San Juan de Dios: “El día que ardió el segundo corazón de la ciudad”

La madrugada del 31 de marzo, las y los habitantes de Guadalajara despertamos con la terrible noticia del incendio ocurrido en el Mercado de San Juan de Dios, pero nunca con la angustia y zozobra de los 426 locatarios que vieron esfumar todo o parte de su patrimonio por las llamas que fueron generadas por una sobrecarga en las instalaciones eléctricas del mercado.

Por Osvaldo Rondán / @Osvaldo_roldan

Fotos: Fabrizio Atilano / Protección Civil y Bomberos GDL

Acertijo: ¿Después de la Catedral cuál es el segundo corazón de esta rara especie que es Guadalajara?:

Ese mismo, el Mercado Libertad, o el San Juan de Dios, que esta semana vimos arder parcialmente y muy impactados. Aunque expertos ya perfilaban este lugar como una verdadera bomba de tiempo.

Que si la falta de mantenimiento, organización interna, presupuesto, vigilancia, inspección:

“¿Cómo llegamos a esto?” Se preguntaba un locatario muy acongojado que no contaba con seguro de accidentes, la mañana del jueves 31 de marzo.

¿Qué nos dice del panorama del corazón de la ciudad el hecho de que este mercado, el más grande de Latinoamérica, ardió literalmente ese día? (aunque ya tiene rato siendo controvertido, basta ver los informes de denuncia estadounidenses sobre piratería: Taiwan de Dios, le dice la banda).

A ver. Comencemos por aclarar que esto de “el corazón de la ciudad” no es cursilería: lo dice la historia.

De nacimiento, el destino de Guadalajara estuvo tejido para ser católico (por eso el primer corazón es mamá Catedral) y el segundo es el centro del comercio local: San Juan De Dios.

El investigador de la Universidad de Guadalajara, Carlos Correa Cesaña, explica cómo las condiciones geográficas y políticas en las que se fundó el proyecto de esta región, le dan hasta su nombre: “Jalisco significa sobre un volcán, característica que obviamente impedía extracción de riquezas minerales y agrícolas en su zona centro”.

El progreso llegó con la pretensión de la iglesia católica de fundar aquí su gran proyecto de influencia política y la explotación de las otras regiones jaliscienses, por parte de sus propietarios que trasladaron para acá las riquezas. De esta forma, Guadalajara es, hasta ahora, una aguerrida señora católica comerciante.

Bueno, cómo será de fundacional el comercio en Guadalajara, que justo este mismo perfil comerciante nos dio hasta el gentilicio: “Tapatiotl era el nombre de la moneda local”, refiere el experto.

De hecho, los mercados de la Zona Metropolitana de Guadalajara tienen antecedentes que se remontan a la época prehispánica, los 124 establecimientos vigentes se construyeron en un período que va desde 1888 hasta la segunda mitad de la década de los años 1990, de acuerdo con el Artículo “Los Mercados Municipales de la Zona Metropolitana de Guadalajara: condiciones actuales y opciones de mejora” publicado en la Revista Internacional del Mundo Económico y del Derecho en 2015.

Así lucía el Mercado Libertad, San Juan de Dios, en los años cincuenta.

Aquellos días de sol en San Juan
Pero regresemos a San Juan de Dios, aún no a las llamas, un poco antes, a su época dorada. Y es que en el barrio de San Juan de Dios, si miras con atención, aún puedes encontrar hallazgos de ese centro cultural, comercial y turístico que fue todavía en el siglo pasado.

“Fue desde tianguis con mantas hasta llegar a la buena construcción que realizó Pedro Castellanos”.

De los años veinte a los cincuenta fue la época dorada del barrio y su mercado. Quién tenía un puesto ahí tenía garantizado su trabajo. Locales de fruta, verdura, comida tradicional, todo eso que hasta la fecha le ofrece su peso cultural.

Reconocer el valor de los mercados municipales en nuestra ciudad es asomarse al funcionamiento de los patrones de compra y consumo en México: la Zona Metropolitana de Guadalajara es la segunda más grande del país, así como el principal núcleo urbano de todo su Occidente.

“Los mercados tienen valor como centro de aprovisionamiento, fuentes de empleo, espacios para la cohesión social, patrimonio arquitectónico y núcleos culturales y simbólicos de los barrios y colonias donde todos los frecuentan”, indica el artículo antes referido.

“La evolución del mercado San Juan mide la evolución social. Para bien y para mal” agrega el investigador de la UdeG, Carlos Correa Cesaña:

“¿Cuál es el momento estelar de la arquitectura en Guadalajara? yo te diría de 1880 a 1950 ¿cuál es el del San Juan de Dios? el mismo, vélos como un reflejo, los edificios te pueden hablar de eso”.

En 1888 fue establecido el primer mercado y vivió hasta 1925. Y ya para acabar el año 1958 fueron inauguradas sus nuevas caras, a cargo del arquitecto, Alejandro Zohn: el mercado que conocemos hasta el día de hoy.

La actual zona rosa en el corredor de avenida Chapultepec se queda corto con lo que fue San Johnny.

Bomberos al interior del Mercado, tras el incendio del 31 de marzo de 2022 (Foto: Fabrizio Atilano / Protección Civil y Bomberos GDL).

Crecimos…

Regresemos a la pregunta del desafortunado locatario, “¿Cómo llegamos a esto?” Bueno, primero debes saber que Guadalajara se convirtió en una ciudad policéntrica.

Esto sucede cuando la población crece y desarrolla ciudades dentro de la ciudad: territorios metropolitanos. Lo que nos pasa todos los días, pues: Vivimos en una ciudad dispersa, extensa y sectorizada. Las distancias que recorremos cotidianamente son grandes.

Hablamos de un fenómeno globalmente extendido, su referente paradigmático es la megalópolis de Tokio.

Si antes todas las líneas de camiones pasaban por San Juan de Dios, eso dejó de ser viable; se fueron las mejores cantinas, los grandes cines.

El gobernador Flavio Romero de Velasco retiró la alegre vida de noche, en los ochentas. Un desgaje importante.

Aquellos viejos tapatíos de mayor recurso económico se fueron del centro y con los años éste se despobló, bajó el comercio y golpeó el desarraigo por el lugar:

“Todo el centro jalaba hacía San Juan De Dios. Ahora el centro padece de inseguridad, indigencia, suciedad”, lamenta el experto.

¿Has notado cómo actualmente cada sector de la población se concentra en su respectivo centro?, por ejemplo, ¿Quiénes suelen venir al centro de Guadalajara desde Andares o Tlajomulco?

En la zona se hicieron dos formas de vida, una de estilo muy americano con grandes tiendas; y, por otra parte, en otros puntos siguen funcionando las formas más elementales del comercio como mercados y tianguis.

Aunque no hay que dejar de lado el avance de grandes cadenas de distribución en zonas habitacionales de estratos socioeconómicos medio y bajo.

De hecho, desde los noventas ha menguado el dinamismo de los mercados municipales en la Zona Metropolitana de Guadalajara, pues prácticamente se detuvo la construcción de nuevos mercados y los existentes mermaron su actividad comercial.

Mientras, las grandes cadenas de distribución alimentaria han contribuido a marcar este proceso y desarrollado estrategias de venta que en estos mercados no se emplean.

En los mercados municipales:

“El 64 por ciento no vende más de mil pesos por día, 29 por ciento vende entre mil y cuatro mil pesos diariamente, y a penas el 7 por ciento tiene ventas superiores a cuatro mil pesos diariamente”, indica el artículo referido sobre las condiciones de los mercados de la ZMG.

¿Para qué ir al centro si ya es posible encontrar, cada vez más cerca, grandes y pequeños puntos de comercio, hospedaje y vida nocturna?

“Bueno, piensa en París que redensifica y da posibilidad de que viva más gente en su zona centro, en un espacio más pequeño y que no sea tan caro. ¡El centro de Nueva York! mira qué bien cuidado está, hasta es escenario en películas”, refiere el experto.

El doctor construye una sana provocación: “Si a Guadalajara la hubieran conservado, su centro histórico hubiera sido mejor que en Zacatecas y San Luis Potosí” .

Bombero de Guadalajara combate el incendio Foto: Fabrizio Atilano / Protección Civil y Bomberos GDL).

El Milenio y el mercado

Ante estas circunstancias, el mercado San Juan de Dios pudo comenzar a levantar nuevamente cuando se convirtió en un sitio de importaciones legales e ilegales, así como lo favoreció la venta de miscelánea sobre avenida Obregón.

De esta forma, las ventas se concentraron en el mercado Libertad. Y así el San Jhonny se hacinó.

Entrado este siglo, además de gastronomía y artículos típicos, impulsaron nuevos y lucrativos giros como la conocida venta de piratería: CD ́s, memorias, ropa, tenis, etc.

Así como artículos de dudosa procedencia, joyas, relojes, electrodomésticos…

Suma, en medio de esto, instalaciones eléctricas y de gas sobrecargadas; encima, un sobrepeso no calculado en la estructura original; a futuro, una verdadera bomba de tiempo.

Foto: Fabrizio Atilano / Protección Civil y Bomberos GDL.

El fuego exhibe tanta cosa

El experto manifiesta como “curioso” la habitualidad con la que suelen arder este modelo de mercados en México. En Guadalajara aún tenemos presente un par de incendios previos al del San Juan de Dios, el que derrumbó el mercado Corona (2014) y el tianguis navideño (2010).

Llegados a este punto, entonces, ya podemos pensar en el reparto de responsabilidades.

Lo “curioso” de estos casos se traduce en la desatención de inspección y mantenimiento por parte de las autoridades (por corrupción o desinterés); el hacinamiento es una condición auspiciada por gobiernos y locatarios.

Los Ayuntamientos disponen de una Unidad Departamental responsable de la administración general de estos espacios comerciales, particularmente de los procedimientos de concesión de locales, cesión y revocación de derechos, expedición de permisos comerciales, definición de la cantidad y tipo de giros comerciales, la distancia entre los mismos y sus áreas de ubicación, así como supervisar que se cumpla con los horarios, movimientos de mercancías, seguridad y en general con todos los ordenamientos que establece la Ley de Gobierno y la Administración Pública Municipal, pues son un servicio público.

“Diablitos” adelantó el presidente municipal, Pablo Lemus, el mismo jueves ¿pero a cuál de todos los diablos colados en esta cadena de abandonos se refiere?

Alejandro Zohn, el propio creador del mercado, advertía que las características de su construcción no soportaría la sobreposición de más locales que (no hay bronca, échale otro) se fueron sumando al mercado, cuya estructura, el experto Correa Cesaña refiere, ya está muy lastimada.

El artículo publicado en la Revista Internacional del Mundo Económico y del Derecho sobre los mercados en la Zona Metropolitana de Guadalajara, muestra, incluso, cómo es que entre los problemas que los comerciantes consideraron más graves para su actividad son el deterioro de los inmuebles en materia de seguridad, señalética, conservación de techos, muros, pisos, estacionamientos, así como la limpieza interna y externa de estos espacios.

Supervisión del lugar por parte de elementos de Protección Civil y Bomberos de Guadalajara (Foto: Fabrizio Atilano / Protección Civil y Bomberos GDL).

Sin embargo, también señalaron la capacidad de gestión de los administradores de los mercados para supervisar el buen funcionamiento de los espacios.

Por su parte, los administradores indicaron que la carencia de un reglamento interno o la inoperancia de los que existen, como uno de los principales factores que afectan la vida de los mercados.

También acusaron. Los administradores señalaron que las mesas directivas que deberían representar a los locatarios estaban inactivas o con discrepancias, la falta de reconocimiento que les otorgaban los mismos comerciantes; la concentración de decisiones en la Unidad de Mercados y Ayuntamientos; y la escasez de presupuesto para el mantenimiento de la infraestructura.

Para nada son los únicos con quejas, el mismo estudio entrevistó a los consumidores que puntualizaron problemas parecidos en lo referente a las instalaciones. Aunque también obtuvo, como perla, un conmovedor hallazgo:

Factorizó el atractivo de los mercados municipales y arrojó que, eso que hace a los mercados tan especiales y mantiene aún con vida, es el trato humano.

“La atención y confianza que les ofrecen los comerciantes, así como la calidad y la posibilidad de seleccionar de forma directa” .

Virgen de Guadalupe que sobrevivió a las llamas del incendio (Foto: Fabrizio Atilano / Protección Civil y Bomberos GDL).

¿Quieres leer algo loco?

El mercado Libertad no es el único edificio que suma estas condiciones. Antes de seguir vuelve a leerlas y reflexiona esta pregunta:

¿Has paseado recientemente por la Plaza de la Tecnología en Hidalgo y Ocampo o Juárez y 16 de septiembre?

El experto ve ahí otra bandera roja sobrecargada y potencialmente problemática, cuya estructura y distribución está muy lejos de parecerse a las de edificios que albergan estos comercios en otros países.

“¿Sabes cuál está muy mal organizado y va a surgir un problema? La Plaza de la tecnología en 16 de septiembre y la de Hidalgo. Son desorganizados y saturados. Guadalajara no estaba preparada para estos mercados, como en Estados Unidos, donde la estructura está hecha para tales giros. Cada puesto y sus estructuras eléctricas, por ejemplo, deben ir bien calculadas. Los espacios (en estos puntos de venta y reparación de tecnología) no fueron preparados para eso, se necesitaría hacer un parque comercial específico para esto”.

Foto: Fabrizio Atilano / Protección Civil y Bomberos GDL.

Mucho qué ver y vender

A esta altura, es válido preguntarse si hay futuro para los coloridos mercados municipales en un comercio voraz.

La respuesta es sí y hasta hay opciones: el artículo “Los Mercados Municipales de la Zona Metropolitana de Guadalajara: condiciones actuales y opciones de mejora” concluye que la
continuidad de los mercados está sujeta, en gran medida, a la posibilidad de orientarse a diversos tipos de consumidores salvaguardando el “espíritu de confianza, trato personalizado y calidez” con los que tiende a caracterizarse a los comerciantes de estos establecimientos.

Sin dejar de lado la urgente necesidad de reforzar los principios de buena cooperación con los ayuntamientos de los municipios donde se ubican.

El estilo del San Juan

No nos pongamos tristes. En San Juan de Dios aún hay mucho que ver: Acércate a sus detalles, te cuento que sus elementos regionales como el barro vitrificado son un sincretismo coordinando con el concreto y las formas del edificio.

Estamos ante un prototipo de la arquitectura moderna de Guadalajara, que es continuidad del regionalismo, estilo de aquí, como contracultura a la arquitectura neocolonial que hay en Ciudad de México.

Foto: Fabrizio Atilano / Protección Civil y Bomberos GDL.

Centro Histórico: su alternativa cultural

De hecho, el centro histórico es un museo en sí y su revaloración cultural es uno de los caminos más viables y dignos para devolver y reactivar la zona.

El profesor Correa plantea que se realicen presentaciones en la Plaza de las Sombrillas, como se hace en otras ciudades del mundo, donde se han abierto edificios para dar conferencias y divulgar su patrimonio.

En Berlín, por ejemplo, hay una iniciativa llamada la isla de los museos, el cual es uno de los conjuntos museísticos más importantes del mundo y Patrimonio de la Humanidad.

El profesor ve en el centro histórico potencial para un corredor de museos: la Preparatoria 1 como un museo de la Educación, Artes Plásticas, la Casa de los Perros (Periodismo), la Facultad de Música.

“Somos una ciudad cultural… a la que le ganó el comercio”.

-A ver doctor. Imaginemos, pues, que históricamente le hubiéramos dado el trato digno que merecía el corazón de la ciudad ¿Cómo sería ahora nuestro San Johnny Fashion Mall?

“Como los mejores mercados de Oaxaca, como en Guanajuato”, responde sin duda.

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Somos un proyecto de periodismo documental y de investigación cuyo epicentro se encuentra en Guadalajara, Jalisco.

1 COMENTARIO

  1. Excelente reportaje ojala y el gobierno de Guadalajara se de el tiempo de analizarlo para tener un centro historico mas cultural felicitaciones al periodista jose osvaldo rondan 👍

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