“Se me va casi media vida en el transporte”: Costo vital de la jornada laboral indefinida en la CDMX

Los exhaustivos y largos tiempos de traslado afectan la calidad de vida de los trabajadores y transportistas en la Alcaldía Tláhuac de la Ciudad de México. Enfrentan jornadas laborales de más de ocho horas diarias.

Por Elizabeth López y Andrea Salais

La tensión abraza y se apodera de los cuerpos sudorosos, estresados y agotados. Los pies bailotean en el piso. Los usuarios del transporte público mueven los pies de un lado a otro, tratando de liberar el cansancio provocado por estar de pie tantas horas mientras se trasladan. Sus hombros muchas veces llevan la carga de las pertenencias que les acompañan en sus largas jornadas, en algunas ocasiones muy pesadas, de esas que poco a poco roban la fuerza y agotan el cuerpo. Las frentes sudorosas muestran la expresión de estrés y agotamiento, las miradas se cruzan unas con otras, desesperadas, sólo esperan llegar a su destino. Se escuchan murmullos, quejas y suspiros. Los usuarios aguardan impacientes la oportunidad de encontrar un lugar para reposar su cuerpo. Al fondo se logra escuchar el timbre y un grito que indica: ¡Bajan!.

Así es como se vive el transporte público de la Ciudad de México en la cotidianidad, donde agotados y abrumados, los usuarios esperan el momento para poder sentarse, o simplemente llegar a su hogar a descansar, a convivir con sus seres amados, estrechar a sus hijos e hijas, dar un beso a sus padres o abrazar a sus parejas, o simplemente llegar a su lugar de trabajo.

En la Ciudad de México, dos ciudadanos relatan cómo viven a diario el traslado desde que salen de sus casas hasta que llegan a sus trabajos.

“Para mí, en lo personal, el enfrentarme a un largo trayecto en donde debo hacer trasbordos y tomar diferentes rutas para poder llegar a mi trabajo, me parece muy  estresante y desgastante, porque a pesar de buscar un trabajo cerca de mi domicilio, los salarios son muy bajos y considero que el empleo que ofrecen no es estable; además de que el transporte suele ser muy deficiente, luego es muy cansado y agotador ir en el metro apachurrado entre la gente parada. En fin hay de todo, empujones, rozones de todo”, menciona Adriana, capturista de datos, quien se traslada desde San Juan Ixtayopan en la alcaldía Tláhuac, hasta metro Chilpancingo, de ida y de regreso, por lo que hace un  total de seis horas de trayecto diario.

Martes 16 de mayo de 2023. Estación metro UAM. Personas a bordo en vagón del metro. Fotografía: Karen Salais.

“Me parece un poco exagerado que algunas personas hagan de dos a tres horas para llegar a su trabajo, es decir, pasan de punta a punta para traer un salario a su hogar y cubrir sus necesidades básicas por seis días a la semana, por más de ocho horas; que  a veces, no les pagan las horas extras. Eso se le conoce como explotación laboral, pero como se sabe, a veces se hace justicia y a veces no”, expone Ismael, transportista de microbús, que se traslada desde Tecomitl hasta la base del microbús que se encuentra en los alrededores de la colonia Santa María la Ribera, cerca del Centro de la Ciudad de México.

Los tiempos de traslado y las jornadas laborales en México, ambas desmedidas para la calidad de vida de los trabajadores y transportistas de la Ciudad de México, no permiten que los usuarios tengan tiempo de sobra para lo propio, eso que llaman las “labores de reproducción”, el sostenimiento de la vida, ya que pasan todo el tiempo fuera de casa. Además, muchas veces, las jornadas laborales son de hasta nueve o diez horas, ya que las empresas “cobran” la hora de comida que dan a sus trabajadores siendo ocho horas de trabajo y una de comida. Todo ello contrario a lo que señala la Constitución Política de los Estados Unidos en el artículo 123 que delimita que I.- La duración de la jornada máxima será de ocho horas”.

En 2020, el gobierno mexicano realizó una muestra de la distribución de población según tiempos de traslado hasta el trabajo o hasta el colegio y concluyó que el tiempo promedio de traslado del hogar al trabajo fue 32.3 minutos, 77.2% de la población tarda menos de una hora en el traslado, mientras que 11.2% tarda más de una hora en llegar a su trabajo. Por otro lado, el tiempo promedio de traslado del hogar al lugar de estudios fue de diecinueve minutos, 94.1% de la población tarda menos de una hora en el traslado, mientras que 4.11% tarda más de una hora.

Otra ley, la Federal del Trabajo en el Título tercero,  menciona que: La duración máxima de la jornada será: ocho horas la diurna, siete la nocturna y siete horas y media la mixta”. Letras en papel, porque Laura Barrera, directora de Intertraffic México, una plataforma pública para empresas y profesionales de la industria del tráfico aseguró en una entrevista con El Economista que: Tantas horas de traslado tiene repercusiones más allá de las económicas, impacta a nivel personal, porque la calidad de vida se deteriora.

“Me despierto a las 6 a.m. y salgo de casa  a las 7 para llegar 15 minutos antes de las 10, que es a la hora que empieza mi jornada laboral”. Indica Adriana. 

“Empiezo a trabajar a las 6:00 a.m., a veces antes, y termino de trabajar a las 9:00 o 10:00 p.m., en lo que me tomo mi horita o media hora para comer algo y aguantar las horas que me faltan por recorrer, a veces voy comiendo algo en lo que manejo”. Relata Ismael.

A través de las experiencias de nuestros dos entrevistados, se puede observar que no se cumple con lo que estipula la Ley Federal del Trabajo, es decir, existe sobreexplotación en cuanto a la duración de las jornadas laborales.

Adriana tiene 38 años de edad, vive en el pueblo de San Juan Ixtayopan en la alcaldía Tláhuac y es madre soltera  de un adolescente de 15 años. Nos relata cómo es la vida para ella al tener que trasladarse durante casi seis horas para llegar a su trabajo. Además de que al llegar a casa, como madre y cabeza de familia, también debe llegar a realizar las labores de su hogar.

“Atribuyo el largo recorrido a la oferta y demanda de los empleos por una parte; por otra, considero que en gran medida el exceso de la población así como el percance ocurrido en la Línea 12 del metro, ha perjudicado en gran medida el tiempo que tardo en trasladarme al trabajo y el tiempo que tomo en regresar a casa”. (“se me va casi media vida en esos tiempos de traslado tan sofocantes”).

Adriana piensa que el trayecto hacía su trabajo cubre tres jornadas laborales, es decir, de su casa a su trabajo y de regreso a casa, y sobre todo, el realizar las labores domésticas, por lo que trabaja alrededor de 7 horas diarias.

Ismael tiene 52 años de edad, vive en el pueblo de Tecomitl en la alcaldía Tláhuac, es casado y tiene tres hijos de 28, 23 y 15 años de edad.  Él nos relata cómo es la jornada laboral de un microbusero, desde que se levanta, hasta que llega a su hogar a descansar y, sobre todo, lo que implica el  llevar el sustento económico para su familia.

“Cuando el microbús se llena a tal grado que ya no cabe ni una sola alma, es demasiada la tensión porque sólo escucho a las personas quejándose, peleando y, a veces, platicando sobre lo que ha pasado a lo largo de su día. Pero normalmente se siente una tensión demasiado exagerada, tanto para mí, como para los pasajeros, ya que ellos quieren llegar a su destino y yo terminar con mi jornada laboral e irme a descansar a casa, con la familia. La gente se cansa de ir parada y apachurrada, luego van hasta colgados”.

Ismael reflexiona, y considera que vivir la tensión de ambas partes, tanto del pasajero como del transportista, hace que el recorrido no sea agradable en ciertos momentos del día.

Martes 16 de mayo de 2023. Estación metro UAM. Al interior del metro. Fotografía: Karen Salais.

La vida puede ser de otro modo, los modelos sustentables de jornadas laborales deberían tener una mejora en términos de horarios y de vida, lo que impactaría directamente en la calidad de vida de los trabajadores de la Ciudad de México.

“La calidad de vida se deteriora. Después de dos horas de recorrido, llegas cansado, estresado, sin desayunar, con sueño y de malas. Además, esto afecta a la familia, sobre todo si tienes hijos”; expone la Directora de Intertraffic México, Laura Barrera en entrevista con El Economista.

En algunos países europeos, se ha dictaminado que el tiempo de traslado al trabajo debe contar como tiempo trabajado, modelos de movilidad que los trabajadores en México proponen pueden también reglamentarse en el país, reclamando un cambio en términos de políticas de movilidad. El diario El Financiero, en una nota del 2016 menciona que: “En Europa, un tribunal dictaminó que ese tiempo de traslado debería contar como trabajo real para aquellos sin una oficina fija, por lo que las empresas tendrán que pagar a sus empleados por este tiempo”.  

Universia, plataforma abierta y de servicios no financieros, en su blog oficial, en una nota del 2017, menciona que más del 50% de los mexicanos pierde media hora de camino a su trabajo. Sumando la ida y la vuelta, se traduce en una hora por día perdida en viaje. Un 20% invierte más de una hora al día en traslados. Un 8 % invierte hasta dos horas en traslados y un 2.5% pierde más de 2 horas por día en ir y venir al trabajo, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Ante esta problemática, una de las opciones es que las empresas les paguen a los trabajadores por ese tiempo, como si fuera parte del horario laboral.

Fátima Masse, directora de Sociedad Incluyente  del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO),  en una conversación que tuvo con El Financiero sostuvo que uno de los mayores problemas de movilidad en la Ciudad de México es el crecimiento de la población de manera desordenada. Para solucionar estos inconvenientes, la consultora aseguró que se debe lograr una mejor política de movilidad, que incluya recursos para la creación de una óptima infraestructura.

Hay empresas mexicanas que por los servicios que brindan no pueden otorgar a sus trabajadores la posibilidad de trabajar de manera remota, como lo hacen algunas compañías europeas. De acuerdo a la experta, si las empresas pagan o descuentan horas de la jornada por el tiempo de traslado en un lugar como la Ciudad de México, la jornada laboral se vería muy reducida o el costo sería muy grande, lo que generaría un gran impacto en la organización.

Martes 16 de mayo de 2023. Estación metro Obrera. Personas trabajadoras, estudiantes y amas de casa, trasladándose para llegar a su destino. Fotografía: Karen Salais.

Sin lugar a duda, organizaciones como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), así como el gobierno de México, deberían plantear soluciones y acciones  para ofrecer a los ciudadanos mejores condiciones laborales, que a su vez permitan al trabajador disfrutar de una mejor calidad de vida; ya que como se muestra en las fotografías y, sobre todo, en los testimonios de los entrevistados, los trabajadores hoy en día se enfrentan no sólo a jornadas largas, sino que también al hostigamiento laboral y muchos de ellos aún permanecen en silencio por el miedo a perder sus empleos debido a la inevitable necesidad que existe en los hogares por solventar los gastos de sus familias.

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Esta pieza fue elaborada en el Taller de Periodismo de la UACM

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