Análisis de la reforma política (parte II)

Pesimismo Esperanzador

Por Jorge Rocha, académico del ITESO / @JorgeRochaQ

En esta entrega compartiré algunas reflexiones en torno a dos aspectos de la reforma político electoral que presentó el presidente López Obrador, a saber: las modificaciones al Congreso de la Unión y las modificaciones a los congresos locales.

En lo que respecta al Congreso de la Unión, el presidente propone dos cambios sustantivos, la disminución en el número de senadores y diputados, que en el primer caso pasarían de 128 a 96; y en el segundo caso tendríamos 300 diputados en lugar de 500. La segunda modificación es sobre la manera de elegirlos, donde se quitaría la representación territorial y pasaríamos a una representación proporcional pura a través de listas de candidatas y candidatos. Es cierto que para la mayoría de la población la labor de los legisladores es incompresible e innecesaria y que la reducción de curules le viene bien al país. Las recientes escaramuzas en la Cámara de Diputados lo único que hacen es fortalecer esta visión de las y los ciudadanos.

Lo primero que tenemos que decir es que la simple reducción de legisladores no resuelve el problema de representación que tenemos en México y el hecho de sólo sean elegidos por representación pura disuelve la visión territorial y fortalece el poder de los partidos políticos. Actualmente los diputados de mayoría relativa llegan a su escaño porque las y los ciudadanos de un distrito votan por ellos y de alguna manera se deben a estas personas, sobre todo si buscan la reelección.

El hecho de anular esta forma de elección, rompe con esta relación y hace que las y los futuros legisladores le deban el cargo sólo a los partidos que los postulan. Desde mi punto de vista se deben mantener las figuras de diputados de mayoría relativa y diputados de representación proporcional. Si se estima conveniente bajar el número de diputados, lo que se tiene que hacer es disminuir el número de distritos y disminuir el número de legisladores de representación proporcional. En este caso podrían ser dos cientos diputados de mayoría relativa y cien de representación proporcional.

En el caso de los senadores, no existe el problema de la representación territorial porque se siguen eligiendo por cada entidad federativa y me parece adecuado que en este caso sí sea por representación proporcional pura, ya que da la posibilidad de que en un estado haya tres senadores de distintos partidos políticos, situación que hoy no puede ocurrir. También me parece pertinente que sólo existan senadores electos por entidad. Las y los 32 senadores que son de representación proporcional por los votos en todo el país no tienen razón de ser y eso se ha dicho desde hace mucho tiempo. Por supuesto que los cambios mencionados anteriormente suponen reformas a la Constitución Política de México y un proceso de re-distritación de todo el país.

La reforma política de Andrés Manuel López Obrador también propone la reducción de diputados locales con base a un criterio poblacional que es el siguiente: los estados con poblaciones menores a un millón de habitantes no podrán tener más de 15 legisladores y por cada 500 mil personas más, tendrán un diputado más, hasta llegar a 45 legisladores como tope. Si ponemos el caso de Jalisco, pasaríamos de 38 diputados que ahora tenemos a 29. Habría casos más drásticos como Ciudad de México que pasaría de 66 a 31 legisladores, Estado de México de 75 a 45 diputados o Veracruz de 50 a 29 diputadas y diputados.

Al respecto también podemos señalar que el desempeño de las legislaturas locales deja mucho que desear y conviene pensar en mecanismos que mejoren las dinámicas de representación. También parece exagerado tener congresos con tantos legisladores, pero el simple hecho de reducir el número de curules no necesariamente se traduce en una mejora del desempeño legislativo, salvo que los costos políticos de malas decisiones se concentran en menos personas. Este es un tema donde es necesario discutir ampliamente sus repercusiones y esto de cara a las realidades estatales, ya que en sitios donde la población se concentra en pocas ciudades, parece pertinente utilizar el criterio de número de habitantes, pero en los casos de población muy dispersa en amplios espacios, es necesario contemplar también el criterio poblacional.

En la siguiente entrega trataré lo referente a los cambios a los gobiernos municipales y el financiamiento a los partidos políticos.

Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com

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Pesimismo esperanzador
“Pesimismo esperanzado” es una columna escrita por Jorge Rocha, Profesor e investigador del ITESO.

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