«Okupar» espacios en la ciudad de la gentrificación. El desalojo de la Casa Okupa Chiapaz

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La Casa Okupa Chiapaz fue desalojada después de dos años de funcionar como espacio de punto de encuentro y organización. Sus habitantes hablan de la experiencia vivida dentro y de la importancia de «okupar» espacios en una ciudad en la que la gentrificación gana terreno todos los días

Texto y fotos: María Ruiz / Pie de Página

Hace dos años el número 22 de la calle de Toledo fue tomado en solidaridad con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, quien por esos días denunció la violencia que estaban viviendo en Chiapas por parte de grupos paramilitares y de cárteles. A dos años la situación de violencia en Chiapas empeoró y el pasado 12 de octubre la toma de la representación de este estado fue desalojada.

Sin una orden de cateo cientos de policías llegaron al inmueble y entraron a la fuerza. Insultaron a las personas que ocupaban el espacio y golpearon a los perritos que vivían en la casa. No se detuvo a nadie pero se llevaron los coches blindados que permanecían dentro. Testigos del desalojo cuentan que entraron con gasolina y las llaves de los vehículos y se los llevaron velozmente.

¿De quiénes son esos vehículos? Nadie sabe pero las personas que ocuparon por dos años el lugar piden se investiguen, al igual que piden información sobre los propietarios del lugar, ya que cuando se tomó la casa, cuentan que el gobierno de Chiapas no reclamó el inmueble. Les preocupa que alguna inmobiliaria se apropie del lugar, espacio que a su llegada se encontraba abandonado.

Un día después del desalojo habitantes de la okupa convocaron a una rueda de prensa, en la que también pidieron que ningún integrante sea criminalizado por “okupar” el espacio. Durante estos dos años la Okupa Casa Chiapas funcionó como un punto de encuentro de diversas luchas y organizaciones. Tenían una radio independiente, un huerto medicinal. Había talleres de composta, de bicimecánica, de espiritualidad, de autocuidado y autodefensa.

“Se organizaba a partir de acuerdos. Era un espacio político cultural donde podíamos alzar la voz sobre distintos temas, cantábamos, hacíamos poesía, llenamos la casa de murales. Era un lugar seguro para luchas, punto de encuentro de colectivos y banda que se organiza” contó a Pie de Página una de las desalojadas.

La Fiscalía de Investigación de Delitos Ambientales en Materia de Protección Urbana (FIDAMPU) fue la encargada del desalojo de la Okupa Casa Chiapas / Foto: María Ruiz

Tenían también un comedor comunitario y vegano. Si llegabas caminando costaba 35 y en bici, 30 pesos.  Convergían ideologías anarcopunk, comunistas, zapatistas. Organizaron conversatorios y recibieron visitas de otros estados y países.

“Fue un espacio de coincidencias. Y aunque no teníamos siempre el mismo pensar, nos guiaba el luchar por la justicia, la libertad” expresó uno de los desalojados.

Okupar, ¿qué significa okupar en la ciudad de la gentrificación? Las personas desalojadas contestan en grupo, para cuidar sus identidades debido a las posibles investigaciones de la Fiscalía, quienes abrieron una carpeta de investigación del inmueble por presunto delito de despojo:

“Marcar la diferencia. Buscar un mundo diferente. Tal vez sean ensayos de una vida que buscamos, que podamos desarrollar espacios como una okupa, que fue lo que hicimos por dos años. De eso se trata, de proyectos no afines al sistema, que tienden a forjar valores para otra sociedad. Que los estemos sembrando, se va sembrando una semillita y tenemos muchos frutos de esta experiencia que tuvimos aquí.

Okupar para recuperar nuestra dignidad. Un impulso para que la gente recupere la rabia y tome lo que está vacío.

Más allá de ser un espacio político cultural también fue un espacio donde me pude conocer a mi misma, encontrarme y reencontrarme y conocer a otras personas dispuestas a organizarse desde diferentes trincheras, aunque el Estado las quiera tirar, vamos a seguir haciendo trincheras.

A veces es tan difícil tener una casa, pagar una renta, tener un espacio tuyo. Siempre está presente que nada es para siempre pero como dicen, un desalojo, mil ocupaciones”

Aún no tienen claro que sigue pero van a buscar cuidar el espacio afuera y en los próximos días realizarán actividades. Por ahora quién quiera ayudar puede donarles comida para los perritos desalojados y estar pendientes de las acciones que realizarán afuera del inmueble.

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