombre de la charla en la que participó Leyner Palacios Asprilla, titular de la Comisión de la Verdad en Colombia y sobreviviente de la masacre de Bojayá, ocurrida el 2 de mayo de 2002 en el departamento del Chocó, y en la cual perdió a 28 familiares y amigos.

Esta conferencia ocurrió en el marco del “Congreso Internacional: Procesos de transición entre violencia y paz en América Latina” organizado por el Laboratorio de conocimiento Visiones de Paz: transiciones entre la violencia y la paz en América Latina del Centro Maria Sibylla Merian de Estudios Latinoamericanos Avanzados en Humanidades y Ciencias Sociales (CALAS).

Por Leslie Zepeda / @lesszep2

El Laboratorio de conocimiento Visiones de Paz: transiciones entre la violencia y la paz en América Latina convocó a una serie de mesas de diálogo en este caso, la segunda de ellas fue para conversar sobre la transición de paz tras la guerra entre paramilitares e integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo – (FARC-EP).

Ronja Hollstein, estudiosa en temas de violencia, paz y discursos de la FARC, resaltó lo primordial que es reflexionar desde los testimonios de víctimas y sobrevivientes para acercarse a la paz; para ella es donde un congreso como este tiene su valía:

“Dar un paso hacia la paz incluye peticiones de perdón, reconciliación, reparación y memoria, pero también incluye hacer visibles, comunicar verdades terribles, trágicas y escandalosas como el número de masacres, muertos y desaparecidos, como hechos de violencia en contra de minorías étnicas ante la violencia estructural”, apuntó.

Leyner Palacios Asprilla (Foto: Comisión de la Verdad).

Relato de sobrevivencia

Leyner Palacios Asprilla, originario de Colombia, fue quien abrió el conversatorio Saliendo de la guerra, saliendo del terror” y lo hizo desde su propia experiencia como sobreviviente del ataque ocasionado por la FARC, aquel el 2 de mayo de 2002 cuando uno de sus cilindros bomba explotó en la iglesia de Bojayá, dejando aproximadamente 86 víctimas, entre ellas 48 niñas y niños que estudiaban en una escuela contigua.

“La masacre de Bojayá es un símbolo y un ícono en la historia de Colombia donde la confrontación entre paramilitares con la FARC. Ahí mueren más de 86 personas y en esa masacre yo particularmente perdí alrededor de 28 de mis familiares, entre primos y sobrinos. Eso le pasó a Leyner, pero le pasó a muchos y muchas colombianas”, afirmó Leyner Palacios, quien fue nombrado el 29 de septiembre de 2020 como titular de la Comisión de la Verdad en Colombia.

A partir de la tragedia que sobrevivió Leyner Palacios Asprilla se dedicó a ser un gestor de paz. Actualmente es líder social del Pacífico Colombiano, miembro de la Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición (Comisión de la Verdad) que desde hace 20 años se ha dedicado a la defensa de los derechos de las víctimas y a la búsqueda de la verdad y la paz en el país sudamericano.

Respecto a quienes más se vieron afectados durante los años de guerra reconoce que no fueron quienes lucharon directamente contra la FARC, sino quienes no tenían armas para defenderse, la sociedad civil:

“En el marco del conflicto armado colombiano, el Centro Nacional de Memoria Histórica habla de aproximadamente 220 mil muertos Cualquiera pensaría, lo más lógico, que los que mueren son los combatientes, los que se enfrentan, pero esta tragedia del conflicto armado nos indica que en Colombia de cada 10 muertos, 8 eran población civil, osea que en esta confrontación, los fusiles se disparaban mayormente contra la población civil y es una desgracia, una vergüenza”.

Además de la violencia generalizada que vivieron durante la guerra que duró más de 50 años, el Comisionado identificó la violencia de género que padecieron sobre todo mujeres indígenas y mujeres negras de Colombia. Y conforme él relata hay casos repetidos de cuerpos de mujeres que eran marcados con varas calientes para identificarlas de su propiedad, como si se tratase de la época de esclavitud.

Hacia la misma dirección, tras los testimonios de víctimas que escucha desde hace 20 años, reconoció que la violencia es siempre dirigida a los grupos más vulnerables, entre ellos, los étnicos. Leyner Palacios ofreció el dato de que 156 municipios de Colombia cuentan con una alta presencia de afrocolombianos, municipios donde precisamente se han presentado un gran número de las masacres registradas.

“El fenómeno del desplazamiento lo encontramos cuando dimensionamos cuánta gente negra e indígena se encuentra en las calles de Bogotá o Medellín, en condiciones de vida inhumanas” intervino el Comisionado.

Por su parte, Jan Stehle, investigador y doctor en Ciencias Políticas y Sociología, quien también participó en la mesa, resaltó que es indispensable que tanto investigadores, como es su caso, así como periodistas y demás trabajadores de la información, tengan acceso a los datos, testimonios y cifras de los conflictos violentos, los cuales desde su parecer deberían ser proporcionados por el mismo Estado.

Sin embargo, reconoció que difícilmente las mismas autoridades proporcionarán información que evidencie su negligencia e irresponsabilidades en estos actos violatorios a los derechos humanos; por ello, calificó como vital el trabajo que realizan desde la Comisión de la Verdad de Colombia:

“Los autores estatales mantienen (la información) reservada para ocultar responsabilidades propias o para imponer su propia narrativa sobre lo acontecido. Son entonces los testimonios de las víctimas recopilados por periodistas, organizaciones de derechos humanos o por comisiones de la verdad como la colombiana que integra Leyner Palacios, quienes son esenciales para empezar a construir el relato de las violencias en pos de una mayor paz”, concluyó el investigador.

Una transición para la paz

En septiembre de 2016 se firmó el Acuerdo de Paz entre la FARC y el ex presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, en éste la guerrilla de izquierda se comprometió a:

“entregar todas sus armas a las Naciones Unidas, a no incurrir en delitos como el secuestro, la extorsión o el reclutamiento de menores, a romper sus vínculos con el narcotráfico y a cesar los ataques a la Fuerza Pública y a la población civil, y otorgar verdad, justicia y reparación para las víctimas”.

A pesar de haber firmado dicho tratado de paz, desde los más de 20 mil testimonios que ha escuchado el comisionado Leyner Palacios se ha dado cuenta de que la guerra no ha terminado por completo. Incluso reconoce que, actualmente, se contabilizan a 20 grupos armados alrededor del pacífico colombiano e, igualmente, estima que en Colombia se han asesinado a más de 900 líderes y lideresas sociales después del Acuerdo de Paz.

Afirmó que en su país temen por el poder que tiene el Estado para silenciar las voces de las y los sobrevivientes de los conflictos: “Hoy nos da miedo ver cómo el conflicto armado sigue callando la posibilidad de vida y posibilidad de denuncia de muchas comunidades. Hay un hondo miedo porque la confrontación sigue latente.”

Ante esta realidad, la mejor opción para Leyner es la de la comunicación. Un ejemplo de ello es el ejercicio que realizó la Comisión Interétnica de la Verdad de la región Pacífico-CIVP en colaboración con 34 organizaciones civiles para el esclarecimiento de la verdad.

“Es muy importante hacer este ejercicio de memoria y que todo el mundo se entere de dónde es que venimos porque ahí es donde nos podemos parar para decir que es necesario transformar esto. Me parece que esa es una apuesta de justicia transicional muy importante”, precisó Leyner Palacios

Para la Comisión de la Verdad que él ahora encabeza es tan importante llamar a la memoria; por ello, tienen planeado presentar el próximo noviembre un informe donde reflexionen las causas, orígenes y motivaciones que han surgido en el marco del conflicto armado y desde ese relato facilitar una comprensión de lo ocurrido.

Además estiman plantear en el mismo informe, una serie de recomendaciones complementarias a una investigación que ya les ha brindado algunos hallazgos respecto a los casos de violencia más marcados en la historia de Colombia.

La Investigadora del Laboratorio Visiones de Paz, Irene Agudelo, también coincidió en que es importante llamar a la memoria colectiva, pero siempre con el interés de la sociedad general para que cada voz pueda tener una repercusión:

“El ejercicio del testimonio y la memoria requieren la disposición a la escucha de las sociedades. Si el resto de la sociedad no quieren oír lo que los testimoniantes desean contar, las cosas se complican, no son posibles sin alguien que esté dispuesto a escuchar. Muchas veces, bajo el llamado de la reconciliación se quiere silenciar el dolor de las víctimas, pues resultan voces incómodas”.

El sociólogo y especialista en temas de las relaciones entre Europa y América Latina, Günther Maihold incitó a los participantes a cuestionarse si después de lo relatado en la mesa de diálogo: ¿Hay condiciones en la sociedad colombiana para que sea posible o factible el perdón? La respuesta que éste ofreció fue la siguiente:

“Si los procesos que nos iban a llevar a la paz no están dados, si la verdad está impedida por esta situación continua de la violencia, si los grupos encargados de llevar este proceso de paz no funcionan, entonces, es muy improbable que mucha gente en el país sientan condiciones para dar un perdón. Estamos en un ambiente social que no genera confianza, que no genera confianza interpersonal, pero mucho menos genera confianza en las instituciones que deberían llevar este proceso”.

En su labor como titular de la Comisión de la Verdad en Colombia, Leyner Palacios Asprilla, busca que la sociedad de su país se apropie y entienda lo que ha pasado con el conflicto interno y que a partir de reconocimiento de ese pasado doloroso pueda comprenderse la necesidad de una cultura de paz que contemple la reparación integral de todas las víctimas y la generación de las garantías de no repetición de las masacres como de las que él fue sobreviviente.

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Aquí pueden ver de manera integra la Mesa 2: “Saliendo de la guerra, saliendo del terror”

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Durante los próximos días y hasta el 30 de abril se presentarán en el “Congreso Internacional: Procesos de transición entre violencia y paz en América Latina” ponentes originarios de México, Colombia, Costa Rica, Argentina, Guatemala, Alemania y más países, para reflexionar sobre las transiciones de paz en países Latinoamericanos.

Este evento es organizado por el Centro Maria Sibylla Merian de Estudios Latinoamericanos Avanzados en Humanidades y Ciencias Sociales (CALAS) entre otras instituciones colaboradoras.

Para más detalles del evento da click en la imagen.

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Leslie Zepeda
Periodista y fotógrafa feminista. Forma parte de CUCiénega Fem.

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