De malas maestras, surgirán malas estudiantes

Por Bianka Verduzco, Tijuana, Baja California
Maestra feminista, abortera, fronteriza de la periferia

Durante mucho tiempo me rehusé a introducirme en el ámbito educativo, sin embargo, en esta poca experiencia que tengo como profesora de Historia en nivel secundaria reconozco que veo niños, niñas y jóvenes tan despiertos, con los ojos bien abiertos, enérgicos, con la información del mundo en la palma de su mano, inquietos, en ocasiones indomables y, sobre todo, fuertes al enfrentar la adversidad de tener que sobrellevar casi dos años de clases en línea.

Pero, al reconocerme políticamente como maestra y feminista, llego a reflexionar en que mi empatía es con ellas, con las niñas, ya que al nombrarme feminista me siento obligada a tener una responsabilidad para con ellas. Claro está que yo no tengo todas las respuestas acerca de las violencias estructurales que enfrentan y que es seguro que van a experimentar, pero las niñas ya me enseñan mucho a mí, pues en su vocabulario resuenan palabras como feminismo, machismo, funa, consentimiento, amor entre mujeres; palabras, o más bien conceptos que mi yo de 12 años desconocía.

Sin embargo, a pesar de no poder resolver todas sus dudas, considero necesario encaminarlas en su formación como una generación de futuras mujeres que podrá acceder a derechos que sus madres, maestras, tías, abuelas no tuvimos, como el aborto, contraer matrimonio con la mujer que amen, seguridad digital y posiblemente muchos otros derechos.

Ellas ya tienen la información, pero es imperante otorgarles una visión clara de las ideas que ya tienen presentes. En este proceso de labor educativa anexo a la materia de Historia me identifico como una mala maestra por otorgarles herramientas que les permitan comprender un poco más su relación con el mundo en condición de mujeres, ya que ellas también entrarán en esta metamorfosis de ser malas estudiantes feministas, y tengo por seguro que una vez que observen el mundo en clave feminista ya nada les va a saber igual.

*La metáfora de mala maestra y malas estudiantes tiene su origen en la Colectiva Feminista de Malas Estudiantes, cuyas fundadoras son Rebeca Azarael y Bianka Verduzco

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