Ciudad de exterminio y la tecnificación

Zona Cero

Por Jonathan Ávila /@JonathanAvilaG

Estuvo al menos una semana en cautiverio; atado, sin posibilidad de ver a sus captores mientras lo golpeaban y le restregaba cigarrillos en su cuerpo. Gritaba, gritaba con todas sus fuerzas para que lo escucharan. Como él, otras personas también habían pasado por el mismo destino, no solo en ese lugar sino en las decenas de casas que están destinadas para el exterminio que se vive en una ciudad violenta como Guadalajara.

¿Cómo llegó ahí? De la misma forma en que otras cientos de personas que habían sido desaparecidos en la ciudad. Lo interceptaron cuando viajaba en su vehículo, en un paso a desnivel cerca del lugar en donde estaría los siguientes días cautivo; se lo llevaron. Ese mismo fin de semana llegaría otro, un compañero más de su tortuoso destino.

Jalisco es el estado número uno en desapariciones a nivel nacional. De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas en esta entidad se tiene conocimiento de más de 14 mil personas de las que no se conoce se suerte o paradero, es la entidad con más cuerpos localizados en fosas clandestinas y, estos sitios ilegales de enterramiento para ocultar un crimen y la identidad, son el pan de cada día.

También, desde al menos los últimos tres años, Jalisco ha destacado por el hallazgo de sitios de exterminio, como se ha llamado a inmuebles o fincas donde se tienen cautivas a personas privadas ilegalmente de su libertad, se les somete a tortura física en condiciones de hambre y muchas veces son asesinadas, condenadas a ser inhumadas de manera clandestina en una fosa o cohabitan con cuerpos en descomposición. 

Hace un año, en octubre de 2020, desde ZonaDocs publicamos un amplio reportaje en alianza con CONNECTAS donde se daba cuenta de la dimensión de esta barbarie. El alto número de sitios y también los patrones de hallazgo registrados y analizados por el grupo de periodistas que formamos parte de la investigación era apenas una radiografía de lo complejo que es vivir en la violencia de Guadalajara.

Entonces hablábamos de cerca de 28 sitios de exterminio, en los cuales se habían localizado al menos a 83 personas con vida y en su mayoría mostrando huellas de tortura o estando atados con cinta o aros aprehensores. Como entonces conversamos con el historiador Camilo Vicente Ovalle, lo importante también era identificar el uso de cada uno de estos sitios, ya que no todas las fincas cumplen la misma función.

Por ejemplo, mientras en Santa Elena Alcalde la finca fue utilizada principalmente para el ocultamiento de personas; en la casa de Geoge Bizet en La Estancia se trataba de un sitio de paso, o como se descubrió respecto de la bodega de Toluquilla, que se trataba de un verdadero sitio de tortura y exterminio donde posteriormente eran llevadas las personas asesinadas a otras fincas utilizadas para el ocultamiento: las fosas del Mirador I y II, así como El Zapote.

La historia surgió como producto de una conversación. ¿Qué pasa con las personas que intentan desaparecer, pero escapan con vida? Era mayo de 2019…luego de 18 meses, de investigación documental y en campo, no imaginamos que estaríamos abriendo la historia con la localización de ocho sitios de exterminio en el mismo periodo en el que nacieron las interrogantes.

Cuando aquello se destapó las autoridades optaron por el silencio, a pesar de las obligaciones de prevención. Desde entonces han bloqueado los informes generales de la Dirección de Análisis de Contexto de la Fiscalía Especial en Personas Desaparecidas y bajo el amparo del ITEI han resuelto que no se puede otorgar información sobre todos estos hechos a pesar de que se trata de graves violaciones a los derechos humanos.

Con una metodología establecida y como seguimiento al tema, se contabilizaron más informaciones, de tal modo que hoy sabemos que, entre 2018 y 2021, se han localizado cerca de 60 sitios de exterminio dentro de la Zona Metropolitana de Guadalajara. De estos sitios se ha logrado localizar al menos a 179 personas con vida, 93 personas asesinadas cohabitando en el espacio de las fincas y 112 ocultadas dentro de las mismas. Más aquellas de las que sólo estuvieron de paso y persisten las interrogantes sobre su paradero. 

Lo que llama la atención de los sitios de exterminio en Guadalajara es su proliferación dentro de espacios urbanos concurridos. Esto evidencia el miedo que se ha insertado enla sociedad, pero también la responsabilidad que tenemos al no accionar por las consecuencias de vivir en medio del terror, como platicamos con Camilo Vicente Ovalle.

Las reacciones a la investigación fueron más sociales que políticas. Expresiones de impotencia y miedo nutrieron las formas en las que se fue compartiendo el trabajo. Expresiones como “dudar del vecino” se hicieron presentes, pero lo importante no era resquebrajar más el tejido social sino la importancia del hacer comunidad. 

Una gran mayoría de estos sitios se encuentra en colonias populares, muchas en Tlajomulco. Gracias al seguimiento en los registros también hemos identificado que persiste la impunidad en las investigaciones y que muchos de estos espacios están cerca, enfrente o en el radio próximo de los ojos públicos a través de cámaras que tienen los famosos y poco efectivos “botones de pánico” del Escudo Urbano del C5.

Aunque los sitios de exterminio no son nuevos en México, ni una novedad que pudiéramos atribuir únicamente al estado de Jalisco, lo que sí se evidencia es que se trata de una estrategia muy marcada en sitios donde el Cártel Jalisco Nueva Generación tiene una presencia dominante en clara alianza con autoridades o una pugna por el territorio donde impera la impunidad.

Apenas el pasado mes de septiembre se localizaron una decena de cadáveres dentro de una vivienda en Zacatecas, espacio donde se libra una presunta pugna entre el CJNG y el Cártel de Sinaloa. En mayo pasado también se dio cuenta de la localización de un sitio en el que se liberaron a casi una veintena de personas en Lagos de Moreno.

En abril de este año se dio la noticia de la localización de un hombre en un sitio de exterminio en Guanajuato, en un fraccionamiento exclusivo conocido como Quinta Las Villas y cuyo dueño era un militar retirado que lo rentó a dos personas, mismas que presuntamente utilizaban la finca para operaciones del CJNG.

Lo particular de los hallazgos que involucran a estos grupos o células es que realizan sus actividades en zonas ampliamente pobladas y urbanas. En el caso de Guadalajara incluso en sitios cercanos a estaciones de policía local y federal.

El panorama actual no es menos aterrador que entonces, pero no podemos permitir que persista el miedo sobre la organización. Los hallazgos surgen también como un mensaje y el silencio se vuelve imperativo para quienes dominan. 

Por eso es que la dinámica hiperinformativa de la que somos parte no nos deja accionar, nos somete a un cúmulo de noticias que poco a poco van nublado la vista para no entender el fenómeno como algo común, esa paralización, esa reacción desde lo ciego. Lo que Darwin Franco expone en su reciente análisis sobre la cobertura periodística de desapariciones, al entender la problemática como un caso a caso y no como una grave violación a derechos humanos más amplia…general y sistemática. Es lo que esperan quienes son perpetradores de esta barbarie. 

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Jonathan Avila
Autor de Zona Cero. Periodista, miembro de CONNECTAS Hub, aspirante a sociólogo e investigador de desaparición de personas en el estado de Jalisco.

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