Educación menstrual para las infancias

Estigmatizar la menstruación socialmente ha ocasionado que los derechos de las niñas y las mujeres se vean limitados, un ejemplo es que 4 de cada 10 niñas y adolescentes en México no acuden a clases durante su menstruación porque no se sienten seguras.

Por ello, las educadoras menstruales del colectivo Sembradoras, trabajan porque los primeros acercamientos a la menstruación de las infancias contribuya a mantener una relación informada, autogestiva y libre de estigma a lo largo de su vida.

Fotografías y texto por Leslie Zepeda / @lesszep2

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) estima que cada ciclo menstrual en la vida de las mujeres está marcado por el estigma y sus consecuencias:

“Aunque la mayoría de las mujeres y niñas tendrán un ciclo menstrual todos los meses, desde la primera menstruación y hasta la menopausia, esta función fisiológica normal sigue estando rodeada de silencio, tabúes y estigma. Mujeres y niñas en todo el mundo enfrentan numerosos obstáculos con respecto a su menstruación”.

En el caso de las infancias, una de las consecuencias de vivir la menstruación desde el miedo y la vergüenza se traduce en limitar su derecho a la educación. En México, la UNICEF estima que el 43% de las niñas y adolescentes prefieren no acudir a su escuela mientras transcurre su menstruación. La siguiente consecuencia es la desigualdad de género porque interrumpen su aprendizaje ante una sociedad que no comprende un proceso fisiológico natural e involuntario.

Además, a nivel mundial, las infancias menstruantes se ausentan hasta el 20% del ciclo escolar cada año por la falta de productos de gestión menstrual, saneamiento inadecuado, dolores menstruales o estigma social, así lo informó la organización Menstruación Digna México.

Sembradoras colectivo

Sembradoras colectivo es una organización feminista enfocada en la educación menstrual y que ha concentrado su labor en el municipio de Tonalá, Jalisco. El trabajo de esta organización se describe como “una red que busca empezar a tejer conocimiento en torno a la educación menstrual y de la salud menstrual” a la que a su vez llaman “Gynecología” o lo que para ellas es lo mismo “la posibilidad de otras formas de sanación para los cuerpos de las mujeres”.

La idea surgió por su preocupación ante “las narrativas que siguen marcando nuestras realidades y en un contexto tan conservador como lo es Guadalajara”.

Justo en Tonalá, durante el mes de julio organizaron el taller “Jornada de educación menstrual” abierto para niñas de 6 a 12 años con el objetivo de cubrir la información en función de sus necesidades y características de acuerdo con su edad. En el caso de las más jóvenes, por ejemplo, más allá de impartir contenidos relacionados con las hormonas, la fecundación o la ovulación compartieron con ellas detalles sobre el reconocimiento de sus cuerpos y cuidados.

Estos talleres responden a esa inquietud, a esa preocupación por empezar a indagar sobre qué información tienen las niñas y de dónde la adquirieron, puesto que, los primeros conocimientos que reciben a estas edades y sobre estos temas suele ser definitoria para la vivencia menstrual a lo largo de sus vidas.

María -nombre ficticio para resguardar su identidad- quien tiene 13 años y participó en el taller dijo haber aprendido sobre el tema, pero, sobre todo, manifestó sentirse cómoda hablando sobre él:

“Me gustó mucho, aprendí más porque de hecho vine para acá y le dije a mi mamá que me trajera para aprender más porque ahorita tengo la menstruación. Me sentí bien, alegre de que aprendí más cosas. No sabía mucho, aprendí cómo es que funcionaba todo lo del útero, los demás órganos, cómo es que pasa y baja todo.”

Ruth Arana, su mamá, decidió llevarla pues ella quería saber más sobre lo que ocurría en su cuerpo. Resultó ser información valiosa, señaló, pues quiere apoyarla y acompañarla también como su principal educadora:

“Es algo que les beneficia mucho a ellas porque a mí en mis tiempos no nos daban la información adecuada y a veces nos llegaba de sorpresa, porque así me lo dijo mi mamá y así yo la preparé a ella, pero sí hay muchas niñas que les llega y sus mamás no saben cómo orientarlas, como decirles, explicarles o a veces tienen muchos tabúes, mitos o las mismas mamás no tienen no tienen la información suficiente”.

Sembradoras colectivo reconoce que es necesario que tanto mamás como papás aprendan sobre la menstruación, sin embargo, el problema histórico ha sido que la crianza se ha designado en su mayoría a las mujeres, quienes -por los estigmas, la desinformación y los mitos- reproducen sus desconocimientos, sus prejuicios, etc.

Bajo el mismo escenario, El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia contabilizó que únicamente el 5% de los padres hablan con sus hijas respecto a su menstruación. Ni siquiera los médicos realizan esta labor, ya que sólo el 7% inciden en la educación menstrual de niñas y mujeres adolescentes.

¿Qué es la salud menstrual? ¿Por qué adquirirla desde la infancia?

La visibilización de la salud menstrual surge como un tema urgente, frente a los mitos, el estigma, la vergüenza y, principalmente, la desinformación.

Danielle Orendain, pedagoga menstrual, quien además es psicóloga y feminista que continuamente trabaja y desarrolla talleres para mujeres, niñas y personas menstruantes, considera que es importante pensar la menstruación desde los aspectos médicos o fisiológicos, pero también a partir de una reflexión sobre los contextos sociales de cada persona.

La pedagoga menstrual indica que, por lo tanto, la salud menstrual -además de contemplar a las mujeres- también incluye a las personas menstruantes desde las distintas identidades de género, como lo son: hombres trans, personas no binarias, queer, de género fluido, las cuales integran a les niñes que no se identifican con el sexo aginado.

“No todas las personas menstruantes son mujeres y no todas las mujeres menstrúan Para mí sería muy importante que a les niñes les nombremos así, como infancias hasta que sean elles mismes quienes pidan que se les nombre como una u otra identidad”.

Y es que, en el caso de las infancias, resulta determinante para su proceso de descubrimiento y aprendizaje:

“Si a una infancia cuando menstrua le dicen que automáticamente ya se convirtió en mujer y si esa infancia no se identifica como mujer, también comenzamos a darle toda una carga social a un proceso que es natural y vital”.

Por lo tanto, la pedagoga recomienda que las infancias reciban información sobre la menstruación desde los 5 años, incluso, sería ideal que este tema se incluyera desde el preescolar con datos preambulares.

La educación menstrual es un tema amplio que requiere tiempo, además de adaptación a cada etapa de la vida, por ello, en el caso de las infancias, es de suma importancia que antes de la primera menstruación cuenten con las herramientas necesarias para vivirla desde el conocimiento.

En opinión de Aurora Macías Rea, feminista, maestrante en ciencias sociales y especializada en educación menstrual e integrante de Sembradoras, es fundamental conversar y reflexionar sobre la menstruación en la infancia pues reconoce las consecuencias negativas que trae consigo “el estigma sobre el cuerpo que menstrua” y la desinformación:

“Lo atribuyen a que las niñas no tienen acceso a toallas desechables. Las niñas faltan no por falta de acceso, sino porque el tabú sigue existiendo y sigue marcando su realidad. Las niñas dicen yo no quiero menstruar en la escuela, mejor no voy El tabú sobre la menstruación, el estigma sobre el cuerpo que menstrua es una forma de violencia, de vulnerar los derechos humanos de las mujeres”.

En ese sentido, Macías invita a “sacar este tema de lo privado” para conversar y reflexionar sobre éste desde la colectividad:

“Al colectivizar todos estos saberes podríamos tener infancias más plenas y felices. Me parece necesario que durante todas las etapas de la vida estemos hablando del cuerpo, entendiendo que este cuerpo es nuestro, que nosotras podemos decidir sobre este cuerpo y así estaríamos mejor preparadas para enfrentarnos a las realidades complejas que vivimos las mujeres en este país.”

El desconocimiento y los mitos alrededor de la menstruación impiden que las niñas, pero también la población en general, adquieran conocimiento para normalizar un acto meramente fisiológico. Muestra de ello es que la UNICEF en México registró que solamente el 16% de las niñas y mujeres adolescentes cuenta con conocimientos y significados precisos sobre la menstruación. Un número que, en el caso de los hombres adolescentes, disminuye hasta al 5%.

Los efectos de no recibir educación menstrual

Ambas educadoras coinciden en un punto crucial: en México la educación menstrual es limitada y prácticamente inexistente, sobre todo la proporcionada en la educación básica. A decir de Aurora Macías, el trabajo que realizan es necesario porque no hay quienes brinden a las niñas y a las infancias en general información sobre la menstruación fuera de las madres, quienes igualmente, recibieron información reducida sobre el tema:

“Es necesaria y urgente nuestra labor (como educadoras menstruales) porque ¿quién nos habla de la menstruación? vuelve a ser un tema privativo y exclusivo de las mamás”.

Por su parte, Danielle Orendain considera que la educación que reciben las infancias no es suficiente, pues en su mayoría, además de estar relacionada al tema de la reproducción, se brinda en la etapa de la preadolescencia o adolescencia:

“En nuestro contexto no existe la educación menstrual, se ha visto que quienes hacemos esta educación, estas nuevas formas de educación social sobre todo somos feministas y claro que nosotras lo conocemos, pero la realidad es que no existe, no lo incluyen en el plan educativo aunque pareciera que sí, lo digo así porque claro que hay una clase de biología, hay un apartado en los libros de biología, sobre todo de sexto grado y de primero de secundaria que hablan de la reproducción y dentro de la reproducción claro que van a incluir a la menstruación, pero solamente reducen un mundo de información a la reproducción”.

Las educadoras menstruales coinciden una vez más en que la desinformación y los mitos son consecuencia de un sistema capitalista y patriarcal en donde las mujeres están inmersas y se les ve como objeto y como potenciales gestoras de vida. Para la educadora Aurora Macías, crear una relación sana con tu menstruación ayuda a que las niñas se apropien de su cuerpo desde la infancia y puedan habitarlo seguras.

“Creo que sí es muy importante señalar que como vamos a vivir la menstruación tiene qué ver con cómo nos hablaron de ella, entonces esta poca información que hay también va a estar relacionado con la salud menstrual, opina Orendain.

La educación menstrual no basta con dar información a las infancias sin mayor acción. Lo que significa que es necesario el acompañamiento particular en cada infancia basada en sus necesidades y contextos específicos para lograrlo:

“Le tiene que servir a la otra persona y para eso tiene que haber un acompañamiento genuino, y sí cuesta mucho tiempo, dinero y por eso también no se invierte en esto, porque para el gobierno y la Secretaría de Educación Pública va a significar invertir mucho tiempo y dinero”.

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Leslie Zepeda
Periodista y fotógrafa feminista. Forma parte de CUCiénega Fem.

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