Mirarse desde la compasión, la ternura y la paciencia como medida de sobrevivencia

Desde Mujeres

Por Patricia Cristina Flores Chavira / @patrichavira / @patriciadehule / @DesdeMujeres

Sé que suena complejo, pero es posible y ¿cómo logramos esta mirada? Aunque no tengo la respuesta, después de enfrentarme a las críticas, reproches y pensamientos acerca de mí al verme en el espejo, para mí ha funcionado cuestionar lo que pienso, identificar de dónde viene ese discurso, de quienes son las voces externas que replico, cuestionarlo, analizar si tiene sustento y sentido; asistir a espacios de intercambio, a psicoterapia, a talleres y charlas con colaboradoras, colegas, conocidas y amigas.

Enfrentarnos al espejo día con día y vernos desde el agradecimiento, admiración y ternura parece sencillo, por que es algo que nos resulta tan simple cuando se trata de ver a otras, a nuestras madres, abuelas, hermanas, tías, primas, parejas, colaboradoras o amigas; nos es  imposible e impensable reprocharles su apariencia y aspecto. Con el tiempo hemos ido cuestionándonos estereotipos de belleza y moda, así nos vamos deconstruyendo y aprendiendo a no hablar ni opinar sobre lo que consideramos bello o perfectible de otros cuerpos.

Porque desde lo aprendido respetamos contextos, ideas, preferencias y experiencias personales, porque no sabemos todo por lo que  pasa o ha pasado la otra persona y sabemos que no nos corresponde opinar ni juzgar, solamente respetar,  y acompañar cuando nuestro acompañamiento es necesario y requerido.

Sin embargo, estamos tan acostumbradas a vernos y ser vistas desde una mirada dura y crítica, a buscar modificarnos y adaptarnos para agradar a todos, menos a nosotras mismas.

¿Cómo aprendemos a no opinar de nuestro cuerpo, aspecto y apariencia? ¿a vernos en el espejo sin recriminarnos lo que vemos, sin reprocharnos por “no cuidarnos”, por “no echarle ganas“, sin desear ser un poco más de esto y un poco menos de aquello? ¿sin pensar o anhelar todo aquello que “debería cambiarse”?

¿cómo podemos mirarnos desde la compasión, ternura y paciencia si desde que tenemos memoria la perfeccion estandarizada se distribuye por tantos medios y además cambia por modas y temporadas? 

Es difícil encontrar una solución universal, pues los procesos y contextos son tan diversos e individuales como no lineales, pero sin lugar a dudas son más llevaderos desde la colectivización, desde acompañarnos para hablar de lo que nos incomoda de nuestro cuerpo, de los estereotipos y estándares de belleza, de nuestras luchas internas, de cómo hemos sobrellevado convivir con esto, cómo nos hemos enfrentado al espejo al ver nuestro cuerpo, cómo hemos ido encontrando rituales personales para habitarlo y hacerlo nuestro.

En lo personal, he ido armando mi kit de sobrevivencia: la psicoterapeuta con enfoque de género ha sido clave, buscar talleres como “Un cuerpo para mí misma” (impartido por Claudia Alcocer y Valentina Ramírez) que se hizo hace algunos algunos en Larva; buscar y sumarme a espacios como Siendo Juntas donde puedo conversar de esto sin juicios ni prejuicios, conversar con amigas que quieren hablar de esto, buscar charlas, podcast y lecturas y con ideas y perspectivas diversas para ir  formando y reestructurando mis ideas, esquemas y paradigmas; para ir construyendo mis espacios seguros, empezando por el cuerpo y la mente que habito.

Y es que mirarnos y habitarnos desde la compasión, la ternura y la paciencia, es resistir, es un método para sobrevivir.

Patricia Chavira / @patriciadehule / @siendojuntas

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