Narrar el lado b de la maternidad

Por Andy Hernández Camacho coordinadora de La Mamá Cósmica

@andybrauni/@lamamacosmica

Ilustración de portada: Elo

10 de mayo de 2022… mi tercer día de las madres me lleva a reflexionar sobre el verdadero sentido de celebrar las maternidades en todas sus formas, desde la diversidad y libres de prejuicios.

Una de las reflexiones más recurrentes en los momentos de “calma” cuando el niño astronauta visita otros mundos de ensueño, me lleva a todo aquello que me habría gustado que me dijeran antes de ser madre: que el parto no es el final del camino, tan solo es el inicio; que no siempre hay amor a primera vista con tu bebé; antes bien sentirás miedo e incertidumbre, que sostenerlo todo el día en brazos puede ser asfixiante; que me sentiría muy sola a pesar de estar acompañada, pero, sobre todo, que ser madre es agotador. Me hubiera encantado saber que hay partos respetados y otros que no, que existe la violencia obstétrica y que como tantas violencias está normalizada; que la lactancia puede ser un camino sinuoso, pero también placentero. Que mis días terminarían agotada, que vendrían las lágrimas y que me preguntaría cuándo empezaré a sentir que maternar es lo más bonito que me ha pasado.

Y con todo esto, cómo es posible que la maternidad que nos venden sea la versión más romantizada de la publicidad, los medios y por supuesto las redes sociales, que además cualquier madre (lo exprese en voz alta o no) sabe que NO es real. Una respuesta a esto la encontré en las palabras de la escritora norteamericana Jane Lazarre en El nudo materno, un ensayo escrito en los años 70 y que sigue siendo vigente: hay muy poca literatura sobre maternidades escrita por las mismas madres, la mayoría está escrita desde la perspectiva de lxs hijxs así como hombres escritores, que omiten media parte de la historia, obviando que despierta sentimientos ambivalentes. Entre el mito de la “madre abnegada y sacrificada” y el de la “mujer maravilla” hay una diversidad de experiencias que han sido invisibilizadas y que afortunadamente están emergiendo en voz de mujeres escritoras que lo explican en primera persona, tal es el caso de la periodista y escritora Esther Vivas, que en su libro Mamá Desobediente explica con sorpresa ​​que la maternidad sea tan poco valorada incluso por aquellos movimientos sociales que aspiran a cambiar las cosas.

La cruda realidad es que la maternidad es un oxímoron de contradicciones que pone patas arriba la vida, la relación de pareja, la relación con el mercado laboral, la relación con el mundo y contigo misma.

Por eso nos urge que la maternidad sea libre, deseada, acompañada, sin sacrificios que nos pongan en segundo plano y libres de estereotipos patriarcales, sin culpas por no ser esas “madres perfectas y abnegadas”. Queremos la libertad de decidir sobre el embarazo, el parto y la lactancia sin discursos totalizantes que nos juzguen, obviando que lo personal es político y que nuestras decisiones se ven atravesadas por un sistema maternofóbico…Nos urge que la crianza deje de recaer solo en mamá…necesitamos que la crianza en tribu incluya a la pareja, a la sociedad y a un Estado que nos proteja, valore y visibilice el trabajo de cuidados (tan invisible como necesario), que brinde espacios seguros para nosotras y nuestrxs hijes… licencias más amplias de maternidad y paternidad… Exigimos justicia por las madres que siguen buscando a sus hijxs y las víctimas de los feminicidios… Reivindicar el 10 de mayo, desde la lucha feminista de las mujeres que a través de la crianza buscamos transformar el mundo, es reconocer que quienes maternamos tenemos mucho que aportar políticamente, porque nuestro trabajo sostiene la vida. Nombremos el maternar desde los claroscuros y abracémosle desde el amor, la empatía y la rebeldía…Hoy agradezco a la mejor mamá que me pudo dar el universo por ser y estar y por acompañarme y luchar en sus propias formas… Honro el privilegio de ejercer la crianza acompañada y en tribu, pero sobre todo a Nicolás le agradezco ser mi compañero en esta aventura.

Celebro y honro hoy y todos los días a las que lo son, a las que lo fueron, a las que quisieron y no pudo ser, a las que lo intentan, a las que sin serlo ejercen como tales, a las que lxs buscan incansablemente, a las que deciden no serlo…a todas nosotras creadoras de vida y vínculos que acompañamos desde el amor… a mis tías, primas, abuelas, amigas…las admiro, las abrazo y las acompaño.

 

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Oxímoron
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Andy Hernández Camacho es maternofeminista, profesora de literatura, comunicóloca pública, sentipensante, gestora de procesos comunitarios en distintos espacios, siempre en deconstrucción. Actualmente, reflexionando en tribu sobre maternidades desobedientes y las distintas narrativas para nombrar el trabajo de cuidados a través del proyecto La Mamá Cósmica. También es maestrante en gestión y desarrollo social.

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